El planeta de las tormentas (1962) es una de las obras cumbres de la ciencia ficción, no solo soviética, sino universal. Se trata de una pionera, que dentro de la ciencia ficción, abre un camino que sería notablemente explorado con posterioridad, como serían los viajes cósmicos. La película está dirigida por el maestro Pavel Klushantsev, un cineasta que realizó numerosas películas dentro del género como Road to the Stars (1958) o Luna (1965).



El planeta de las tormentas

Crítica de ‘El planeta de las tormentas’

Ficha Técnica

Título: El planeta de las tormentas
Título original: Planeta Bura

Reparto:
Vladimir Yemelyanov (Ilya Vershinin
Georgi Zhzhyonov(Bobrov)
Gennadi Vernov (Ben Mukurob)
Yuriy Sarantsev(Scherba)
Georgiy Teykh (Kern)
Kyunna Ignatova (Masha)

Año: 1962
Duración: 87 min
País: URSS
Director: Pavel Klushantsev
Guion: Aleksandr Kazantsev, Pavel Klushantsev
Fotografía: Arkadi Klimov
Música: Iogann Admoni, Aleksandr Chernov
Género: Ciencia ficción
Productora: Leningrad Popular Science Film Studio

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Making of de ‘El planeta de las tormentas’

Sinopsis de ‘El planeta de las tormentas’

Tres naves sovieticas – Sirus, Vega, Capella – se encuentran en misión hacia Venus. Los astronautas aterrizan en el planeta Venus. Sin embargo, se encuentran en peligro por los monstruos voraces existentes en él.



Un nuevo camino 

Pocas películas anteriores a El planeta de las tormentas habían prestado atención al propio viaje en sí. Esta es una novedad que aporta Klushantsev, y que sería imitada por numerosos filmes soviéticos posteriores. Además, podemos comparar el filme con la propia idiosincrasia soviética, en contraposición con la visión estadounidense de la ciencia ficción. Y esto ya en los primeros letreros, cuando se nos advierte de que la película ha contado con la supervisión de varios científicos que han asesorado el filme. Esto no quiere decir que no nos encontramos auténticas chorradas (ya para la época), como son por ejemplo las apariciones de los dinosaurios (sí, tal y como suena), pero esta son una concesión al espectador medio, que soviético o americano, buscaba desde un primer momento.

El planeta de las tormentas
Foto de Leningrad Popular Science Film Studio

Sin embargo, más allá del puro entretenimiento y de deleitar al espectador con dinosaurios y escenas de acción, hay en esta cinta y en general en la ciencia ficción soviética de los años sesenta, un cariño especial por querer mostrar cientos puntos científicos, que podrían hacer creíble y realista la atmósfera. Un pequeño ejemplo: aquí se nos da las condiciones atmosféricas y generales de Venus, con lo que se nos da a entender que los personajes pueden pisar el planeta. En un filme americano coetáneo las explicaciones, o habrían sido innecesarias, o mucho más cortas. Es más, uno de los miembros de la tripulación es una mujer, algo normal para la URSS (recordemos que la primera cosmonauta mujer fue la soviética Valentina Tereshkova), pero más extraño en el ámbito norteamericano.

Julio Verne y sus dinosaurios

El planeta de las tormentas, que está basada en la novela de Alexander Kazantsev (el escritor que introdujo en la lengua rusa la palabra «extraterrestre»; Interpplanetariy), sigue en realidad gran parte de la obra de Verne. Podríamos decir, que la película combina la visión moderna de la ciencia ficción, como es el viaje por el espacio, con aspectos más arcaicos de aquella ciencia ficción que nos recuerda a autores colosales como Julio Verne. Por ejemplo, la película nos presenta una serie de dinosaurios, como si el planeta Venus estuviera habitado por ellos. Algo, que recuerda novelas como «Viaje al centro de la tierra», donde al fin y al cabo, el viaje tan largo que hacían los protagonistas les llevaba a un mundo prehistórico, que es la misma tónica que nos encontramos aquí.

El planeta de las tormentas
Foto de Leningrad Popular Science Film Studio

Y cierto que es un tanto decepcionante en este aspecto, porque después de un inicio ciertamente prometedor con esas conversaciones en el espacio, perdemos reflexión con una bajada más al lodo de la scifi comercial, que nos presenta a los muñecos de los dinosaurios enfrentándose contra la tripulación soviética.

Una atmósfera digna de Venus

El planeta de las tormentas cumple uno de los objetivos que se propone, como es la reconstrucción del planeta Venus. Para ello, el filme se ambienta en unos terrenos desérticos que, unidos a la fotografía de Arkadi Klimov, dan efectivamente la sensación de estar otro mundo. Los tonos arananjados, los propios dinosaurios…Todo consigue fundirse en un planeta que, teniendo en cuenta los pocos recursos con el que se disponía en aquellos momentos, consigue unos resultados muy satisfactorios.

Y Corman metió la mano…

Y, como venía siendo habitual con estas películas soviéticas de ciencia ficción, la obra fue comprada por la productora de Roger Corman, quien hizo un remontaje de El planeta de las tormentas para que pudiera ser estrenada en los Estados Unidos. El filme se estrenó en el 1965 bajo el título de Viaje al planeta prehistórico (1965), por supuesto sin ninguna alusión a que se trataba de una cinta de producción soviética.

Vladimir Yemelyanov
Foto de Leningrad Popular Science Film Studio

Conclusión

Nos encontramos ante una película solo apta para el núcleo duro de los amantes de la ciencia ficción. Para ellos, El planeta de las tormentas puede que sea una auténtica joya, tamizada por el exótico gusto de ser una producción soviética.

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