El sol también es una estrella, dirigida por Ry Russo-Young, es una historia moderna sobre cómo encontrar el amor contra todo pronóstico y se pregunta si nuestras vidas no estarán determinadas por el destino o los acontecimientos aleatorios del universo. La película está protagonizada por Yara ShahidiGrown-ish«) en el papel de Natasha y Charles MeltonRiverdale«) como Daniel, junto con John LeguizamoJohn Wick: Pacto de sangre”). Estreno el 14 de Junio.



El sol también es una estrella

Crítica de ‘El sol también es una estrella’

Ficha Técnica

Título: El sol también es una estrella
Título original: The Sun Is Also a Star

Reparto:
Yara Shahidi (Natasha Kingsley)
Anais Lee (Natasha de joven)
Charles Melton (Daniel Jae Ho Bae)
John Leguizamo (Jeremy Martinez)
Gbenga Akinnagbe (Samuel Kingsley)
Miriam A. Hyman (Patricia Kingsley)
Jordan Williams (Peter Kingsley)
Jake Choi (Charles Bae)
Keong Sim (Dae Hyun Bae)
Cathy Shim (Min Soo Bae)
Shamika Cotton (Hannah)
Camrus Johnson (Omar Hassabala)

Año: 2019
Duración: 100 min.
País: Estados Unidos
Director: Ry Russo-Young
Guion: Tracy Oliver (Novela: Nicola Yoon)
Fotografía: Autumn Durald
Música: Herdís Stefánsdóttir
Género: Drama. Romance
Distribuidor: Warner Bros Pictures España

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Sinopsis de ‘El sol también es una estrella’

“¿Y si te dijera que puedo hacer que te enamores de mí…?”

El romántico universitario Daniel Bae y la pragmática jamaicana Natasha Kingsley se encuentran y se enamoran en un día mágico en medio de la fiebre y la agitación de la ciudad de Nueva York. Las chispas saltan inmediatamente entre estos dos extraños, que quizás nunca se habrían encontrado si el destino no les hubiera dado un pequeño empujón. Pero, ¿bastará que el destino actúe para que estos adolescentes poco afortunados tengan suerte en el amor? Aunque sólo faltan unas horas de lo que parece ser su último día en Estados Unidos, Natasha lucha con todas sus fuerzas para que no deporten a su familia. Y también se debate para no reconocer lo que siente por Daniel, que intenta convencerla de que están destinados a estar juntos.



Deportados en 24 horas

Basado en la novela de Nicola Yoon, El sol también es una estrella relata el enamoramiento a toda velocidad entre Natasha Kingsley (Yara Shahidi) y Daniel Bae (Charles Melton) en medio de una Nueva York muy poco vista en las producciones cinematográficas.

El sol también es una estrella

Natasha había pasado su vida entera como una inmigrante jamaicana en Nueva York, ha crecido en Norteamérica y es por así decirlo el único hogar que reconoce. Solo que en un día esa vida soñada terminará porque ella y su familia serán repatriados. Natasha se niega terminantemente a darse por vencida y trata de hacer el último esfuerzo, recurrir a un abogado que se especializa en casos de amparo en repatriación. En ese intento, Daniel la descubre y se empeña en encontrar las causas de que el destino los reunió para enamorarse. Ella, definitivamente práctica, no puede ni pensar en algo tan absurdo como, a punto de irse, enredarse en una relación amorosa. Él le apuesta a que puede conquistarla en solo unas horas… en este trato van a pasar las últimas horas juntos.

Amor instantáneo a toda velocidad

Haciendo una exótica mezcla entre apuesta, romance e interculturalidad aderezado con algunos diálogos que pretenden sonar filosóficos y profundos donde una referencia será Carl Sagan, El Sol También es una estrella presenta un sabor ambivalente. No se le puede exigir que se dedique a explorar los temas que toma como unos soportes a su telón de fondo (como la política xenófoba de la era Trump), porque ese no es su giro. El giro es dar una historia de amor interracial en la era en la que pertenecer a una minoría no caucásica en Norteamérica es casi un desafío)

No tan mal pero no tan bien

No se puede decir honestamente que toda la película sea un desperdicio, porque los protagonistas tienen química, funcionan bien en pantalla aún a costa de un argumento por demás imposible. Pero, consideremos que es una película de romance y sabemos que este género tiene sus propias y extrañas reglas. Así que funcionará en la medida en la que permitas que las incongruencias fluyan.

Nueva York muestra una cara muy poco conocida, se diría que es su retrato cinematográfico menos glamuroso en mucho tiempo, pero no por ello deja de ser interesante, por lo desconocido.

El sol también es una estrella

Arropando esa cara de la ciudad está en romance interracial (Jamaica/Corea) y ese mundo desgraciadamente no se explora lo suficiente, pudiendo haber sido en extremo actual, teniendo los elementos en la mano simplemente no los explotan, lo cual es una pérdida.
Todo el encuentro de dos mundos se tiene al alcance de la mano y se toca muy superficialmente. Temas culturales, sociales, y hasta políticos se quedan sin aprovechar.

You can´t hurry love…

Todo ello, para quedarse en nivel de dos guapos muchachitos se enamoran en fast track y debemos creerles que su amor era destinado a ser eterno…, y no pensar que pasamos dos horas justificando todo el catálogo de fantasías románticas juveniles, cuanto más inalcanzables mejor, pero una vez más si nos dejamos llevar por el consabido “el amor no tiene lógica” y por el encanto natural de Nueva York, podemos seguir navegando los minutos de la cinta, hasta que en un traspiés sintamos que estamos al punto de un “exceso de dulce”.

De tv stars a movie stars

Como en muchas cintas de romance juvenil, se hace uso de protagonistas que ya cuentan con una fama mediática debida a la televisión. Aquí Yara Shahidi pertenece al elenco de ‘Black-ish’, mientras que Charles Melton es popular gracias a ‘Riverdale’, lo que garantiza una entrada de taquilla con menos riesgos que usar a dos actores desconocidos y ambos logran química en pantalla.

Usando sin aprovechar

Ry Russo-Young y su guionista trabajan arduamente en la labor de ablandar nuestro corazón, con discursos de lo que el inmigrante promedio siente hacia el país que lo recibió y en el que ha crecido, y cómo, aún proviniendo de diversos puntos del planeta la adaptación social ha fructificado especialmente en ellos y atrás se va formando la tragedia de la deportación (claro que de una manera muy light, son deportados “voluntarios” ) al igual el trato de la representación del “choque cultural” en el que, entre los mismos inmigrantes, hay racismo.

El sol también es una estrella

Como ya lo imaginamos desde el principio el precipitado romance no va a terminar en un final “con puesta de sol cabalgando hacia el horizonte”, al menos no tan fácilmente.

N.Y. desconocida

El discurso cinematográfico a cargo de Autumn Durald vuelve por fuerza (y por innumerables giros) un personaje a la ciudad, lo cual no es que sea la primera vez que sucede, pero sí definitivamente es la primera en la que Nueva York nos da ese guiño desconocido desde Manhattan, a Brooklyn y Queens, donde a pesar de todas las predicciones, delimitados en el periodo de “solo unas horas” (como en la trilogía de Before… estelarizada Hawke y Delpy) estos dos personajes, tan diametralmente opuestos, colisionan. Es cierto que las actitudes estereotípicas de ambos son definitivamente “acomodadas” para fines dramáticos y además se les entreveran reflexiones que pretenden darle un tono “existencial” a los diálogos.

Conclusión

El sol también es una estrella es un romance de high speed no se puede decir si es un reflejo de la volatilidad del amor actual, o un cuento romántico para las nuevas generaciones en las que la instantaneidad es la regla. Con el afán de hacerla sentir actualizada, se tratan superficialmente varios asuntos que podrían haberse explotado de más y se dejan como una “nota de color” Es indudable que los protagonistas y su amor interracial provocarán un sentimiento de “contemporaneidad” pero esta está sostenida en el aire al no profundizar en el verdadero panorama de una Norteamérica cada vez más xenófoba.

Los personajes en El sol también es una estrella no terminan por definirse en todas las subtramas que se les insertan y aunque tienen sus buenos momentos el resto divagan de una cosa a la otra sin lograr hacerse sólidos. Lo más interesante de la película es la visión de una Nueva York pocas veces explorada en las producciones comerciales donde todo es asombroso moderno y ensoñador. El soundtrack también ofrece algunos buenos tracks, pero en general toda la cinta se hunde en el camino ya conocido de la historia de amor juvenil con el aditivo de problemas externos que no se resuelven y que solo fueron puestos ahì para que los protagonistas tuvieran excusa para caminar la ciudad y hablar de temas que parecieran serios.

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