El tubo (Meander) es un asfixiante largometraje de terror y ciencia ficción dirigido por el francés Mathieu Turi (Hostile) y protagonizado por Gaia Weiss (Vikingos). A lo largo de sus noventa minutos intentamos alcanzar junto con su protagonista la salida de la máquina infernal en que se encuentra. El tubo propone así una reflexión sobre los límites soportables, la memoria y la culpa.

La película ha recibido el premio a la mejor película del Festival de Cine Fantástico de Bilbao-Fant 2021, así como el Premio Nocturno New Visions Prize en el Trieste Science+Fiction 2020. Estreno en salas de cine españolas el 3 de septiembre de 2021.



El tubo (Meander)

Crítica de ‘El Tubo (Meander)’

Ficha Técnica

Título: El Tubo
Título original: Méandre

Reparto:
Gaia Weiss (Lisa)
Peter Franzen (Adam)

Año: 2020
Duración: 90 min
País: Francia
Dirección: Mathieu Turi
Guion: Mathieu Turi
Música: Frédéric Poirier
Fotografía: Alain Duplantier
Género: Thriller. Terror
Distribución: A Contracorriente Films

Filmaffinity

IMDb

Tráiler de ‘El Tubo’

Sinopsis 

Tras subirse en el coche de un desconocido, Lisa se despierta en el interior de una estrecha tubería. En su brazo encuentra un brazalete con una cuenta atrás. La joven no sabe por qué está allí, pero pronto comprenderá que deberá llegar a sus límites de resistencia física y psicológica para sobrevivir a esta trampa claustrofóbica. (A Contracorriente Films)



Una premisa no demasiado original

Después de ser recogida por un desconocido en la carretera y forcejear con él, la protagonista despierta en una habitación hermética. Salir de allí solo depende de su pericia y habilidades. En ese sentido los referentes son claros. Cube (1997) del canadiense Vincenzo Natali es el más evidente. También la saga Saw, aunque El tubo es mucho menos gore, se dibuja en el horizonte de expectativas de los espectadores.

La protagonista, cuyo nombre no sabremos, aunque sí conocemos su drama personal, se adentra en busca de una salida en lo que parece un tubo de ventilación. En seguida descubrimos que se trata de una máquina de matar con un despliegue de trampas que pondrán a prueba su resistencia. Lleva como única pista y herramienta un brazalete luminoso con una misteriosa cuenta atrás.

El relato actualiza el motivo del laberinto como camino de conocimiento y autoconocimiento que debe explorar el héroe, venciendo todo tipo de pruebas y monstruos. Lo difícil, al contrario de lo que parece, no es encontrar salida, sino alcanzar el centro y desvelar el misterio que esconde. En este caso, las cuestiones a las que se enfrenta la protagonista son qué es en realidad ese lugar y por qué se encuentra allí. ¿Lo descubrirá?

El tubo
Copyright A Contracorriente Films

Gaia Weiss, sola ante el peligro

Hay que destacar la eficacia de la interpretación de Gaia Weiss en El tubo, que da vida a (casi) el único personaje de la historia. La expresividad de su rostro, capturado en planos cortísimos la mayoría del tiempo, es capaz de sostener el horror que precisan las diversas situaciones.

Los efectos de sonido y la banda sonora de El tubo, a cargo de Frédéric Poirier, intensifican la atmósfera opresiva que nos acompaña todo el metraje. El guion, que juega con todos los recursos del género, logra atraparnos y ofrecernos alguna que otra sorpresa, además de prestarse para todo tipo de elucubraciones en la charla posterior al visionado.

El tubo
Copyright A Contracorriente Films

Conclusión de ‘El tubo’

El tubo (Meander) es una película frenética que te lleva al borde de la taquicardia.  Es imposible no descubrirse reteniendo la respiración como la protagonista en algunos momentos. Muy recomendable para los que disfrutaron con Cube, pero no apta para claustrofóbicos.

Reportaje de El tubo (Meander) en Días de Cine TVE

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