La banda sonora de la película Encurtido en el tiempo dirigida por Brandon Trost se lleva muchos créditos. Es una película con una gran producción, y esto se ve reflejado también en la música. La banda sonora está compuesta por Nami Melumad para orquesta sinfónica y hay muy pocos momentos de silencio musical. La música tiene una carácter judio, que se ve representando en algunos solos escritos para clarinete y violin, además de algunas rítmicas y armonías tradicionales de la cultura musical judia. Encurtido en el tiempo se estrena este viernes 14 de agosto en HBO.

El uso de la gran orquesta en ‘Encurtido en el tiempo’

Vale la pena mirar esta película para disfrutar de la primer secuencia en la que se presenta al protagonista en el pasado y dura unos diez minutos. Mientras nos muestran las imágenes del lugar de origen de Herschel, su personalidad y su forma de vida, la voz en over de este personaje, con un tono inglés muy duro, grave y marcado, nos relata su historia y nos pone en contexto.

La música comienza muy de a poco, con una melodía ejecutada por un clarinete en un registro agudo que sería el motivo principal del personaje, y un acompañamiento muy delicado con piano y cuerdas.

La música va acompañando lo que nos cuenta el personaje y cambia muy rápidamente de carácter, exagerando la intención dramática para generar ese contraste con la comedia. Por momentos es alegre, romántica o dramática, dependiendo de la intención y el tono de voz que utiliza el personaje, siempre volviendo al motivo melódico principal pero cambiando la instrumentación.

Cuando aparece el personaje de Ben en la actualidad, la música se vuelve más moderna, pero la orquesta sigue acompañando a Herschel como si él viviera siempre en el pasado y no se pudiera adaptar al presente. El choque cultural y social es muy fuerte para este personaje, y esto se ve reflejado en su forma de interactuar con las personas y el contexto. Tanto es así, que es perseguido por la policía más de una vez.

Encurtido en el tiempo
Encurtido en el tiempo

Biografía de Nami Melumad

Compositora de cine israelí-holandesa. Nami se mudó a Los Ángeles, California para estudiar y trabajar como compositora de cine. Compuso la música para más de 130 películas, series de televisión y producciones teatrales. Ganó múltiples premios internacionales, incluido el Hollywood Music in Media Award.

Es miembro de la junta directiva de Alliance for Women Film Composers (AWFC) y miembro de Women in Film (WIF). Nami ha grabado su música en los estudios Fox Newman Scoring Stage, Warner Brothers Eastwood Scoring Stage, Abbey Road, East-West Studios y Capitol Records.

Fue alumna del taller ASCAP Film Scoring y completó el programa de Scoring for Motion Pictures and TV (SMPTV) en la Universidad del Sur de California. También estudió composición en la Academia de Música de Jerusalén, donde fue admitida directamente en el segundo año.

Nami Melumad
Nami Melumad. Foto de IMDB

Entrevista a Nami Melumad

Como miembro de la asociación de compositoras Alliance for Women Film Composers (AWFC), tuve la suerte de hablar con Nami Melumad.

Micaela Carballo/Cinemagavia: ¿Cómo lograste crear el espíritu judío en la banda sonora?

Nami Melumad: Siendo judía, estoy bastante familiarizada con la música judía tradicional, para empezar. Mi enfoque fue escribir una partitura orquestal que recordara los estilos klezmer, de Europa del Este y las oraciones religiosas judías, pero que mantuviera un lenguaje cinematográfico más amplio y apoyara la narrativa. 

La suite temática de Michael fue un excelente punto de partida, ya que tenía un toque judío, tanto en la armonía como en  la estructura melódica. A lo largo de la música, incorporé instrumentos que se consideran ‘judíos’ en el entorno orquestal: notarás muchos solos de clarinete y violín (bellamente interpretados por Joshua Ranz y Belinda Broughton), guitarra/balalaika rasgueada y pandereta, etc. y creo que estos elementos ayudaron a crear el alma judía para esta banda sonora.

Micaela Carballo/Cinemagavia: Teniendo en cuenta que casi no hay silencios musicales, ¡tuviste que componer una hora de música! como suele ocurrir en las películas de animación. ¿Cómo pensaste en la estructura o forma musical en relación a la narrativa?

Nami Melumad: ¡Si! Creo que terminaron siendo 68 minutos, pero algunas escenas finalmente se cortaron. Es curioso que menciones la animación, porque desde el principio, el director Brandon Trost dijo que quería aportar una calidad casi animada a esta película: una música que respalde la rareza, pero también el corazón y la emoción.

Su visión era apostar por algo grande y temático como las partituras que escuchó cuando creció, y para mí, fue divertido trabajar con alguien que realmente aprecia el poder de la melodía (y la música en general).

El núcleo de la historia es la relación entre Herschel y Ben, su familia, herencia y lo que significa la identidad judía para ellos, y mi intención con la partitura era apoyar el arco emocional de estos personajes. 

En términos de estructura musical, la apertura presenta el tema con un estilo de cuento de hadas y una partitura tradicional (como sería apropiado para principios del siglo XX en el escenario de Europa del Este), pero a medida que Herschel despierta en la América actual, el tema adquiere un tono más moderno en el tratamiento (en términos de ritmo, energía, instrumentación). 

Creo que una banda sonora de película eficaz ,conecta ciertas ideas/temas que se repiten en la historia misma (motivos, o variaciones del tema), así que eso es lo que buscaba. Por ejemplo, cuando Herschel y Sarah están sentados cerca del estanque al principio, y cuando Herschel y Ben están en el mismo lugar al final, quería unir musicalmente estas escenas.

A medida que el conflicto entre Herschel y Ben se intensifica, estas escenas presentan una variación mas siniestra para simbolizar la frustración, la ira y el remordimiento posterior de Ben. 

Otro ejemplo son las escenas en las que aparece la oración judía, utilicé la variación impulsada por el violín con una instrumentación ligeramente diferente a medida que avanza la película, hasta el clímax de la orquesta completa en la sinagoga hacia el final de la película.

Nami Melumad
Foto de Roy Zafrani – © Magic Productions
Micaela Carballo/Cinemagavia: ¿Qué aspectos de la música crees que reflejan la personalidad del protagonista y este contraste entre su pasado y el futuro en el que se encuentra 100 años después?

Nami Melumad: El carácter de Herschel es conservador y religioso. Es audaz, independiente y algo agresivo. Cuando se encuentra 100 años en el futuro, todo cambia, pero su personalidad sigue siendo la misma. Sus valores no coinciden con los valores del Brooklyn actual y su bisnieto Millenial, pero provienen del mismo origen. Finalmente, llegan a un entendimiento y aceptación mutuos. Por lo tanto, en términos musiclaes, el tono judío continúa con Herschel a lo largo de la película incluso después de que se despierta en el futuro. 

En general, la música que caracteriza a Herschel esta compuesta para orquesta sinfónica, muchas veces con gran presencia de los bronces, ya sea con un estilo musical épico o dramático, como cuando Herschel construye su imperio de pepinillos. También ritmos cómicos extravagantes cuando tiene dificultades para comprender el nuevo mundo. 

Con Ben, la partitura adopta un enfoque más moderno utilizando una instrumentación más íntima: flautas, guitarra acústica, batería/escobilla, bajo eléctrico. La instrumentación crece gradualmente hasta el clímax de la película, donde a Ben lo acompaña una emocionante música con una gran orquesta.

También vale la pena mencionar que las canciones pop utilizadas (como «Stay», con la que bailan los personajes) ayudan a respaldar la diferencia entre Herschel y Ben, en el pasado y en el presente.

Perfil de Nami Melumad en IMDB

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