Estoy pensando en dejarlo es la última película de Charlie Kaufman, guionista y director de cine alabado por su intelecto, que se estrena en Netflix el 4 de septiembre de 2020. A través de una visita a los padres del novio de la protagonista, se desarrolla toda una reflexión sobre el tiempo, las relaciones y la monotonía que, seguro, polarizará las opiniones de los espectadores.

Hay algo desconcertante en la unión de Charlie Kaufman y Netflix. El ingenioso guionista autor de Cómo ser John Malkovich y Synecdoche, New York no parece la clase de persona que vería un futuro profesional en Netflix. Se antoja más bien como una suerte de genio torturado y semisnob que valora demasiado el proceso creativo como para rebajarse a una plataforma de streaming cuyo catálogo se caracteriza más por la cultura rápida y asequible que por obras sesudas sobre la condición humana. Y, sin embargo, hay algo en Estoy pensando en dejarlo que hace que funcione.

Netflix lleva tiempo al acecho de nuevos talentos para sus futuros originales. Ha fichado a Ryan Murphy (American Horror Story, Glee), Shonda Rhimes (Anatomía de Grey) y Michael Bay (Transformers). Pero también a Martin Scorsese, cuyo largometraje de mafiosos le valió una nominación a Mejor película en los Oscar de 2019. Ciertamente, la compañía de Reed Hastings y Ted Sarandos sabe dónde mirar y cómo conquistar a diferentes públicos. También hay algo de premonitorio en el acuerdo con Kaufman: ¿dónde si no iba a estrenarse una película tan rara y filosófica como Estoy pensando en dejarlo en este 2020 dominado por el caos?



Estoy pensando en dejarlo

Crítica de ‘Estoy pensando en dejarlo’

Ficha Técnica

Título: Estoy pensando en dejarlo
Título original: I’m Thinking of Ending Things

Reparto:
Jesse Plemons (Jake)
Jessie Buckley (Chica joven)
Toni Collette (Madre)
David Thewlis (Padre)
Guy Boyd (Portero)

Año: 2020
Duración: 134 min
País: Estados Unidos
Dirección: Charlie Kaufman
Guion: Charlie Kaufman
Música: Jay Wadley
Fotografía: Lukasz Zal
Género: Drama
Distribución: Netflix

Filmaffinity

IMDb

Tráiler de ‘Estoy pensando en dejarlo’

Sinopsis de ‘Estoy pensando en dejarlo’

Estoy pensando en dejarlo nos presente a una joven (Jessie Buckley) que, a pesar de no estar del todo segura de su relación, va con su nuevo novio (Jesse Plemons) a la granja de su familia. Cuando una ventisca los deja encerrados en la casa con los padres de Jake (Toni Collette y David Thewlis), la joven pone en duda todo lo que sabe de su novio, del mundo y de sí misma.. (NETFLIX).

Donde se puede ver la película



Estoy pensando en dejarlo
Foto de Netflix

Una adaptación literaria inusual

En esta adaptación de la novela homónima de Iain Reid, Kaufman adopta el papel de director y guionista con su habitual toque personal y dramático. Lo que sobre el papel era una historia de horror existencial, en manos de Kaufman se convierte en un estudio de personajes sometido al tedio de la propia existencia. No quedan apenas rastros de la tensión y el espanto del libro. En su lugar, encontramos una reflexión sobre la soledad, las relaciones de pareja, el envejecimiento y el paso del tiempo.

Estoy pensando en dejarlo empieza con una mujer (Jessie Buckley, lo mejor del filme) que va a conocer a los padres de su novio (Jesse Plemons) en algún punto de la América rural. A través de su voz en off, la película nos deja claro desde el principio que ella no está segura de querer continuar con su relación, y sobre el hilo de sus pensamientos inconexos se va cimentando un ritmo pausado. El trayecto en coche hasta la granja de los padres ocupa, al menos, la primera media hora del filme. Unos minutos que se extienden imposiblemente entre discusiones veladas, encontronazos, silencios incómodos y risas espontáneas.

Kaufman asienta un ambiente de congoja acorde con el estilo desesperado que suele impregnar su obra y que derriba cualquier trabajo que el espectador haya podido conseguir con su psicólogo durante los últimos seis meses. Mientras Buckley se rompe al recitar unos versos sobre la angustia de la rutina o lanza miradas de reojo a cámara, y Plemons se mantiene con aire retraído y simplón al volante, el público, al otro lado de las pantallas de sus ordenadores, siente que ya nada tiene sentido. ¿Y si realmente no somos puntos que se mueven en el tiempo? ¿Y si estamos inmóviles, mientras la vida pasa por nosotros incansable, incesablemente?

I'm Thinking of Ending Things
Foto de Netflix

La desesperanza de estar vivo

La desesperanza que se acomoda en el sofá como un espectador más se convierte en inquietud cuando, por fin, llegan a la granja. Allí los esperan una Toni Collette entregada a la enajenación mental y un David Wheeler que parece demasiado grande para un plano en cuatro tercios. Un aura de incertidumbre y tensión se apodera del filme, en el que las conversaciones chocantes y los saltos temporales enmarañan un hilo conductor a veces demasiado frágil.

A Kaufman no le interesa ceñirse a lo escrito por otra persona. Ya lo demostró en 2002 con Adaptation, en la que convirtió la novela de Susan Orlean en una metahistoria sobre el bloqueo creativo. A una escala menos loca, hace lo mismo con esta película.

Estoy pensando en dejarlo es posiblemente una de las cintas más fatigosas del autor. Se regodea, no tanto en sí mismo como acostumbra, sino en la pesadez del tiempo. Para ello, recurre a un entorno asfixiante y unos personajes turbadores, aunque transparentes en su motivación y construcción. Es, también, una cinta repleta de textura e intención; un puzzle temporal en el que puedes intuir la imagen completa, pero faltan algunas piezas. Es admirable la construcción de personajes y cómo nos va ofreciendo pequeñas dosis de información. Por otro lado, las tramas que no llegan a cerrarse, los cabos sueltos, resultan poco menos que frustrantes y el mensaje de la obra queda diluido entre algunas linduras artísticas.

Estoy pensando en dejarlo
Foto de Netflix

Lo mejor y lo peor de Kaufman

En resumen, Estoy pensando en dejarlo juega las mejores y las peores bazas de Kaufman. Desde una inteligencia brillante a la hora de componer a sus personajes hasta una falta desencantada de encuadre. El guionista se pierde en alguna de sus diatribas mentales y parece olvidarse del espectador que puede llegar a preguntarse “¿qué me quieres contar con todo esto?”.

Aun así, hay algo atrayente en el conjunto de esta película que consigue desatar una especie de obsesión por la historia y sus protagonistas. Un sentimiento que te hace pensar, como comentan al inicio del relato los propios personajes, que este cuento está escrito para ti.

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