Uno de los clásicos más famosos del mundo del cine es el clásico de "Eva al desnudo", de Joseph L. Mankiewicz. Pau Miró recoge el testigo con la obra Eva contra Eva, realizando la adaptación y dramaturgia de esta versión libre. Además, cuenta con Ana Belén, toda una leyenda en panorama cultural español. Junto a ella, Mel Salvatierra, Javier Albalá, Manuel Morón y Ana Goya. Desde el pasado 17 de noviembre de 2021 llegó al Teatro Reina Victoria, tras una gira nacional en la que obtuvo gran éxito de asistencia. Se puede disfrutar de miércoles a viernes a las 20 horas, mientras que sábados, domingos y festivos es a las 18 horas.

Puedes leer nuestra otra CRÍTICA de la obra Eva contra Eva pulsando AQUÍ.



Eva contra Eva obra

Crítica de 'Eva contra Eva'

Ficha Técnica

Título: Eva contra Eva
Título original: All about Eve

Reparto:
Ana Belén
Mel Salvatierra
Javier Albalá
Manuel Morón
Ana Goya

Duración: 90 min. apróx.
Adaptación y dramaturgia: Pau Miró
Dirección: Silvia Munt
Escenografía: Enric Planas
Iluminación:
David Bofarull
Vestuario:
Nídia Tusal a partir del diseño original de Miriam Compte
Sonido:
Jordi Bonet
Creación y realización de vídeo:
Daniel Lacasa
Caracterización:
Chema Noci
Piano:
Jaume Vilaseca
Ayudante de dirección:
Matilda Espluga “Tilda”
Ayudante de vestuario:
Monica Teijeiro
Diseño técnico de vídeo:
Martín Elena
Dirección técnica:
Pedro P. Pérez Trasescena
Técnico de luces: Víctor Cadenas
Técnico maquinista:
Juan Duarte
Regidora y roadmanager:
Ruth Alonso, Trasescena
Confección de vestuario:
Sastreria Pretaporter
Construcción de escenografía:
Taller d’Escenografia Jorba Miró
Fotografía:
Javier Naval
Jefa de producción:
Clàudia Flores
Producción ejecutiva:
Macarena García
Dirección de producción:
Josep Domènech
Producción y distribución: Bitò Producciones

Tráiler de 'Eva contra Eva'

Sinopsis de 'Eva contra Eva'

Eva contra Eva es una obra inspirada en el clásico "Eva al desnudo", de Joseph L. Mankiewicz. Dos actrices, de generaciones distintas, deben interpretar a un mismo personaje. En esta coincidencia chocan dos maneras de entender la vida y la profesión. La actriz más joven lucha por conseguir la oportunidad de darse a conocer. La actriz mayor se esfuerza para que el paso de los años no la haga desaparecer de los escenarios. Pero eso no las convierte necesariamente en enemigas, sino que se trata de miradas complementarias que pueden aprender la una de la otra, sin ninguna necesidad de destruirse. ¿Se darán cuenta o acabarán devorándose?

Los personajes de Eva contra Eva (el director, el crítico, la representante y las dos actrices) utilizan el teatro para hablar de la vida y la vida para hablar del teatro. Se entregan a esta profesión con tanta intensidad y devoción que, a menudo, pierden la capacidad de reírse de sí mismos. Y es en la excesiva trascendencia que otorgan a sus vulnerabilidades, convirtiéndolas en meras vanidades, donde radica la comedia. Shakespeare decía que el objetivo del teatro es poner un espejo ante los espectadores para poder reflejar las virtudes y los defectos de cada época. Ojalá que en el espejo que ofrece Eva contra Eva podamos ver algunas de nuestras imperfecciones contemporáneas con una sonrisa en la cara. (BITÒ).



Eva contra Eva obra
Foto de Javier Naval

La densidad y la reflexión

Inspirado en uno de los clásicos más venerados del cine de Hollywood, “Eva al desnudo”, llega Eva contra Eva. Así Pau Miró realiza una versión libre de este drama de envidias, que se aborda desde un punto de vista diferente y actualizado. Lejos de ser un retrato de la búsqueda de triunfar a costa de los demás, se compone de una reflexión sobre la destrucción propia, las obsesiones y las dudas en torno a uno mismo. Gracias a ello, se propone una reflexión sobre las crisis existenciales. Además, se envuelve en un halo de misterio, donde la ficción y la realidad se confunden, para provocar suspense en el espectador. De esta forma, se desliga totalmente del film original, para traer un desarrollo totalmente distinto, donde el espejo del alma es el que sale a relucir.

El problema es que la idea no se corresponde con el resultado final, el cual transmite una pesadumbre aletargada en su duración. Por tanto, ese concepto místico acaba por no llegar a buen puerto, desluciendo el mensaje que se quiere dar. En consecuencia, el espectador vive la obra con falta de dinamismo, convirtiéndose en un texto denso a pesar de la poca duración de la misma. Por ende, la sensación sentencia el resultado de la pieza teatral, que no levanta el vuelo hasta las últimas escenas del último acto. En esa ruptura de la cuarta pared, junto a un alegato feminista certero, es el momento donde se ve la lucidez de la dramaturgia. Sin embargo, más de un tercio de la obra se ve afectada por una narración espesa y en la que hay una falta de definición notoria.

Teatro Reina Victoria
Foto de Javier Naval

Una leyenda viva

Contar con Ana Belén para dar vida a esta actriz en búsqueda de mantenerse en el candelero es uno de los mayores revulsivos de Eva contra Eva. No se puede negar la leyenda viva que es la actriz, dada su amplia trayectoria profesional. Por ello, tal vez, se creen unas expectativas que pueden no verse satisfechas en el escenario. Se ve ese aire cansado y desgastado que le exige su personaje, pero no lo adereza con la suficiente naturalidad para salirse de una capa más superficial. Sin embargo, lo reencamina positivamente en ese reclamo contra el machismo imperante, donde demuestra el talento por el que sigue siendo una de las intérpretes más destacadas del panorama cultural. Después, Mel Salvatierra se convierte en su némesis, con una actuación fresca y resolutiva. Además, transmite una expresividad más cómoda sobre las tablas.

Por otro lado, Ana Goya expone un talento exquisito, acompañado de una ejecución orgánica en su forma de actuar. En todas las escenas en las que aparece hay carácter, así como la capacidad de hacerse notar sin necesidad de adornos ni acaparamientos. Por esta razón, demuestra ser una de las mejores interpretaciones de la pieza teatral. Luego, Javier Albalá también triunfa sobre la escena, con un aire bohemio, que teje desde la contundencia de su trabajo artístico. Un carisma y una presencia que llegan totalmente al patio de butacas. Únicamente, hay algún momento puntual donde su fuerza pasa algo más desapercibida. Para terminar, Manuel Morón es otro de los artistas que teje su trabajo dramático con una verdad y sinceridad, que, pese a no estar constantemente sobre el escenario, exprime su personaje al máximo.

Teatro Reina Victoria
Foto de Javier Naval

Espejos y más espejos

La combinación entre lo audiovisual y lo puramente físico cada vez se asienta más en las creaciones teatrales actuales. Por tanto, no es extraño que la obra Eva contra Eva incorpore este atributo artístico, que le permite explorar distintos enfoques de un mismo fenómeno en vivo. Además, se acentúa el simbolismo de los espejos, los cuales se convierten en ventanas que van más allá en el desarrollo de sus personajes principales. Sin embargo, el conflicto surge en una falta de cohesión entre estos aspectos artísticos. Se comprende la intención que desean realizar con ello, pero se obtiene una sensación de no encontrar su fin y quedarse en un limbo. De igual forma, esas secuencias separadas de lo puramente teatral son estéticamente muy bien cuidadas, pero rompen con la sinergia que se forma entre historia y montaje.

Por otra parte, la escenografía, sin contar el apartado audiovisual, transfiere ese sentimiento de bambalinas, del interior del teatro, de esa alma escondida… Se utiliza una gama de colores cálida, que abrazan ese aroma introspectivo. Asimismo, aplaudir el diseño de vestuario, que demuestran tener una creatividad y un gusto increíbles. El tratamiento estético eleva a sus personajes, llevándolos por distintos estados también con sus atuendos. Así, se deja una sensación muy agradable a la vista de los asistentes. Por otro lado, el ritmo es excesivamente denso, lo que provoca que la obra no se disfrute todo lo que se pudiera. Hay momentos en los que parece que el tiempo pasa más lento de lo habitual, algo que dice mucho de una obra de esta duración. En resumen, le falta agilidad, momentos de mayor potencia, dinamismo... En conclusión, viveza.

Eva contra Eva obra
Foto de Javier Naval

Conclusión

Eva contra Eva promete ser una obra feminista y actualizada del clásico film de 1950. Sin embargo, cae en la falta de concreción, en una densidad que se hace extensiva a las distintas partes de la obra y un suspense que no logra consolidarse, acabando siendo una obra totalmente difusa. Pese a ello, aplaudir el alegato, en la parte final, donde se ve cierta lucidez en su dramaturgia. No obstante, la dramaturgia, a nivel global, podría mejorarse en ritmo y consolidación. Después, Ana Belén cumple con su labor en escena, pero no termina de elevarlo al máximo nivel. El resto de sus compañeros ofrecen una interpretación notable, en algunos casos, como Ana Goya, brillante.

Por otro lado, la mezcla entre audiovisual y teatral no termina de formar una sinergia atractiva, sino que rompe con la estructura común que se formula. Aun así, subrayar la labor del diseño de vestuario, los cuales realizan un trabajo impoluto. Una idea interesante que todavía está buscando su identidad, de la misma manera que le ocurre a su personaje principal.

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CINEMAGAVIA
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Subdirector de Cinemagavia. Comunicólogo audiovisual por la UCM y Máster en Comunicación en la Red por la UNED. Miembro de EGEDA (Premios Forqué) y técnico audiovisual en Ricoh. Sueño con ver mis obras y películas acompañadas de un público emocionado. Como diría Elizabeth Taylor: "Las ideas mueven el mundo sólo si antes se han transformado en sentimientos".
eva-contra-eva-obra-critica-teatroPromete ser una versión feminista y actualizada del clásico film de 1950. Sin embargo, cae en la falta de concreción, en una densidad que se hace extensiva a las distintas partes de la obra y un suspense que no logra consolidarse, acabando siendo una obra totalmente difusa. Ana Belén cumple con su labor en escena. El resto de sus compañeros ofrecen una interpretación notable, en algunos casos, como Ana Goya, brillante. Subrayar la labor del diseño de vestuario, los cuales realizan un trabajo impoluto. Una idea interesante que todavía está buscando su identidad, de la misma manera que le ocurre a su personaje principal.

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