El pasado 20 de septiembre se estrenó Fluxus en el Teatro Lara. Esta obra teatral está escrita por Jesús Amate, donde la vida se convierte en una performance. Una propuesta distintas que ha obtenido una recepción muy positiva por parte del público. Además, cuenta en el reparto con Juan Carlos Alonso, Diego Lescano, Alfonso Gómez, Marika Pérez y Luna Paredes. Se podrá disfrutar todos los martes hasta el 22 de noviembre a las 19:30 horas.



Estreno de Fluxus

Crítica de 'Fluxus'

Ficha Técnica

Título: Fluxus
Título original: Fluxus

Reparto:
Juan Carlos Alonso
Diego Lescano
Alfonso Gómez
Marika Pérez
Luna Paredes

Duración: 75 min. apróx.
Dirección: Jesús Amate
Dramaturgia: Jesús Amate
Ayudante de dirección: Lucila Canle
Composición:
Musical Orion Bow
Iluminación, sonido y vestuario:
Benamate
Fotografía:
Lucila Canle y Diego Conesa
Diseño gráfico:
Veronikitis
Producción: Benamate

Sinopsis de 'Fluxus'

Cuatro piezas cómicas: Galería de arte, Metro, Diálogo de Caracoles y Rumor que ofrecen un retablo surrealista que refleja lo absurdo de la sociedad actual, conformada por personajes absurdos en situaciones cotidianas; o personajes cotidianos en situaciones absurdas.

Fluxus hace referencia a la corriente artística del mismo nombre. Teatro del absurdo. Una propuesta para vivir el “aquí y ahora” de forma activa a través del teatro. La vida como un performance, o el performance de la vida. (TEATRO LARA). 



Fluxus
Foto de Diego Conesa

Un estilo único

Jesús Amate sigue demostrando en Fluxus su talento con la comedia, uno de los géneros en los que se ve que se maneja sin dificultad. En esta ocasión, se introduce en un movimiento artístico que se hizo popular en los años 60 y 70. Tomando de base las ideas de estos artistas, Amate extrae distintas escenas que arrancan las carcajadas de los espectadores. Por lo cual, se convierte en una experiencia satisfactoria, no solamente por la estupenda acción marcada, sino también por un uso del lenguaje exquisito. Como ya se pudiera ver en obras como Margarita, o el lenguaje de los signos, esta pieza goza de una calidad lingüística de alto nivel. La combinación de una cotidianidad bien medida y el uso de las palabras con mayor complejidad, hace que se produzca una recepción de interés por parte de los espectadores. Un teatro del absurdo con mucho sentido.

Después, el hilo que une cada una de las historias se halla en el tono y en la forma en la que las describe, ninguna de ellas se encuentra fuera de su estructura. Además, hay que recalcar la frescura y la personalidad que da a cada una de ellas, lo que hace que manteniendo su coherencia interna, sigan siendo diferentes entre sí. También sería importante mencionar que desarrolla unos personajes absolutamente excéntricos y extraños, siendo un gancho perfecto para el público. Es importante dejarse llevar por su idiosincrasia, ya que la buena energía y la personalidad del texto no son tomados a la ligera, sino que hay una planificación muy bien desarrollada. Una labor desde la escritura impoluta, en la que no decae el dinamismo en ningún momento. Surrealismo en estado puro con una dramaturgia excelentemente escrita.

Teatro Lar<
Foto de Benamate

Fluyendo

El elenco de Fluxus entra de lleno en la acción, disfruta y hace disfrutar, lo que indica la excelente elección que se ha hecho para transformar a estos actores en los distintos personajes que acampan por el escenario. En primer lugar, Marika Pérez recibe a los asistentes, ya desde entonces transporta al público dentro de la singularidad que acompaña a su personaje en el primer acto. Por tanto, como es de esperar, durante toda la obra, exprime al máximo nivel su capacidad dramática, en especial su expresión corporal y facial, obteniendo una interpretación impoluta. Después, Juan Carlos Alonso ofrece un trabajo sólido, encauzado en todo momento y en el que desenvuelve con total facilidad. Da un rigor natural, sin perder de vista el género de comedia en el que está inmerso. Además, como último detalle, tiene una dicción y potencia vocal de gran calidad.

Alfonso Gómez tiene una energía que va repartiéndose por las distintas partes de las que forma parte. Al igual que sus compañeros, aprovecha al máximo la dinámica más gestual, performática, además de compartir momentos de forma explícita con los espectadores. Gracias a ello, se establece una conexión directa con el público. No tiene ningún impedimento para meterse de lleno en esta locura, lo que hace que ofrezca una labor totalmente sólida. Por último, pero no menos importante, Diego Lescano redondea el reparto con una sinergia exquisita con la comedia y el humor. Desde el primer minuto se ve como acoge a la perfección las excentricidades, las hace suyas y se lleva de calle la escena. En conjunto, forman un grupo maravilloso, siendo uno de los puntos más fuertes de esta propuesta, pura química entre ellos.

Teatro Lara
Foto de Benamate y Diego Conesa

Una dinámica coherente

A pesar de mostrar diversas escenas y dotarlas de acción, Fluxus apuesta por una propuesta escénica en la que se deshace de aditivos y trae una escenografía minimalista y efectiva. Por ello, no necesita de grandes artilugios, dado que la dirección escénica sabe conducir la acción de manera que llene totalmente el espacio. Hay momentos en los que se acompañan de objetos, pero evitan distraer a los asistentes ante la palabra. También hay que destacar una excelente gestión de la ruptura de la cuarta pared y el carácter inmersivo que tiene la obra. Así, se mantienen en sintonía, encajándola de forma que resulte atractiva para el público. De esta manera, el escenario no se limita, sino que se expande al patio de butacas y aporta un juego muy interesante. Únicamente, las transiciones entre actos podrían tener mayor injundia.

El diseño de iluminación también acota algunas de las escenas, así como remarca potencia en otras. A diferencia de otras producciones, en esta ocasión, tiene una importancia remarcable, que añade mayor complejidad al montaje. Por otro lado, el vestuario y la elección del mismo indican un grado comprometido al mundo artístico, con un homenaje vintage, difuminando las líneas de lo forma y rocambolesco. Con lo cual, esa mezcla de estilos encuentran una unión que fortalece el sello de identidad del proceso teatral. Para terminar, cabe decir que experimentar esta obra hace que el espectador se olvide de aquello que está fuera, para permitirse dejarse llevar por la buena sintonía que se transmite y disfrutar de las risas y el buen rollo que se genera. Un ejemplo de la grandeza que hay en el teatro del absurdo. Totalmente recomendable.

Fluxus
Foto de Diego Conesa

Conclusión

Fluxus es una experiencia gratificante, llena de carcajadas y un estilo muy singular que la hace única. Asimismo, se agradece un texto lleno de calidad, en el que se ve un uso de la semántica de alto grado, siendo una propuesta muy cuidada a nivel lingüístico. También hay que aplaudir al elenco actoral, sintiéndose la conexión que hay entre cada uno de los actores, sacando a relucir la sinergia que se forma entre ellos. Asimismo, la propuesta escénica introduce al espectador en una locura dinámica y en puro movimiento, destacando el buen rollo que deja de principio a fin. Triunfa con un surrealismo hilarante que engatusa a los espectadores y hace que del absurdo emerja la virtuosidad.

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Subdirector de Cinemagavia. Comunicólogo audiovisual por la UCM y Máster en Comunicación en la Red por la UNED. Miembro de EGEDA (Premios Forqué) y técnico audiovisual en Ricoh. Sueño con ver mis obras y películas acompañadas de un público emocionado. Como diría Elizabeth Taylor: "Las ideas mueven el mundo sólo si antes se han transformado en sentimientos".
fluxus-critica-teatroUna experiencia gratificante, llena de carcajadas y un estilo muy singular que la hace única. Asimismo, se agradece un texto lleno de calidad, en el que se ve un uso de la semántica de alto grado, siendo una propuesta muy cuidada a nivel lingüístico. También hay que aplaudir al elenco actoral, sacando a relucir la sinergia que se forma entre ellos. Asimismo, la propuesta escénica introduce al espectador en una locura dinámica y en puro movimiento, destacando el buen rollo que deja de principio a fin. Triunfa con un surrealismo hilarante que engatusa a los espectadores y hace que del absurdo emerja la virtuosidad.

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