I Swear es una conmovedora película biográfica llena de humanidad y vitalidad que mezcla drama y humor sobre la extraordinaria trayectoria de un hombre con síndrome de Tourette. Dirigida por Kirk Jones, explora cómo John enfrentó los desafíos de su condición en la década de 1980, cuando la comprensión y el apoyo eran escasos. Con un elenco destacado que incluye a Robert Aramayo, Maxine Peake (Justicia) y Peter Mullan (Keepers, el misterio del faro), I Swear tiene previsto su estreno en salas de cine españolas para el 10 de abril de 2026.

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I Swear

Crítica de 'I Swear'

Ficha Técnica

Título: I Swear
Título original: I Swear

Reparto:
Shirley Henderson (Heather Davidson)
Peter Mullan (Tommy Trotter)
Sanjeev Kohli (Tendero)
Steven Cree (David Davidson)
Maxine Peake (Dottie Achenbach)
Robert Aramayo (John Davidson)
Ellie MacDowall (Chica)
Paddy Towers (Muchacho)
Adam McNamara (PC/Inspector MacCullen)
Jamie Marie Leary (Irene)
Jason Alan Staines (Doctor)
Paul Donnelly (Billy Dean)
Ruth Milne (Karen)

Año: 2025
Duración: 120 min.
País: Reino Unido
Director: Kirk Jones
Guion: Kirk Jones
Fotografía: James Blann
Música: Stephen Rennicks
Género: Drama
Distribuidor:

Filmaffinity

IMDB

Tráiler de 'I Swear'

Sinopsis

La historia real de John Davidson muestra una vida marcada por la lucha y la superación. Diagnosticado con síndrome de Tourette a los 15 años, sufrió el estigma y el rechazo de sus compañeros, que lo tachaban de loco por un trastorno poco conocido en aquel tiempo.

Ya de adulto, transformó ese dolor en motor de cambio y dedicó sus esfuerzos a visibilizar la condición, convertirse en referente y dar voz a quienes padecen el mismo síndrome. Su camino es un testimonio de valentía y compromiso con la dignidad humana.

Dónde se puede ver la película en streaming



Cuando el cuerpo no responde

I Swear opta por una estructura clásica de biopic, diagnóstico, rechazo social, caída emocional y progresiva superación personal. Esta linealidad facilita la empatía, pero también limita el impacto narrativo. La historia se cuenta con corrección, pero rara vez sorprende, cada etapa vital cumple su función, aunque algunas transiciones resultan apresuradas y ciertos conflictos se resuelven de manera demasiado cómoda.

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Donde la película acierta es en mostrar el Tourette no como un simple rasgo anecdótico, sino como una condición que afecta a todos los ámbitos de la vida, la educación, las relaciones sociales, la autoestima y la identidad. Sin embargo, el enfoque tiende a suavizar los aspectos más incómodos, apostando por un tono inspirador que, aunque bienintencionado, reduce la complejidad del retrato.

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Intenciones nobles, mirada convencional

Kirk Jones dirige I Swear con un respeto evidente hacia el material y hacia la figura real que retrata. Su puesta en escena es sobria, funcional y siempre al servicio de la historia, evitando cualquier atisbo de sensacionalismo. El Tourette nunca se explota como espectáculo, lo cual es un aspecto a agradecer.

El tono general oscila entre el drama social y el relato motivacional, sin terminar de abrazar del todo ninguno de los dos. Esta indefinición hace que I Swear se sienta, en ocasiones, más como un telefilm bien producido que como una obra cinematográfica con una identidad clara.

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Compromiso antes que matices

Robert Aramayo, que interpreta a John Davidson, asume un reto complejo y lo hace con entrega evidente. Su actuación transmite honestidad y esfuerzo, especialmente en la representación física y vocal del síndrome, que nunca cae en la caricatura. Se nota la existencia de un gran trabajo de documentación además de un respeto profundo hacia la persona real.

Sin embargo, la interpretación se ve limitada por un guion que no siempre profundiza en las contradicciones internas del personaje. John aparece muchas veces definido únicamente por su condición y su lucha, dejando en segundo plano otros aspectos de su personalidad. Esto impide que el espectador llegue a conocerlo más allá del mensaje que encarna.

Correcto sin más

A nivel técnico, I Swear es irreprochable, aunque poco memorable, la fotografía es limpia, con una iluminación naturalista que acompaña bien el tono realista del relato. No hay decisiones visuales especialmente arriesgadas, pero tampoco errores evidentes. La música subraya los momentos emocionales con discreción, aunque en algunos pasajes cae en lo predecible, reforzando el tono inspirador de forma algo mecánica.

El montaje es fluido, pero contribuye a esa sensación de relato demasiado ordenado, donde cada escena parece diseñada para cumplir una función concreta sin dejar espacio a lo imprevisible.

Conclusión de 'I Swear'

I Swear es una película honesta, necesaria y bienintencionada, pero artísticamente modesta. Su mayor valor reside en la visibilidad que ofrece al síndrome de Tourette y en la dignidad con la que trata a su protagonista. Como herramienta de concienciación, funciona, pero como obra cinematográfica, se queda a medio camino.

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