Jasón y las furias se representa entre el 1 y el 5 de julio en el Teatro Bellas Artes. El corifeo, en la pieza clásica de Medea de Eurípides, dijo: “Y no hay de los humanos nadie que feliz sea: uno puede tener más suerte que los otros si le afluyen los éxitos, pero eso no es la dicha”. La famosa hechicera y nieta del dios del sol Helios es una de las figuras más fascinante de la mitología griega, gracias a la tragedia con la que la inmortalizó el afamado poeta heleno.

Su relación con Jasón, uno de los héroes más conocidos de la mitología griega, marcó cómo se interpreta su figura, la cual sigue dividiendo actualmente. Para unos, es el máximo exponente de la despiadada crueldad maternal, aquella que le dio su nombre a un propio complejo. Para otros, es una antiheroína ultrajada que se ve obligada a cometer tales actos por una realidad que oprime a las mujeres.

Ahora bien, Nando López ofrece otra interpretación. La obra, que fue una de las piezas más aclamadas del Festival de Teatro Clásico de Mérida en 2025, ha vivido un exitoso regreso en su reestreno en Madrid, dentro de las obras seleccionadas que anualmente vuelven dentro del marco ‘Festival de Mérida en Madrid’.



Jasón y las furias

Crítica de 'Jasón y las furias'

Ficha Técnica

Título: Jasón y las furias
Título original: Jasón y las furias

Reparto:
José Vicente Moirón
Carmen Mayordomo
Gabriel Moreno
José F. Ramos
Alberto Lucero
Lucía Fuengallego
Camila Almeda

Duración: 95 min. aprox.
Dirección: Antonio C. Guijosa
Dramaturgia: Nando López
Ayudante de dirección: Manuel De Durán
Diseño de escenografía: Mónica Teijeiro
Diseño de iluminación: Carlos Cremades
Vestuario: Rafael Garrigós
Diseño de caracterización: Juan Gragera
Diseño de espacio sonoro: Antonio C. Guijosa y Manuel De Durán
Audiovisuales: Manuel De Durán
Realización de escenografía: Carpintería El Molino
Realización de vestuario: Isabel Trinidad Galán
Máscaras: Javier Herrera
Realización de marionetas: Luisa Santos
Técnico de iluminación: Jorge Rubio
Técnico de sonido: Andrés Rodríguez Serrano / Rubén Hormigo
Fotografía: Diego J. Casillas
Distribución: MBdISTRIBUCIÓN
Ayudantes de producción: Lucía Rodrigues y Laura Solís
Producción ejecutiva: Isabel Montesinos
Producción: Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida y Teatro del Noctámbulo

Tráiler de 'Jasón y las furias' 

Sinopsis de 'Jasón y las furias'

Alcanzar el vellocino de oro debía de haber sido su mayor hazaña, pero acabó convirtiéndose en el inicio de su desgracia.

Tras hacerse con él gracias a la ayuda de Medea, Jasón le jura amor eterno y ambos huyen en busca de un lugar que los acoja. Al llegar a Corinto, Jasón pide ayuda al rey Creonte, pero este, a cambio de asilo, le exige casarse con su hija Creúsa.

Cansado de su vagar apátrida, Jasón accede y rompe su juramento. La traición a su palabra desata la ira de Medea y provoca la llegada de las Furias, enviadas por los dioses para obligarlo a que se enfrente a su pasado: solo si desciende a los infiernos podrá salvarse del baño de sangre que Medea está dispuesta a infligirle. Aunque si no logra reconstruir bien todos sus pasos, tal vez ni siquiera bajar al Hades sea suficiente… (TEATRO BELLAS ARTES). 



Jasón y las furias
Foto de Teatro del Noctámbulo

Espíritu clásico, mirada contemporánea

Si hay un aspecto que se le puede atribuir a López es su cuidado por encontrar un equilibrio entre el espíritu clásico y la mirada contemporánea. Lo ha realizado tanto en sus reinterpretaciones de clásicos como su Don Juan Tenorio de Zorrilla o su visión de Yerma de García Lorca. Incluso con su versión libre de las novelas de Castillo Solórzano que fue Las harpías de Madrid.

Su mirada al pasado y cómo este resuena en el presente se ve a la perfección con su visión sobre el mítico héroe griego. En este caso, la obra, dirigida por Antonio C. Guijosa, mantiene intactos elementos clásicos de la versión de Eurípides como el núcleo de la traición, la situación de paria de Medea y el debate ético de la ambición.

Pero esta versión pone más el foco en el juicio de Jasón, llevándose todo el protagonismo que ha solido sostener Medea. La hechicera filicida es ayudada por las Furias, las deidades que persiguen sin descanso a aquellos que cometen crímenes de sangre, rompen juramentos o cometen perjurio. Aquí, sirven para llevar al abismo a Jasón, hacia un viaje de introspección que le obliga a enfrentarse a sus propios demonios.

En ese descenso al Inframundo, en el que López toma prestado el mito de Orfeo y Eurídice, con Jasón decidido a enmendar el crimen de Medea. Es aquí donde esta propuesta despoja de cualquier atisbo heroico a su protagonista, mostrando cómo su cinismo y exceso de ambición le han despojado de cualquier asunción de responsabilidad de su actos y de las consecuencias que le trae.

Teatro Bellas Artes
Foto de Teatro del Noctámbulo

El héroe frente al espejo de sus crímenes

Ese es su principal punto fuerte, en el que se ve cómo la fama atribuida a Jasón no ha sido compartida con aquellos que lo ayudaron. De la misma manera, se evidencia cómo su ambición y su confabulación con Medea le hace igual de responsable de los crímenes que cometió la hechicera. La propuesta lo muestra como un hombre atrapado en sus propias ambiciones, las cuales le terminan llevando a la perdición. López lo hace con una mirada profundamente humana, en la que esa travesía por el infierno toma forma en aceptar las consecuencias de los propios actos.

Pero la obra no sólo se enfoca en un Jasón desposeído de cualquier aire épico. También se muestra a una Medea envenenada por su propia ponzoña y cómo su triunfo sólo crea una espiral de odio, rencor y desolación. Se crea un juego de manipulación, psicológica, abuso y violencia cuyo único desenlace es fatal.

Teatro Bellas Artes
Foto de Teatro del Noctámbulo

Actores brillantes, apartado técnico exquisito

De ahí, que se sienta como una obra clásica, gracias también al cuidadoso lenguaje utilizado. Se suma también la reinterpretación de las Furias, propias de esos espíritus vengadores cuyos tormentos persiguen a sus víctimas hasta que exhalen su último aliento. Se les quita como figuras exclusivamente femeninas para mostrar que la culpa y el odio carecen de sexo.

José Vicente Moirón muestra a un Jasón profundamente humano e imperfecto, víctima de la desgracia del éxito. De la misma manera, Carmen Mayordomo ofrece una interpretación sublime, con una Medea propia de un espíritu vengativo, en el que se pueden sentir cómo los infortunios históricos de las mujeres cobran forma en ella. Mención también para Gabriel Moreno, José F. Ramos, Alberto Lucero, Lucía Fuengallego y Camila Almeda, los cuales conjugan diferente personajes, como el caso de las Furias, retratadas con hombres y mujeres.

Jasón y las furias
Foto de Teatro del Noctámbulo

Conclusión

Con una puesta en escena magnífica y de espíritu también clásico, obra de Mónica Teijeiro; y un apartado técnico espléndido, con iluminación de Carlos Cremades, vestuario de Rafael Garrigós, espacio sonoro del propio Guijosa y Manuel de Durán y caracterización de Juan Gragera.

El reestreno de Jasón y las furias es una oportunidad para disfrutar de uno de los títulos fundamentales de Mérida 2025. Sublime y uno de las obras más redondas firmadas por Nando López. Una experiencia sensorial que une la hipnótico de lo clásico con una mirada contemporánea pertinente.

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