Johnny Chico es una obra y monólogo teatral, dirigido por Eduard Costa y protagonizado por Víctor Palmero; una pieza teatral escrita por el autor australiano Stephen House. Tras su arrollador paso inicial por la Sala Lola Membrives del Teatro Lara, esta obra teatral pasó a representarse en la Sala Cándido Lara, consiguiendo seguir atrayendo a más y más gente en cada función. Esta pieza teatral nos narra la historia de un chaval adolescente llamado Johnny, al quien la vida no le ha tratado bien desde bien pequeño. A lo largo de este enérgico y crudo relato, las líneas de la identidad de género y la orientación sexual del personaje van desdibujándose, haciendo saltar por los aires toda concepción heteronormativa que podamos tener de la masculinidad.

Johnny Chico está protagonizado únicamente por el gran Víctor Palmero, que consigue llevar con gran solidez toda la acción teatral. Se puede disfrutar de esta obra todos los jueves y sábados en la Sala Cándido Lara del Teatro Lara de Madrid, hasta el próximo 13 de noviembre.



Johnny Chico

Crítica de ‘Johnny Chico’

Ficha Técnica

Título: Johnny Chico
Título original: Go by night

Reparto:
Víctor Palmero

Duración: 80 min. apróx.
Dirección: Eduard Costa
Dramaturgia: Stephen House
Iluminación: Mundi Gómez
Espacio escénico: Luis Crespo
Espacio sonoro: Juan José Ballesta
Diseño gráfico: María la Cartelera
Mapping: Elektrik Five & Lluerna producciones & Carlos Montfort
Vestuario: Eli Perucha
Fotografía: Romero de Luque
Producción ejecutiva: Coque Serrano
Producción: Moriarty & Holmes

Entrevista a Víctor Palmero por ‘Johnny Chico’

Sinopsis de ‘Johnny Chico’

Levantarse cada mañana pensando que no hay futuro es una sensación que hoy en día asoma al pecho de muchos y que condiciona la vida de Johnny Chico, el protagonista de esta emocionante pieza del autor australiano Stephen House. Un valiente monólogo que trata el conflicto de identidad personal y sexual que vive un joven marginal, que trata de subsistir en una gran ciudad recién llegado de un pueblo, escapando de la violencia familiar y la incomprensión. Pinceladas de ternura, humor, crudeza y emoción, pero sobre todo de realidad, componen esta obra en la que Víctor Palmero da vida a cerca de una decena de personajes: el protagonista y todos aquellos que interactúan con él.

En Johnny Chico no hay concesiones, ni tampoco perdón. Es sólo una historia más de un chico que no cuadra en la realidad en la que vive, ni en el cuerpo en el que convive; pero que, aún y así, trata de sobrevivir al mundo que le rodea a pesar de no encajar en el mismo y busca lo mismo que, en el fondo, buscamos todos: ser amado y aceptado.

Una oda fuckgender en lucha contra la LGTBIQ+ fobia… “porque no importa en absoluto quién eres o lo que llevas puesto; lo que quiere que seas: él o ella, hombre o mujer… porque al final TODX es lo mismo cuando te desnudas”. (TEATRO LARA).



Johnny Chico obra
Foto de Moriarty & Holmes

Lorca

No es para nada sorpresivo, que Johnny Chico sea la obra teatral del momento. Teniendo en cuenta lo que abarca la obra y dada la realidad social en la que vivimos, hacía que muchos pidiéramos a gritos una propuesta teatral de esta índole. Ahora precisamente en donde algunos intentan poner en duda y cuestionar la teoría queer, este monologo acaba por decirle “fuck you” a los Arévalos y Abascales de turno. Un ejercicio teatral absolutamente brillante, en el que a partir de una visión queer y existencialista, nos pone de manifiesto la descorazonadora realidad que vive mucha gente del colectivo LGBTI en este país.

Al final lo que somos y sentimos que somos por dentro, determina nuestras aspiraciones vitales de ser amados y aceptados por los demás. Pero, ¿qué pasa cuando desde que eres un chaval, te han ido inculcado a ser lo opuesto de aquello que realmente eres? Pues que nace una confrontación interna entre aquello que quieres proyectar a los demás y aquello que eres. Cuando me encontraba viendo a Víctor Palmero encima del escenario, no paraba de venírseme a la cabeza la figura de Federico García Lorca. Una de las mayores cruces de Lorca fue que el tener que ocultar lo más profundo de su ser; algo que también le sucede al propio personaje de Johnny, que incluso intenta negarse a sí mismo su existencia en un primer momento.

Teatro Lara
Foto de Moriarty & Holmes

Hamlet

A parte de contar con el elemento LGBTI que es indudablemente el pilar fundamental en el que se construye la trama de Johnny Chico, también acaba estando ligada muy estrechamente a una visión existencialista del ser. El dialogo interno que vemos de Johnny, bien podría ser el que se hacía Hamlet, el que se hacían Liv Ullmann y Bibi Anderson en la obra de Bergman o de la que Carl Jung acabó haciendo toda una teoría en relación a ello.

Johnny Chico es por tanto una obra envuelta en muchas capas, que la hacen ser arrolladora, profunda y sobretodo reflexiva. Todo ello desde un lenguaje coloquial y un ritmo trepidante, en el que la figura de Víctor Palmero tiene mucho que ver en lo maravillosamente que funciona la pieza.

No hay palabras para describir lo que este actor consigue trasmitir en Johnny Chico. Con la mano en el corazón, ni esta crítica ni ninguna de otro medio, creo que pueda ser capaz de expresar con viveza el trabajo antológico de Víctor Palmero. Pasión, sangre y lágrimas, las que invaden el escenario del Teatro Lara de Madrid, cada vez que este actor se sube encima de un escenario a representar esta obra. Creo que a día de hoy no hay dudas, de que es de largo la mejor interpretación teatral de lo que llevamos de año.

Teatro Lara
Foto de Moriarty & Holmes

Johnny

Al hilo de lo comentado, me parece muy poético y bellísimo de ver la metáfora que se hace con el volar de los pájaros. El tener la gracia y suerte de ser y no parecer que ellos tienen, no como los seres humanos que vivimos enclaustrados en nuestras propias contradicciones internas. La consumación vital que vive Johnny, su búsqueda de aquella felicidad a través de los placeres y su grito exasperante por ser querido, son cuestiones que nos atañen a todos por igual.

Hay una universalidad y verdad palpable en esta obra, que la convierte tremendamente emotiva para todo aquel que asiste a verla. A título personal he de decir que pocas obras me han dejado sin habla tras una función, siendo incapaz de apenas articular una palabra; algo que me pasó viendo Johnny Chico y que tras haber pasado tres días desde que la viera, sigo intentado asimilar la obra.

En cuestiones más técnicas, lo principal que me encandiló fue la maravillosa iluminación llevada a cabo por Mundi Gómez. Acaba siendo algo casi litúrgico lo que vemos, a la vez que se sabe reflejar de manera brillante los distintos momentos vitales en los que se encuentra el personaje. La puesta en escena por momentos es austera y minimalista, para luego acabar siendo de repente una fantasía queer maravillosa y decrepita.

Johnny Chico obra
Foto de Moriarty & Holmes

Conclusión

Johnny Chico es una absoluta maravilla teatral, que hace saltar por los aires todas las concepciones heteropatriarcales en relación a la identidad de género y la orientación sexual del individuo. Un “fuck you” en la cara de la LGBTQfobia, pegando un grito ensordecedor en favor de todas aquellas personas del colectivo LGBTI que han sido asesinadas por actos LGBTQfóbicos. Del mismo modo, la obra también tiene un planteamiento existencialista acerca del yo, la persona y la sombra de cada uno. Víctor Palmero hace la interpretación del año, llenando de pasión, sangre y lágrimas el escenario del Teatro Lara de Madrid. Una obra imprescindible, desgarradora y necesaria, que nadie puede perderse por nada del mundo.

Puedes leer nuestra otra CRÍTICA de Johnny Chico pulsando AQUÍ.

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