Víctor Palmero es Johnny Chico en este monólogo del dramaturgo australiano Stephen House. Estrenada por primera vez en Canberra en el año 94 llega al Teatro Lara casi 30 años después. Eduard Costa, un joven valenciano con una interesante carrera como director y dramaturgo, dirige esta obra de muchos personajes pero con un solo actor. Johnny Chico, todos los viernes y sábados hasta el 12 de junio.



Johnny Chico

Crítica de ‘Johnny Chico’

Ficha Técnica

Título: Johnny Chico
Título original: Go by night

Reparto:
Víctor Palmero

Duración: 80 min. apróx.
Dirección: Eduard Costa
Dramaturgia: Stephen House
Iluminación: Mundi Gómez
Espacio escénico: Luis Crespo
Espacio sonoro: Juan José Ballesta
Diseño gráfico: María la Cartelera
Mapping: Elektrik Five & Lluerna producciones & Carlos Montfort
Vestuario: Eli Perucha
Fotografía: Romero de Luque
Producción ejecutiva: Coque Serrano
Producción: Moriarty & Holmes

Tráiler de ‘Johnny Chico’

Sinopsis de ‘Johnny Chico’

Levantarse cada mañana pensando que no hay futuro es una sensación que hoy en día asoma al pecho de muchos y que condiciona la vida de Johnny Chico, el protagonista de esta emocionante pieza del autor australiano Stephen House. Un valiente monólogo que trata el conflicto de identidad personal y sexual que vive un joven marginal, que trata de subsistir en una gran ciudad recién llegado de un pueblo, escapando de la violencia familiar y la incomprensión. Pinceladas de ternura, humor, crudeza y emoción, pero sobre todo de realidad, componen esta obra en la que Víctor Palmero da vida a cerca de una decena de personajes: el protagonista y todos aquellos que interactúan con él.

En Johnny Chico no hay concesiones, ni tampoco perdón. Es sólo una historia más de un chico que no cuadra en la realidad en la que vive, ni en el cuerpo en el que convive; pero que, aún y así, trata de sobrevivir al mundo que le rodea a pesar de no encajar en el mismo y busca lo mismo que, en el fondo, buscamos todos: ser amado y aceptado.

Una oda fuckgender en lucha contra la LGTBIQ+ fobia… “porque no importa en absoluto quién eres o lo que llevas puesto; lo que quiere que seas: él o ella, hombre o mujer… porque al final TODX es lo mismo cuando te desnudas”. (TEATRO LARA).



Johnny Chico
Foto de Moriarty & Holmes

Un tipo no tan duro

Johnny no ha tenido una vida fácil, después de la muerte de su madre y de ser abusado sexualmente por su tío, Johnny ha desarrollado una personalidad de tipo duro. Malas compañías, palizas y drogas. Johnny atraviesa por una adolescencia machista, homófoba e intolerante. Todo cambia cuando Johnny decide dejar atrás el pueblo y mudarse a la gran ciudad, donde descubre la libertad de ser un completo desconocido y un manera fácil de hacer dinero.

Víctor Palmero nos cuenta esta historia de autodestrucción, donde él solo se basta para llenar todo el espacio escénico de la Sala Lola Membrives. 

Teatro Lara
Foto de Moriarty & Holmes

Un regalo para Víctor Palmero

El texto de Stephen House comprime la esencia de lo que a un adolescente con problemas se debe enfrentar. Este monólogo de los 90 es completamente válido en el Madrid actual, donde las agresiones homófobas siguen siendo muy frecuentes. Víctor Palmero ha recibido el gran regalo de ser el protagonista de esta obra y ha sabido aprovechar la oportunidad. Y es que Palmero se desnuda desde el principio dándonos una clase magistral de interpretación. No es un texto fácil y es que el personaje principal, Johnny Chico, atraviesa por una gran cantidad de cambios, situaciones y emociones.

Palmero se transforma en distintos personajes con una calidad de movimiento formidable, encarna a todos los personajes de esta obra, cada uno de ellos muy distintos entre sí, con una transición lenta, transformándose en ellos poco a poco. Primero cuerpo, luego expresión y por último, voz. Sin entorpecer, además, el ritmo de la obra. 

Teatro Lara
Foto de Moriarty & Holmes

Johnny no necesita nada más

Johnny Chico es una obra sencilla, que no necesita nada más que un buen actor capaz de transmitir este mensaje crudo e inquietante. Y afortunadamente, lo tiene. Sin embargo, el exceso de florituras entorpecen, en ocasiones,  el ritmo de la obra y le restan atención al verdadero protagonista. Proyecciones con imágenes no muy elaboradas, objetos que solo aparecen en una ocasión, una barra de bar gigante en medio del escenario que solo se emplea una vez y elementos innecesarios que desviaban el foco de lo verdaderamente importante: La historia y el actor. 

Esta obra de Stephen House es potente, y en nuestros antípodas de aquella época resultó ser muy atrayente. En este caso, la adaptación cambia Australia por España y los 90 por el 2021. La estética de Johnny es actual, original y cumple con lo cánones estéticos de este año. Es complicado adaptar un texto a una sociedad presente, pero el equipo Johnny Chico ha sabido ser original y se ha trasladado al Madrid actual haciendo referencia a nuestras artistas, canciones y vestuario. 

Johnny Chico
Foto de Moriarty & Holmes

Conclusión

Johnny Chico es una historia dolorosa, un mártir del s.XXI. Es difícil levantarse tras una infancia dura, pero si a ello le sumas pertenecer al colectivo LGTBI, la cosa se complica un poco más. 

Víctor Palmero es la gran estrella de esta obra, y no porque sea un monólogo, si el reparto hubiera contado con más artistas, probablemente hubiera seguido siendo la estrella. Johnny Chico es violenta, sexualmente explicita, agresiva y tristemente real. Una historia desgarradora que no deja indiferente. 

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