Pepe Cibrián estrenó el 2022 con el regreso de Juana, la loca a La Sala, en Madrid. Esta pieza teatral multipremiada sigue la vida de la conocida monarca. Dirigida por el propio Cibrián también cuenta con Nicolás Pérez Costa. Además, Pérez Costa protagoniza esta obra teatral, metiéndose en la piel de un total de siete personajes. Cabe recordar que Juana I de Castilla ha sido una de las figuras más destacables de la Historia de España. Se puede disfrutar los sábados de febrero a las 20 horas en La Sala.



Juana la loca

Crítica de 'Juana, la loca'

Ficha Técnica

Título: Juana, la loca
Título original: Juana, la loca

Reparto:
Nicolás Pérez Costa

Duración: 60 min. apróx.
Dirección: Pepe Cibrián y Nicolás Pérez Costa
Dramaturgia: Pepe Cibrián
Fotografía: Waterlily
Vestuario:
Coral Barcos
Coordinación artística: Juan Ignacio Gonzalez
Producción: Pepe Cibrián

Tráiler de 'Juana, la loca'

Sinopsis de 'Juana, la loca'

Juana, la loca es una multipremiada obra argentina de Pepe Cibrián esta vez, con una puesta simple y moderna y a través de  la interpretación de Nicolás Pérez Costa. El actor da vida a siete personajes para contar los mundos de Juana, La Loca en una pieza épica romántica sobre una de las mujeres más famosas de la historia. (LA SALA). 



Juana la loca
Foto de Waterlily

La reina humillada

La realeza española tiene historias que superan a la propia ficción por lo sorprendente que fueron. Una de ellas es Juana, la loca, en palabras de Pepe Cibrián, quien rescata la imagen de la afamada reina. Además, atiende a romper con el estereotipo que surge de la fama que precede a la monarca. Gracias a ello, llega a un retrato que expone una reivindicación de su figura y una búsqueda por comprender a la mujer detrás del mito. Por ello, hay que agradecer que no haya intención de llevarlo al morbo, sino más bien al desgarro interior de una persona incomprendida en su tiempo. Asimismo, con gran maestría, desgrana las condiciones de aquel tiempo, explorando las costumbres y modos de vida de esa España del siglo XV-XVI. De esta forma, se empodera a una mujer denostada, sin endiosarla, sino humanizándola.

Por otro lado, aplaudir la poética del guion, que se traduce en un estilo elevado pero bien integrado en la propia dramaturgia. Esta estrategia se traslada a todo el guion, que ve una utilización hermosa e hipnótica de la lengua castellana. Además, no se compone únicamente de un drama existencial, sino también por focos de comedia refrescantes. Marca sus tiempos con la suficiente inteligencia para ofrecer distintos registros y estadios en el texto. Gracias a ello, no caen en lo redundante, sino que ofrece un viaje del pasado, hacia el presente y hasta el futuro del destino. Una vez se termina, deja una sensación completa, donde no sólo se habla de su vida y locura, sino también del sentir de una mujer condenada al exilio. Obras que invitan a interesarse por la Historia, lo que indica el valor de las palabras utilizadas.

La Sala
Foto de Waterlily

Las carnes se manifiestan

Nicolás Pérez Costa es quién se pone bajo el manto de las vivencias de Juana, la loca. Desde el principio se ve un maquillaje extremo, enfundado en un vestido de la época con roturas y el descuido que impregnan el propio carácter de esta monarca. Una vez comienza la obra, Pérez Costa demuestra ser un artista consagrado en la escena, realizando un trabajo impoluto lleno de detalle y cuidado. Además, no se conforma con aportar contundencia y dramatismo, sino que explora el desgarro interno de la hija de los Reyes Católicos con auténtica pasión. Por lo cual, el espectador queda impactado por el excelente espectáculo dialéctico que ofrece, acompañado de una creación expresiva impactante. En ningún momento pierde toda esa energía que va evolucionando y transformando a lo largo de toda la pieza teatral.

El cuidado de cada una de las características que forman parte de un actor es lo que hace que Pérez Costa se convierta en una de las mejores interpretaciones de lo que va de 2022. Es un reto de alto nivel, ya que se encuentra solo ante el escenario durante una hora. Además, no se limita a enfundarse en las carnes de Juana, sino que da voz a distintos personajes de la vida de la toledana. Ahí es donde se termina de vislumbrar la excelencia de su labor sobre las tablas, al dar a cada uno de sus personajes una vertiente completamente distinta y llevando al espectador ante esas escenas. Además, es necesario, dado que si no hubiera una diferenciación clara, el público podría perderse entre los distintos personajes. Con lo cual, es una interpretación brillante.

La Sala
Foto de Waterlily

Luces y sombras

La propuesta de Juana, la loca puede parecer en un inicio minimalista, pero no es así. A lo largo de toda la obra se va creando una composición basada en claroscuros, donde la iluminación se convierte en el principal expresivo de la puesta en escena. Así, se van cambiando los colores y las tonalidades, ayudando en este viaje visceral que se pone sobre las tablas. Asimismo, el movimiento indica una estructura extraordinaria, donde no falla ningún paso y donde se ve una preparación cuidada al milímetro. Toda esa acción sobre las tablas es lo que hace que los asistentes se mantengan atentos a los acontecimientos que suceden a lo largo de la historia. De esta manera, la palabra no solo ocupa la composición de la obra, sino que fabrica una sinergia perfecta con los distintos parámetros artísticos.

El maquillaje del actor hace recordar al arte del mimo. Sin embargo, alejándose de su concepción más pura, sí hay esas pinceladas en las que se hace especial hincapié en la expresión facial. También se valora el vestuario, el cual mantiene la magnificencia de ser el reclamo de la iconografía monárquica a la que se quiere nombrar. Por otro lado, hay distintos elementos en escena que van apareciendo, sirviendo de instrumentos para la dramatización de los hechos. Así, se completa una escenografía que, basada en lo simbólico, gana fuerza por los pequeños detalles que se van dando en el escenario. Para terminar, sería importante destacar la duración. Pese a poder parecer una obra corta, la realidad es que clava los minutos que debe durar. La razón es que no alarga ni acorta ninguno de los pasajes, siendo una obra totalmente redonda.

Juana la loca
Foto de Waterlily

Conclusión

Juana, la loca es una composición que reivindica la imagen de la conocida monarca. Así, desmitifica las malas lenguas, para darle una humanidad a una figura denostada en el tiempo. Además, lo hace con un texto lleno de musicalidad y poesía, un homenaje a la propia lengua. Asimismo, el trabajo de Nicolás Pérez Costa es impoluto, magnífico. Se puede decir sin ningún problema que es una de las mejores interpretaciones de este 2022, y, seguramente, lo seguirá siendo a lo largo del año. Se deja la piel y el alma sobre la escena, extraordinario. Después, la puesta en escena se fundamenta en una creación lumínica de gran calidad, unida a una estructuración de la escenografía en su punto. Detrás de la leyenda se encuentra una mujer que halla su reconocimiento en una obra tan grande como ella misma.

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CINEMAGAVIA
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Diego Da Costa
Subdirector de Cinemagavia. Comunicólogo audiovisual por la UCM y Máster en Comunicación en la Red por la UNED. Miembro de EGEDA (Premios Forqué) e Ingeniero Audiovisual en Ricoh España. Co-creador de la compañía artística La Joie de la Colina. Como diría Elizabeth Taylor: "Las ideas mueven el mundo sólo si antes se han transformado en sentimientos".
juana-la-loca-critica-teatroUna composición que reivindica la imagen de la conocida monarca. Así, desmitifica las malas lenguas, para darle una humanidad a una figura denostada en el tiempo. Lo hace con un texto lleno de musicalidad y poesía, un homenaje a la propia lengua. Asimismo, el trabajo de Nicolás Pérez Costa es impoluto, magnífico. Se deja la piel y el alma sobre la escena, extraordinario. La puesta en escena se fundamenta en una creación lumínica de gran calidad, unida a una estructuración de la escenografía en su punto. Detrás de la leyenda se encuentra una mujer que halla su reconocimiento en una obra tan grande como ella misma.

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