Rupert Goold resucita a una de las leyendas más recordadas del séptimo arte: Judy Garland. El realizador llega con Judy, película que gira en torno a la decadencia de la conocida actriz de «El mago de Oz», además de suponer el regreso de Renée Zellweger a varios premios y festivales. El film ha sido nominado a la mejor actriz protagonista y a la mejor peluquería y maquillaje en los premios Óscar 2020. Además, Zellweger ya se alzó con el premio a la mejor actriz protagonista de drama en los prestigiosos Globos de Oro. Llega a los cines españoles el 31 de enero.



Judy

Crítica de ‘Judy’

Ficha Técnica

Título: Judy
Título original: Judy

Reparto:
Renée Zellweger (Judy Garland)
Jessie Buckley (Rosalyn Wilder)
Finn Wittrock (Mickey Deans)
Rufus Sewell (Sid Luft)
Darci Shaw (Judy Garland)

Año: 2019
Duración: 118 min
País: Reino Unido
Director: Rupert Goold
Guion: Tom Edge
Fotografía: Ole Bratt Birkeland
Música: Gabriel Yared
Género: Biográfico
Distribuidora: Vértice 360

Filmaffinity

IMDb

Tráiler de ‘Judy’

Sinopsis de ‘Judy’

Durante el invierno de 1968, treinta años después del estreno de «El mago de Oz», la leyenda Judy Garland (Renée Zellweger) llega al Londres para dar una serie de conciertos. Las entradas se agotan en cuestión de días a pesar de haber visto su voz y su fuerza mermadas.

Mientras Judy se prepara para subir al escenario vuelven a ella los fantasmas que la atormentaron durante su juventud en Hollywood. A sus 47, se enfrenta en este viaje a las inseguridades que la acompañaron desde su debut, pero esta vez vislumbra una meta firme: regresar a casa con sus familia para encontrar el equilibrio. (VÉRTICE 360).



Judy
Foto de Vértice

El ocaso de una estrella

Las leyendas de Hollywood siguen siendo un atractivo para la gran pantalla, incluso después de su muerte. El éxito del biopic se basa en la importancia e influencia de dicho artista a lo largo de su carrera. A veces de forma acertada y otras no tanto. Rupert Goold dirige esta película biográfica sobre Judy Garland, con un guion de Tom Edge, basada en la obra de Peter Quilter, bajo el nombre de Judy. El libreto busca llegar a la profundidad de la famosa actriz de “El mago de Oz”, pero no se atreve a entrar en sus vísceras, dejando un retrato simbólico, pero en una capa muy lejos del mundo interno que se cabía esperar. El personaje no transmite una profundidad más allá de algunos demonios que asolan la vida de la artista y alguna que otra escena con una dosis de tragedia necesaria.

Realizar una obra sobre la vida de otra persona es algo complicado, por lo que al centrarse en la última gira de la intérprete de “Somewhere Over The Rainbow” se podía concentrar esa pasión y decadencia de Garland. Sin embargo, termina por contar anécdotas de sus actuaciones y no se ve una historia con matices y aristas. No hay alma. Está claro que no es un homenaje banal, dado que es una película correcta y con una oda hacia la figura de la actriz. No ha sabido encontrar la humanidad que otros filmes sí encontraron como “Mi semana con Marilyn” o incluso “La vida en rosa”. Falta ese factor frágil y sensible, que, en ocasiones, parece que va a salir a relucir, pero acaba conteniéndose. Una película que podría haber dado mucho más de lo que se muestra en pantalla.

Judy
Foto de Vértice

El regreso de Zellwegger

El séptimo arte esperaba ansioso el regreso a la «primera división» de Renée Zellweger. La oscarizada actriz vuelve a subirse al escenario para interpretar a esta leyenda en Judy. Sin duda, se puede sentir en la piel de Zellweger esa caída a las infiernos, la desconexión con el mundo y la intención de no querer aceptar la realidad del ocaso. La actriz muestra los sentimientos de su personaje a través de un manejo de la escena espectacular, con la humanidad que no le dota el guion. Su actuación es lo que consigue mejorar el resultado del film, aunque no se pueda apoyar totalmente en ella. Su expresión no verbal, a través de la gestualidad, recuerda algunos de los recursos más famosos de Zellweger, pero ello no resta la pasión con la que se enfrenta a la caída de uno de los grandes mitos del cine.

El resto del reparto, en gran parte por el guion que hay detrás, no se luce como pudieran hacer. Sus interpretaciones se ven opacadas por la gran intención de poner únicamente el foco sobre Zellweger, por lo que ni siquiera terminan calando en el espectador. De esta forma, sus personajes se vuelven meramente circunstanciales y lejos queda un trasfondo o una intencionalidad creativa. Por este motivo, aunque la mayor parte esté acertada, se ha desperdiciado el talento de Jessie Buckley, Finn Wittrock y Rufs Sewell. Aun así, se merece una mención la joven Darci Shaw, que transporta al público a la época dorada de Judy Garland. Esa pizca de inocencia y de ingenuidad, conjugada con una dosis de rebeldía, es lo que le da la posibilidad a Shaw de lucirse en pantalla, aunque sea de forma anecdótica.

Renée Zellweger
Foto de Vértice

El reto del biopic

Uno de los grandes retos de Rupert Goold era realizar un trabajo a la altura de la artista que tenía entre manos. No obstante, no siempre el resultado es el esperado. Al igual que antes se ha mencionado que es correcta, seguramente no se convierta en uno de los filmes de referencia en el género biográfico. La realización técnica sigue un mecanismo algo alejado de la espectacularidad del cine, pero sin caer en el intimismo. Termina acercándose a un ambientación que recuerda a los telefilmes. No es sinónimo de ser un mal producto, pero sí que no ha sabido encontrar un golpe de efecto, incluyendo la escena más emotiva de Judy. Le falta magnetismo, una estructura más dinámica y no tan académica, de manual. Se echa en falta el riesgo.

Se acerca más a la esencia de otros títulos como “Burton & Taylor”, que pese a no carecer de aptitud y no ser la infame “Grace de Mónaco”, era un proyecto con unas expectativas más de pequeño formato. En este film, se echa en falta una mayor implicación artística, se valora el trabajo de maquillaje y vestuario, pero el resto de la puesta en escena sigue un patrón al uso. Lo mismo ocurre con la fotografía, que no va más allá de llevar el guion a la pantalla literalmente, sin un gusto estético ni una intención de cuidar el acabado visual. Por último, los flashbacks que hay a lo largo del film, están desarrollados de una forma irregular y más que aportar al espectador, se vuelven en algunos momentos en su contra. No sigue un sistema natural y se forja un resultado para cumplir, pero no para impactar.

Renée Zellweger
Foto de Vértice

Conclusión

Judy es un biopic al uso, que no busca realizar un homenaje a la gran estrella del cine Judy Garland y mostrar su faceta más humana, sino crear un retrato ya conocido y no arriesgar. El film crece gracias a la gran interpretación de Renée Zellweger. Sin duda, se deja la piel en comprender y transmitir la humanidad y sensibilidad de esta leyenda del séptimo arte. A nivel técnico y artístico no hay nada sorprendente, sigue un esquema de manual y se olvida de la importancia estética y emocional. Una cinta que se presenta con respeto, pero que no va más allá.

Una bajada a los infiernos que se expone sin profundidad. Se percibe la falta de los matices necesarios para llevar esa contradicción personal a la gran pantalla. Se apaga al igual que las luces del escenario en el último concierto de Judy. No hay sentimiento, por lo que no hay pasión. Correcta, nada más.

Reportaje de Judy en Días de Cine TVE

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