Nominada a 1 Óscar, Kokuho: el maestro del kabuki es, entre muchas otras cosas, la película de acción real más taquillera de la historia del Japón. Un épico y poético cuento en el que cabe teatro, traiciones y yakuzas.
En el auge económico del Japón de posguerra, Kikuo Tachibana, nacido en el seno de una familia de gangsters, acaba siendo adoptado por un actor de kabuki. A pesar de las dificultades de la vida, se convierte en un intérprete de gran talento (Filmin).
Dónde se puede ver la película
Todo por un sueño
Kokuho: el maestro del kabuki podría pasar por una sencilla historia de ascenso y caída, una crónica sobre el estrellato durante algunas de las épocas más convulsas de la historia de Japón. Pero esa no era la intención de Lee Sang-Il, a quien muchos reconoceréis por sus thrillers de acción y suspense, así como su retrato de personajes atormentados por sus emociones más primitivas. El objetivo del cineasta coreano no era otro más que construir una épica, construida a través de varias décadas, sobre la obsesiva rivalidad de dos actores de kabuki.
Precisamente la elección temática del kabuki resulta fundamental en la configuración de la narrativa de Kokuho: el maestro del kabuki. A través del kabuki, arte en el que los hombres interpretan los personajes tanto masculinos como femeninos, se exploran conceptos tales como la masculinidad, la toxicidad o la capacidad para construir una identidad ajena. Dicha exploración resulta interesante y en cierto modo acertada, construyéndose a fuego lento en una trama absorbente aunque, siendo sincero, excesivamente pausada.
A fin de cuentas, nos encontramos ante una película de cerca de tres horas de duración, una extensísima épica generacional que peca de no acompasar un ritmo fluido. Ciertas secuencias actúan como lagunas, alargando la trama de forma artificial sin una motivación real. No son muchas, pero es innegable que el ritmo se ve enormemente afectado.

En el kabuki todo vale
Al tratarse Kokuho: el maestro del kabuki de una película centrada en torno al mundo de la actuación y al tema de la identidad, las interpretaciones de sus principales personajes brilla con especial fuerza. El paso repentino de la calma a la ira desbocada que se observa en Yoshizawa Ryo (intérprete de Kikuo, el protagonista) resulta fascinante, ofreciendo un rango interpretativo que rara vez se había visto en este joven actor. El legendario Ken Watanabe también ofrece una muy sólida actuación, si bien en su caso destaca menos por ser similar a lo visto previamente en su carrera.
Junto a su genial dirección de actores se encuentra, como podréis imaginar, su excelente maquillaje y vestuario. Kokuho muestra una mirada íntima de la cultura del kabuki, lo que se ve reflejado en un nivel de detalle exquisito en cuanto a la representación de los peinados, colores, maquillajes y escenarios típicos de esta clase de teatro. Por momentos, Kokuho ofrece al espectador el acceso a una de las muestras de kabuki más cuidadas y visualmente fascinantes que jamás se hayan podido ver. Pero no solo en eso brilla la película.
Como comentaba previamente, Kokuho: el maestro del kabuki es una película que se desarrolla a lo largo de varias décadas. Ello supone una recreación de cada época que resulta realmente cuidada, dando pie a una estética brillante que encapsula al espectador en su convulso marco temporal. Podría deciros también que la iluminación, que cumple un papel clave en la forma en la que se reconstruye la obra kabuki y en cómo se proyecta el pasado, está realmente cuidada, y lo mismo ocurre con el etalonaje. Sin embargo, creo que resultará más sencillo resumirlo en que Kokuho es una obra redonda en lo técnico, un blockbuster nipón cuya única tara se encuentra en lo narrativo.

Una épica sobre el kabuki tan fascinante como desmedida
Sin repetirme con respecto a lo dicho al inicio de esta reseña, no solo el ritmo se resiente debido a su enorme extensión, si no también el impacto de sus temas. Al alargar tanto la trama y al aportar nuevas tramas secundarias, algunos de sus temas se acaban diluyendo y, en determinados casos, acaban perdiendo la importancia que habían tenido hasta el momento. Más allá de sus personajes principales, los secundarios actúan como meros peones caricaturizados que, conforme sirven su propósito, desaparecen de la historia. Y esto afecta especialmente a los personajes femeninos, condicionados en todo momento por los masculinos y carentes de una verdadera importancia en el desarrollo general de la trama.
¿Es interesante la historia de Kokuho? Sí, y temáticas como la ambición, el exceso o la rivalidad funcionan. ¿Debería haber recortado parte de su metraje? Sin duda, pues encontramos un exceso narrativo que corrompe el núcleo principal de la historia. ¿Hace esto que la película fracase? Ni de lejos. Se trata de una de las aproximaciones al kabuki más impactantes que se han realizado hasta el momento, una película que arriesga y que consigue presentar una historia divertida aunque excesiva.

Conclusión de 'Kokuho: el maestro del kabuki'
Kokuho: el maestro del kabuki es una película que atrapa desde el primer minuto gracias a las actuaciones de sus personajes principales y a su potente puesta en escena. Sin embargo, su irregular guion y su extensísima duración ensombrecen la que, de otro modo, habría sido una película inolvidable. Se trata, por tanto, de un quiero y no puedo que, solo por su puesta en escena, considero que merece la pena ver.
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