Conocido por películas como "Lost Song" o "L'amour au temps de la guerre civile", Rodrigue Jean vuelve a la gran pantalla con L'acrobate. Tras cinco años de ausencia, regresa al largometraje con una cinta sugerente y muy polémica por lo explícito de sus escenas sexuales. Protagonizado por Sébastien Ricard y Yury Palau, llega a Madrid de mano del Festival LesGaiCineMad 2021. Además, opta al Gran Premio del Festival, al formar parte de la Sección Oficial. Una película que no deja indiferente.



acrobate

Crítica de 'L'acrobate'

Ficha Técnica

Título: L'acrobate
Título original: L'acrobate

Reparto:
Sébastien Ricard (Christophe)
Yury Paulau (Micha)
Victor Fomine (Louis)
Lise Roy (Éva)
Chloé Germentier (Tracy Ling)

Año: 2019
Duración: 134 min
País: Canadá
Dirección: Rodrigue Jean
Guion: Rodrigue Jean
Música: Steve Bates
Fotografía: Mathieu Laverdière
Género: Drama
Producción: Transmar Films

Filmaffinity

IMDb

Tráiler de 'L'acrobate'

Sinopsis de 'L'acrobate'

L'acrobate nos muestra que Montreal está nevada. Mientras las grullas del centro bailan su hipnótico ballet, dos extraños se reúnen por casualidad en un apartamento sin terminar. Su encuentro casual lleva a una atracción violenta y una dependencia más allá de la razón. (LESGAICINEMAD 2021).



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Foto de Transmar Films

La dominación del deseo

Rodrigue Jean realiza una obra exquisita con L'acrobate, arriesgándose en mostrar el mundo del sexo sin tapujos ni florituras. Por tanto, desnuda a sus personajes en una historia donde el deseo, lo emocional y lo personal se mezclan en un maremoto de sensaciones. Así van desgranando poco a poco el significado de sus acciones, que buscan el dejarse fluir en el modelo de relación que se expone, sin personalizaciones, como dice en el film, “nada de nombres”. La dominación va promoviendo diversas escenas sugerentes, donde la ausencia de diálogo es un absoluto acierto. No se necesita masticar todo al espectador, sino que desde la manera en la que le hace sentir esa incomodidad, esa fuerza cautivadora, emerge la conexión con el público. Gracias a ello, se vive esta experiencia como una exaltación del anhelo de sus protagonistas, de esa forma de abordar la pérdida frente a un encuentro nada convencional.

Habrá una parte importante de la audiencia que vea innecesaria la crudeza con la que se afronta el relato, pero, la realidad, es que sin ella no se comprendería el efecto que produce en su compendio. Desde el principio se ve las intenciones del film, no busca engañar al espectador, sino que es sincero ya desde las primeras secuencias. Por lo cual, hay que comprender que este tipo de films van a ofrecer un retrato descarnado, despojado de ligereza, con una pureza oscura magnífica. Asimismo, el contexto personal de los dos personajes principales se comprende a la perfección, ese preámbulo al abandono y a la despedida. De esta forma, logran contrastar con la evolución de una relación basada en la percepción, en esa pérdida de lo racional frente a lo sensitivo. Una vez se deben encontrar ambas facciones, se sublima en un final a la altura.

L' acrobate
Foto de Transmar Films

El hombre frente al animal

Sébastien Ricard y Yury Paulau son los encargados de dar vida a Christophe y Micha en L'acrobate. En primer lugar, Ricard se convierte en ese contraste intrínseco de la vida personal y la pública. Mientras que en la primera se muestra un ser dominado y dominante, frío e impactante, en la segunda se transforma en una persona servicial, correcta y sin apenas motivación. Con lo cual, el actor ha sabido sumergirse en las entrañas de este personaje, para explorar todo ese remolino de sensaciones y exponerlo ante el espectador. En una cinta que se basa mayoritariamente en la expresión y en los silencios, Ricard sabe manejarlo a la perfección, sin problemas. Hay escenas en las que bebe de tanto realismo, que se ve a la perfección el despliegue y energía dispuestas frente a la cámara. Se deja el cuerpo y el alma en escena.

Junto a Ricard, un excelente Yury Palau, que realiza ese contraste con Ricard al mantenerse en un tono más asentado. La corporalidad y fuerza que transmite su propio físico lo utiliza como vehículo para completar el retrato que se hace de su personaje. Además, escenifica ese mito erótico, que después llega a una metamorfosis energética, donde se combinan la sumisión y el dolor. A diferencia de su partenaire, no hay una búsqueda de un retrato más cercano o humano, sino que se concentra en explotar esa búsqueda de la vitalidad perdida. Entre los dos actores surge una química muy física, impetuosa, que arrampla durante sus escenas más tórridas. Igualmente, la dirección ha sabido equilibrar estas experiencias cumbres con interpretaciones más ligeras, y óptimas, como las realizadas por Chloé Germentier o Mike Joseph.

L' acrobate
Foto de Transmar Films

La catarsis del sexo

Una película como L'acrobate necesita de ese realismo de observación, donde las imágenes merecen ser contempladas y no servir únicamente como vehículo efímero de lo que cuentan sus personajes. Por esa razón, el film cuida cada detalle en su puesta en escena, que recoge ese frío de Québec, para trasladarlo al contexto personal de sus personajes. Dentro de toda esa frialdad, se quema con las escenas de sexo totalmente explícitas, donde se muestran partes que no son nada habituales en el cine convencional. Cercano más a Gaspar Noé que a Lars von Trier, Jean le da un toque realista y veraz, que permite ver una recreación de los actos con una poética humana y natural sin utilizar artificios para ello. El espectador queda sorprendido ante todo ese huracán silencioso que se produce en el film, quedándose en una sensación de fascinación y deslumbramiento.

A pesar de su ritmo pausado, hay una energía espléndida en cada plano, evitando que haya alguna sensación de estancamiento, o que haya una relajación no argumentada. Por este motivo, el film consolida todos sus elementos para convertirse en una película erótica y emocional de gran nivel, y no en un simple ejercicio de exhibicionismo gratuito. Por otra parte, el montaje de la cinta continúa esa elegancia visceral, en el que se contraponen las distintas vertientes de esa vida dentro y fuera del apartamento. En todas mantiene una estética y aspecto coherente, que evita que pueda crearse confusión en el público. Gracias a esa consolidación artística, su progresión hacia el final lleva a esa ruptura de la “normalidad”, con cierta escena de bailes latinos, lo que indica la excelente realización del film a nivel técnico y artístico. Una película catártica.

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Foto de Transmar Films

Conclusión

L'acrobate es mucho más que una película con escenas de sexo explícito, sino que trae consigo una evolución emocional, personal y animal que dibuja un retrato sugerente sobre las relaciones de dominancia. Así explora el contraste visceral que se produce en sus dos protagonistas, donde la pérdida y la desilusión, se mezclan con la atracción y la violencia. Un guion que no necesita de diálogos para impactar con su discurso. Asimismo, su elenco protagonista escenifica de una forma descarnada, cruda y real el viaje que realizan sus personajes. Por otra parte, una excelente realización visual y técnica, donde el detalle, el silencio y la tensión se apoderan de un film absolutamente sugerente y poderoso. Un 'pas de deux” de alto contenido erótico, que se desnuda en todas sus vertientes, obteniendo una catarsis sensitiva de gran calidad.

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