Desde Cinemagavia, hemos tenido el inmenso placer de charlar con Enrique Lavigne; uno de los productores cinematográficos españoles más importantes de estas últimas tres décadas, siendo en la actualidad  todo un referente del cine español. A lo largo de esta charla, nos habla de diferentes cuestiones relacionadas con la labor de producción, de lo difícil que fue terminar de rodar “La abuela”, o de su fascinación por el western, entre otras cosas.

Enrique Lavigne
Foto de Enrique Lavigne

Entrevista a Enrique Lavigne

Daniel Jiménez / Cinemagavia: ¿Cuál es la labor que ejerce un productor? Y, ¿cómo te definirías como tal?

Enrique Lavigne: Decirlo desde mi mismo es muy complicado, prefiero que lo diga otro. En cualquier caso, el papel del productor va evolucionando a través del tiempo, dependiendo de cuál es la estructura industrial de cada país. En España o a nivel europeo en general, el productor es un empresario; por lo tanto, es independiente. En España mismamente todos los productores son independientes, porque prácticamente todo el cine es independiente. Sin embargo, desde la entrada de las plataformas de streaming, el productor ejerce un papel diferente; donde las plataformas y los estudios conciben como un encargo la labor que hacemos.

Por eso te digo, que la independencia  en la que radica nuestro trabajo es positiva por un lado; ya que te libera de todas las cargas fiscales, de todos los problemas económicos que puedas padecer durante una producción y cercena la creatividad o el origen desde el cual quieres desarrollar esos proyectos.  Esto último varía según el proyecto en cuestión, porque lo puedes desarrollar desde el impulso artístico del cineasta o desde la adquisición de una propiedad (ya sea una novela o una franquicia), que puede ir desde videojuegos hasta cualquier elemento creativo, que pueda trasladarse al cine.

Pero ya te digo, esa visión de productor que teníamos en antaño, ha ido cambiando y evolucionando a lo largo del tiempo; es decir, la imagen de productor que se retrataba por ejemplo en “Cautivos del Mal” con el personaje de Kirk Douglas, es muy diferente a la labor que ejerce hoy en día un productor cinematográfico. En definitiva, podemos describir la función del productor, como la de una persona que se encarga de conectar el mundo de la creatividad con el económico,  pero también puede ser aquel que impulsa y desarrolla junto al talento un proyecto creativo; es decir, no tiene que ser una cosa o la otra, pueden ser las dos cosas al mismo tiempo.

La llamada y Quién te cantará
Foto de Enrique Lavigne en la presentación de "La llamada" y "Quién te cantará" (Zeleb)

Embarcarse en un proyecto

Daniel Jiménez / Cinemagavia: Entiendo que lo que te hace embarcar en un proyecto determinado es la calidad misma de él, pero querría saber qué es lo que te impulsa a ir hasta el final con una producción. 

Enrique Lavigne: Te diría que hasta ahora, he tenido la gran suerte de haber trabajado en aquellos  proyectos que he sentido de una forma intuitiva, como algo que he querido hacer yo y que ha estado dirigido a aquello en lo que podía ser útil. Te puedo asegurar, que todos los proyectos en los que he estado involucrado como productor, han sido trabajos que he querido hacer y he querido ver en pantalla.

Por ejemplo,  ahora  mismo estoy inmerso en el rodaje de un musical familiar con canciones de los Hombres G, que me interesa enormemente y al que le veo una gran salida comercial; mayormente porque creo que es un muy buen momento para el cine familiar,  ya que aglutina esa salida de casa hacia un evento. Siempre me gusta que tenga un elemento diferencial el proyecto, y  considero que este  musical familiar lo tiene; al igual que el resto de proyectos en los que he trabajado.

Por tanto respondiendo a tu pregunta, lo que me lleva a ir hasta el final con un proyecto es ese elemento de algo que no se ha hecho, más algo que tiene un elemento diferencial y más algo que creativamente sea  rompedor; es decir, son  elementos donde hay una parte de reto en ellos, y eso es algo que me seduce mucho.

Enrique Lavigne
Foto de Enrique Lavigne

La heterogeneidad en su carrera como productor

Daniel Jiménez / Cinemagavia: Se podría decir que como productor, has participado en proyectos cinematográficos muy diferentes entre sí, al haber producido todo tipo de géneros. ¿Evitas el encasillarte en un género cinematográfico en concreto?

Enrique Lavigne: Yo como productor he crecido con una serie de directores, donde el realismo y el naturalismo que son las señas de identidad del cine europeo, quedaron un poco apartadas a principios de los noventa con esa nueva generación de directores que emergió en España; es decir, hablo de Alex de la Iglesia, Alejandro Amenábar, Juan Carlos Fresnadillo, Paco Plaza,  etc… He crecido y he podido trabajar con muchos de esta ola de directores y en los que creo que hay un común denominador en todos ellos: La fantasía; que no necesariamente debe de ser cine fantástico.

Hablo de la fantasía como un elemento discordante de la realidad y un elemento aglutinador de lo formal; algo que se ha trasladado a musicales que he producido anteriormente, a las películas de terror y evidentemente a las películas de cine fantástico. Desde “La llamada” hasta “Un monstruo viene a verme”, todas las películas que he producido han tenido ese elemento de fantasía o de distorsión de la realidad  muy palpable, por lo que igual no es tanto enfocarse en un género cinematográfico, sino en lo imaginativo que puede ser dicho proyecto artístico. Más que un sello que pueda tener yo, tiene que ver con los tiempos en los que vivimos, donde estamos aburridos de esa realidad que nos envuelve  y que nos agobia.

Cine español
Foto de Enrique Lavigne (Getty y Andrea del Zapatero)

Claves de un buen productor

Daniel Jiménez / Cinemagavia: ¿Qué crees que tiene que tener un buen productor?

Enrique Lavigne: Lo primero que diría que tiene que tener es sentido de la generosidad; y con generosidad no me refiero a repartir billetes (Risas). Yo creo que un productor que quiere ser primera figura y ocultar al director,  es un mal productor. Me parece que un buen productor tiene que estar al servicio de la producción, y cada vez hay más productores con los que los directores no quieren trabajar; cosa que me sorprende muchísimo. Aunque puede  que se deba a que muchos pretenden ser capataces de obra, pero que realmente no son productores o no ejercen el rol que deberían ejercer dentro de una producción.

Por lo que diría que tiene que ser ante todo generoso y también valiente; es decir, el hecho de que hipoteques tu casa por una película, indica a lo mejor la estupidez romántica de considerar que eso que se está haciendo en equipo es algo casi quijotesco. Digamos que es una especie de empresa quijotesca, que algún día tendrá una validación popular; algo que considero importante, porque al final no se trata tanto del dinero, sino del tiempo y de lo que supone.

No obstante te puedo decir, que ese espíritu está poco a poco desapareciendo, porque son más los productores que he conocido que se han arruinado, que los que han acabado acumulando una riqueza; de hecho los más importantes han muerto arruinados, como fue el caso de Elías Querejeta. Es algo que te hace pensar, pero al mismo tiempo uno debe mantener esa generosidad y valentía de la que hablaba; dos facetas indispensables de un buen productor, a la que le sumaría una tercera que es la de la ambición. Un productor tiene que tener esa ambición de comandar un barco pirata, que tiene que arribar a una tierra.

Enrique Lavigne
Foto de Enrique Lavigne

Anteponer la película por encima de todo

Daniel Jiménez / Cinemagavia: Pese a que pueda haber discrepancias e incluso que surjan enemistades durante la producción, ¿crees que siempre hay que anteponer la película por encima de todo lo demás?

Enrique Lavigne: Siempre, porque tú puedes tener un desencuentro con el director, que de hecho es algo muy habitual que pase y que debe de pasar; ya que si eso no se diera, igual es un indicativo de que la película te importa un comino. Pero muchas veces en lo que es el intercambio de ideas que hay antes de un rodaje, algunas de ellas no quedan claras o se cambian a medida que va avanzando la producción. Los rodajes tienen dinámicas de mucha tensión, que colisiona muchas veces con situaciones del punto de vista personal o técnico; debido a que en un rodaje te pasa de todo, desde accidentes de actores hasta situaciones de estrés que hacen que no se pueda rodar lo que estaba planeado.

Yo siempre en esas situaciones lo que he hecho es decir, bueno, al final cada película la tiene que pilotar alguien y siempre confío en los directores con los que he trabajado para que lo hicieran. A lo mejor hay una discrepancia de opiniones con el director, pero siempre abogo por seguir su línea y luego ver con que nos encontramos en la sala de montaje; problemas que ya para aquel entonces, veo que quizás no se van a poder solucionar. Pero eso no es malo, porque de las crisis se sale crecido, siempre y cuando las personas que están involucradas sean inteligentes;  y siempre y cuando, la película sea lo que hay que proteger y no los egos.

La abuela
Foto de 'La abuela' (Apache Films)

'La abuela'

Daniel Jiménez / Cinemagavia: Entiendo que ya de por sí, la labor de un productor tiene que acarrear mucho estrés. No obstante, ¿cómo viviste el estar  rodando “La abuela” de Paco Plaza y tener que parar por culpa de la pandemia?

Enrique Lavigne: Todos los rodajes como dices, conllevan una carga de estrés y de problemas de todo tipo; muchos económicos y otros de índole personal. ¿Por qué? Pues muy sencillo, porque se concentra en un número determinado de semanas, todo el trabajo que se hace durante años; y no te hablo de seis meses, sino en ocasiones como me pasó con “Lo imposible”, un trabajo de cuatro años. Entonces, condensar en ese número de semanas y maximizar todos los recursos en ese tiempo, pues es una tarea muy compleja que exige de profesionales fantásticos.

Por lo que sí que me he enco