Ferzan Ozpetek, conocido por películas como “Tengo algo que deciros” o “El último harén”, vuelve a las salas de cine con La diosa fortuna, película que se convirtió en todo un éxito de taquilla en Italia, su país de origen. Además, se llevó el David di Donatello a la mejor actriz protagonista, para Jasmine Trinca. También obtuvo galardones en el Sindicato Nacional de Periodistas de Cine Italiano a la mejor actriz, a la mejor música y a la mejor canción, unido a las cinco nominaciones, entre ellas a mejor película, director y actor. Llega a los cines españoles este 25 de septiembre de 2020.



La diosa fortuna

Crítica de ‘La diosa fortuna’

Ficha Técnica

Título: La diosa fortuna
Título original: La dea fortuna

Reparto:
Stefano Accorsi (Arturo)
Jasmine Trinca (Annamaria)
Edoardo Leo (Alessandro)
Serra Yilmaz (Esra)
Barbara Alberti (Elena Muscarà)

Año: 2019
Duración: 114 min
País: Italia
Dirección: Ferzan Ozpetek
Guion: Fernan Ozpetek, Silvia Ranfagni y Gianni Romoli
Música: Pasquale Catalano
Fotografía: Gian Filippo Corticelli
Género: Drama
Distribución: Karma Films

Filmaffinity

IMDb

Tráiler de ‘La diosa fortuna’

Sinopsis de ‘La diosa fortuna’

La diosa fortuna nos presenta a Arturo (Stefano Accorsi) y Alessandro (Edoardo Leo). Están juntos desde hace quince años. Aunque su amor y su pasión han creado un importante vínculo entre los dos, su relación está en crisis desde hace un tiempo. Pero la repentina llegada a casa de los hijos de Annamaria (Jasmine Trinca), la mejor amiga de Alessandro, dará un giro inesperado a su aburrida rutina. (KARMA FILMS).



La diosa fortuna
Foto de Karma Films

Dispares, juntos y revueltos

La propuesta que se presenta en La diosa fortuna parte desde un guion en el que se establecen varias historias en paralelo. En primer lugar, la primera secuencia deja un desconcierto atrayente al espectador, con una mística y una mitología plausibles. A continuación, llega el barullo de la historia principal, que se presenta con una escena llena de energía y movimiento, donde se presentan los distintos personajes que van a formar parte de esta comedia dramática. De esta forma, se empieza a acotar el tema principal de la cinta, donde se habla de temas tan importantes como la dificultad del pasar del tiempo en una relación, la paternidad y los infortunios que regala la vida. Por tanto, observando la trama protagonista, se puede disfrutar de ese debate sobre los estilos de vida y la falta de comunicación en las relaciones personales.

Lo que se convierte en extraño es la disparidad de conceptos que se desean abordar, dado que no convergen de una forma compacta y se dejan al libre albedrío. En consecuencia, se puede ver que se podría haber prescindido de una parte importante del desarrollo de la historia. Por ende, el relato se torna en un entramado excesivamente acaparador, que, aunque deja un buen regusto en su visionado, no termina de unificarlo. Por lo cual, funciona en la manera en la que se hilvanan esas historias personales y el trasfondo que se esconde detrás de ella. Incluso, hay ese punto de humor y de picante, que le dan un estilo agradable y costumbrista estupendo. Sin embargo, durante el preámbulo a un final emocional, se mete en una problemática que no casa y saca del contexto totalmente al espectador, afectando al resultado global del film.

Ferzan Ozpetek
Foto de Karma Films

La gran familia italiana

El reparto coral que forma parte de La diosa fortuna llega como un torbellino de energía, dejando al público extasiado de tantos detalles en tan poco tiempo. No obstante, saben encauzarlo según van dando importancia a cada uno de ellos en su debido tiempo. Para comenzar, Stefano Accorsi ofrece una interpretación medida y conservadora, que contrasta con la personalidad arrolladora del resto de personajes. A pesar de ello, se luce, sobre todo, en las escenas de mayor conmoción y pasa algo más desapercibido en el resto del film. Al contrario que Edoardo Leo, que derrocha carisma y sensualidad, aunque en algunos momentos se echa en falta que sea menos encorsetado y deje fluir una mayor naturalidad en su expresividad. Por suerte, ambos forman una pareja que se acerca a un realismo tierno y que va más allá del lucimiento físico, apoyándose el uno en el otro.

La gran revelación de la película es, sin duda, Jasmine Trinca que está excelente, con una elegancia y sutilidad increíbles. Desde el principio hasta el final, sabe manejar ese halo de fragilidad, que se unifica con una personalidad impresionante y una belleza distinta. De esta forma, establece un sello único, que impregna hasta el final, encumbrando a su forma de actuar, regalando una de las secuencias más emotivas de la cinta. Por otra parte, Sara Ciocca y Edoardo Brandi siguen la estela del reparto principal, aportando también una luminosidad y una ingenuidad propias de su edad. Gracias a ello, consolidan la parte artística actoral, dejando un trabajo totalmente verosímil. Por último, mencionar la participación de Cristina Bugatty, dando ese brillo tan especial, acompañado de un divinismo perfecto para la idiosincrasia del propio largometraje.

Ferzan Ozpetek
Foto de Karma Films

Entre palacios y chalets

El contraste que se percibe en La diosa fortuna se puede ver desde el principio. Por un lado, esos grandes parajes llenos de significados alegóricos de la fortuna y los traumas del pasado. Mientras que, por otra parte, se ambienta en un escenario más cotidiano, familiar e, incluso, a veces erótico-festivo. Sin embargo, lejos de aportar una dualidad que conecte y se sublime en una buena conjunción, provoca el efecto contrario. En consecuencia, el espectador se encuentra ante un conglomerado que no tiene una coherencia visual y estilística. A pesar de ello, si se analiza únicamente la disposición técnica, la dirección de arte realiza un trabajo magnético y con unos parajes cosmopolitas y majestuosos espectaculares. Por lo tanto, realmente es una pena que no se hayan podido aprovechar con una buena justificación detrás.

Lo mismo sucede con la dirección de fotografía, que tiene una calidad excelente. Incluso, se puede ver una estructura que sabe elevar los momentos más emocionales de la cinta. Además, otorga una fuerza a la imagen, donde el espectador se encuentra ante una estética cautivadora. Prueba de ello, es ese final en el que no se necesitan las palabras para comprender la poética de la unión. Hay que mencionar que las últimas frases mencionadas son todo un puntazo. Después, el montaje juega perfectamente bien sus cartas, dando más importancias a los momentos lacrimógenos. Por ello, el público no puede evitar unirse ante esa conmoción visceral. No obstante, a raíz de la maraña de acciones que no se gestionan desde el guion, pierde fuelle por esa confusión narrativa llamativa. Finalmente, regala una historia con duende, pero que decae por tantos aditivos.

La diosa fortuna
Foto de Karma Films

Conclusión

La diosa fortuna es una historia emotiva y agradable, que ofrece humanidad a temas tan importantes como el desgaste en las relaciones, la paternidad y el azar cotidiano. Sin embargo, se pierde en derroteros que, en vez de sumar, crean un batiburrillo inconexo y que distrae a la audiencia en el cambio de registro. Por otro lado, el reparto regala unas interpretaciones con atino, en especial, Jasmine Trinca, que es puro sentimiento. Luego, a nivel técnico se realiza un trabajo con detalle y unos espacios atractivos, que se ven opacados por la confusión de su guion. Una ruleta llena de amor, cercanía y familiaridad, que deja un buen sabor de boca, pero rebalsa en su intento de abarcar más de lo que pudiera.

Reportaje de La diosa fortuna en Días de Cine TVE

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