La muerte de Robin Hood es una reinterpretación oscura y crepuscular del legendario arquero inglés escrita y dirigida por Michael Sarnoski, cineasta que se dio a conocer con Pig y posteriormente dirigió Un lugar tranquilo: Día uno. En lugar de revisitar las aventuras más conocidas del personaje, la película imagina los últimos días de un Robin Hood envejecido, herido y atormentado por la violencia de su pasado. Protagonizada por Hugh Jackman, la historia se aleja del relato de capa y espada para convertirse en un drama sobre la culpa, la redención y la mortalidad. Tras resultar gravemente herido, Robin encuentra refugio junto a una misteriosa mujer que le ofrece la posibilidad de enfrentarse a sus errores antes de morir. Estreno el 3 de julio de 2026 en salas de cine españolas.
Crítica de 'La muerte de Robin Hood'
Resumen
Ficha Técnica
Título: La muerte de Robin Hood
Título original: The Death of Robin Hood
Reparto:
Hugh Jackman (Robin)
Jodie Comer (Hermana Brigid)
Bill Skarsgård (Edward)
Noah Jupe (Arthur)
Faith Delaney (La pequeña Margarita)
Murray Bartlett (El leproso)
Tabitha Smyth (Sarah)
Elijah Ungvary (Pariente peludo)
Alfie Lawless (Hendrie)
Beau Thompson (Hob)
Asher De Silva (Moshe)
Fintan Shevlin (Primera matanza en la granja)
Año: 2026
Duración: 123 min.
País: España
Director: Michael Sarnoski
Guion: Michael Sarnoski
Fotografía: Patrick Scola
Música: Jim Ghedi
Género: Aventuras. Drama
Distribuidor: DeaPlaneta
Tráiler de 'La muerte de Robin Hood'
Sinopsis
Robin Hood (Hugh Jackman) intenta lidiar con sus demonios tras una larga vida de crímenes y asesinatos. Cuando en una sangrienta batalla resulta herido de gravedad, es enviado a un misterioso castillo para que curen sus heridas. Allí conocerá a una mujer que le ofrecerá una última oportunidad de redención.
Dónde se puede ver la película en streaming
El fuera de la ley ya no huye
La muerte de Robin Hood propone una idea muy sugerente, olvidarse del héroe legendario que roba a los ricos para dar a los pobres y mostrarnos a un Robin Hood agotado y perseguido por el peso de toda la violencia que ha ejercido durante su vida. Es una premisa que recuerda a esos westerns donde los viejos pistoleros descubren que las leyendas envejecen peor que las personas.
El conflicto moral está constantemente presente, pero rara vez alcanza la intensidad necesaria para conmover. La historia avanza con un ritmo muy pausado, acumulando silencios y reflexiones que parecen importantes, aunque pocas terminan teniendo verdadero impacto, da la sensación de que la película quiere ser una elegía y acaba siendo simplemente lenta.
Rugido por susurro
Michael Sarnoski demuestra una vez más que le interesan los personajes rotos más que la acción. Su puesta en escena es contenida, casi minimalista, alejándose por completo del espectáculo aventurero que muchos podrían esperar de una historia sobre Robin Hood. La decisión resulta valiente, también arriesgada, porque una cosa es construir un relato introspectivo y otra muy distinta dejar que el ritmo se diluya hasta el punto de poner a prueba la paciencia del espectador.
La muerte de Robin Hood está llena de imágenes hermosas, bosques envueltos en niebla y conversaciones que aspiran a la trascendencia, pero en demasiadas ocasiones parece más preocupada por parecer profunda que por emocionar.
Una leyenda cansada
Hugh Jackman compone un Robin Hood muy distinto al habitual, no queda casi nada del héroe carismático y rebelde. Aquí encontramos a un hombre derrotado, consumido por la culpa y consciente de que el tiempo ha terminado alcanzándolo.
Es una interpretación sobria y comprometida, probablemente lo mejor de la película. Jackman consigue transmitir cansancio sin convertir a su personaje en una figura completamente apagada. Hay humanidad en su mirada, incluso cuando el guion le obliga a sostener largos diálogos cargados de simbolismo.
Emociones lejanas
La muerte de Robin Hood posee una fotografía magnífica. Los paisajes medievales transmiten una belleza melancólica que encaja perfectamente con el tono elegíaco del relato. La iluminación natural, el diseño de producción y el vestuario contribuyen a crear una atmósfera crepuscular muy conseguida.
Visualmente hay mucho que admirar, narrativamente, bastante menos. El montaje alarga escenas que apenas evolucionan y el ritmo termina convirtiéndose en uno de los principales obstáculos de la película. No basta con que una imagen sea bonita, también debe empujar la historia hacia alguna parte.
Conclusión de 'La muerte de Robin Hood'
La muerte de Robin Hood intenta desmontar el mito para mostrar al hombre que se esconde detrás de la leyenda, la intención merece respeto, pero el resultado nunca alcanza la fuerza emocional que una historia así exigía. Hay una buena interpretación de Hugh Jackman pero la película se toma tan en serio a sí misma que acaba olvidando algo esencial, incluso los relatos más contemplativos necesitan latir.
Reportaje de La muerte de Robin Hood en Días de Cine TVE
Únete a nuestro CANAL DE TELEGRAM





