El Teatro del Barrio de Madrid representa el próximo 14 de septiembre de 2026 el monólogo La mujer fascista. Ana Varela firma la autoría e interpretación de esta pieza producida por La Intemperie Teatro, bajo la dirección de José Juan Rodríguez. El programa aborda el vértigo del poder y los límites de la libertad escénica a través de la vigilia de una política ultraderechista. Las funciones tendrán lugar los lunes 14, 21 y 28 de septiembre, además del 19 de octubre, a las 19:30. Será una inmersión en la mente de la primera mujer presidenta de España, elegida democráticamente, que transita entre la euforia del triunfo y la angustia existencial.

El vértigo del poder y la ansiedad de la víspera
La acción se desarrolla en un dormitorio caótico, rodeado de botellas, ropa y cajetillas vacías, donde la protagonista apenas puede conciliar el sueño. Lucía de Montes, a punto de tomar posesión de su cargo, se dirige al público confesando sus nervios y su radiante inquietud. Esta vigilia nocturna explora la intimidad de una líder política tras ganar las elecciones. Se enfrenta al abismo de sus propias políticas xenófobas y ultranacionalistas.
Lejos de construir un cliché o un meme, el montaje indaga en la psique de un personaje que sufre, padece ansiedad y experimenta una profunda pulsión autodestructiva. La obra cuestiona la equidistancia y la manipulación. Utiliza la figura de esta mujer para explorar los rincones más oscuros del fascismo como sinónimo de destrucción y muerte. El teatro se convierte así en un espacio de libertad absoluta para habitar a un personaje extremo e impune.
El germen de este texto se remonta a hace más de una década, cuando Ana Varela asistió en Chile a la obra La amante fascista, escrita por Alejandro Moreno. Aquella función, protagonizada por Paulina Urrutia, dejó una huella imborrable en la dramaturga, quien decidió utilizarla como punto de partida para crear una nueva narrativa. El resultado es un texto que dialogue de forma radical con el presente, reflejando el auge global de la ultraderecha, los conflictos bélicos y el ascenso de figuras como Donald Trump.
Comprometidos con la libertad
Estéticamente, la propuesta bebe del cine de John Cassavetes, evocando la intensidad de Gena Rowlands en Una mujer bajo la influencia. También rinde homenaje a la artista británica Tracey Emin. La directora y el director han buscado plasmar la dualidad entre la actriz y el personaje, generando una tensión metateatral donde el público real se funde con la mente desquiciada de la futura presidenta. Es una conversación artística que huye de los convencimientos para sumergirse en el delirio y el miedo al juicio.
La construcción de este personaje teatral ha requerido un profundo proceso de búsqueda para evitar los estereotipos y descubrir la humanidad oculta tras la ideología. José Juan Rodríguez destaca que el fascismo actúa como un elemento central que inevitablemente arrastra hacia la autodestrucción. Para materializar esta visión, el espectáculo cuenta con el diseño de iluminación de Paloma Parra y la escenografía de Laura Ordás y Delfín Caset, creando un universo asfixiante y onírico.
La obra no busca el asentimiento del espectador, sino la potencia teatral de compartir un espacio mental marcado por la falta de sueño y el terror. Ana Varela asume el reto de encarnar a alguien con quien no comparte ideología, pero con quien conecta a través del miedo universal a la observación y al juicio ajeno. Un monólogo valiente que demuestra cómo el escenario puede ser el lugar idóneo para confrontar aquello que más detestamos.
No te pierdas La mujer fascista los lunes 14, 21 y 28 de septiembre y 19 de octubre de 2026 en el Teatro del Barrio.
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