Michael Goi es uno de los realizadores con mayor éxito en el mundo televisivo estadounidense. Estuvo nominado en cuatro ocasiones a los Premios Emmy, por series como «American Horror Story», «Mi nombre es Earl» o «Glee», como director de fotografía. Con La posesión de Mary vuelve a la gran pantalla como director, tras su debut cinematográfico con «Megan is Missing». En esta ocasión, ha contado con el oscarizado Gary Oldman y la ya consolidada Emily Mortimer. Su fecha de estreno en España es el 26 de junio de 2020.



La posesión de Mary

Crítica de ‘La posesión de Mary’

Ficha Técnica

Título: La posesión de Mary
Título original: Mary

Reparto:
Gary Oldman (David)
Emily Mortimer (Sarah)
Manuel García-Ruffo (Mike)
Stefanie Scott (Lindsey)
Chloe Perrin (Mary)

Año: 2019
Duración: 84 min
País: Estados Unidos
Dirección: Michael Goi
Guion: Anthony Jaswinski
Música: The Newton Brothers
Fotografía: Michael Goi
Género: Terror
Distribución: eOne Films

Filmaffinity

IMDb

Tráiler de ‘La posesión de Mary’

Sinopsis de ‘La posesión de Mary’

La posesión de Mary nos presenta a David (Gary Oldman), un humilde, luchador y experto marino que busca una vida mejor para su familia – su mujer, Sarah (Emily Mortiner) y sus dos hijas, la adolescente Lindsey (Stefanie Scott) y la pequeña Mary (Chloe Perrin). Tras quedar extrañamente prendado de un viejo barco de vela, cuya historia está sumida en el misterio, David convence a Sarah de que comprar el velero puede ser su billete a la tan ansiada prosperidad. Pero poco después de hacerse a la mar con él, extraños e inquietantes sucesos comienzan a aterrorizar a David y su familia, haciendo que se vuelvan unos contra otros. Cuando el barco se hace ingobernable, comienza a quedar terriblemente claro que la familia está siendo atraída hacia un mal aún mayor que les aguarda en la oscuridad del mar abierto. (EONE FILMS).



La posesión de Mary
Foto de eOne Films

Cuentos de marineros

La carrera de Michael Goi ha estado unida a títulos de gran éxito en el mundo televisivo como “American Horror Story”, “Las escalofriantes aventuras de Sabrina” o “Nashville”. Con La posesión de Mary vuelve al cine, con una historia que comienza con una premisa ya conocida, pero que tenía todos los elementos para ofrecer un resultado de mayor calidad. En primer lugar, el libreto de Anthony Jaswinski no consigue levantar el vuelo y se queda en una posición basada en el cliché del género del terror. Junto a ello, los giros de guion apenas sorprenden a alguna parte del público, si lo llegan a hacer, dado que son previsibles y siguen una línea narrativa excesivamente básica. Por lo cual, tampoco funciona como un entretenimiento en sí mismo, dado que va haciendo aguas según transcurre el film.

Los personajes que se presentan en la cinta carecen de motivaciones verosímiles y se plantean desde un prisma excesivamente superficial. Pese a los datos que se arrojan de sus vidas personales, se convierte en una misión imposible poder empatizar con ellos. Luego, no termina de definirse la magnitud o la naturaleza de los acontecimientos y los misterios que abordan el barco. En consecuencia, en el clímax del film, se resuelve el final de una manera rápida, predecible y sin poder caer más en los tópicos del cine de terror. Sumado a ello, está demasiado definido donde colocar los sustos, las piezas que crean tensión y eso hace que, tras el primer tercio del film, el público tenga la suficiente información y no pueda disfrutar ni de una película de sustos. Muy mejorable.

Foto de eOne Films

El bote salvavidas

Tener al mismísimo Gary Oldman en tu elenco principal, junto a Emily Mortimer, nombre muy conocido en la industria, es lo que más llama la atención de La posesión de Mary. Primero que nada, Oldman está brillante, saca todo el limitado jugo que puede a su personaje y realiza una interpretación llena de claroscuros. Tristemente, su esfuerzo interpretativo no es suficiente para levantar un film con los vacíos de guion que presenta. Aun así, es innegable que sea lo mejor de la película y sea de los aspectos que más se disfrutan durante la cinta. Lo mismo ocurre con Emily Mortimer, que da esa naturalidad y maneja a la perfección el género, pero al verse condicionada por el libreto, se queda en una interpretación que pide a gritos ir más allá. No obstante, los dos forman una gran pareja interpretativa.

Por otro lado, el reparto juvenil formado por Stefanie Scott y Chloe Perrin es acertado, pero no es una explosión de talento. Para comenzar, Scott ya conocida en el género de terror por films como “Insidious: Capítulo 3”, realiza una labor correcta, pero apenas tiene fuerza escénica durante sus secuencias. Por lo cual, se queda en un limbo donde el espectador no sabe muy bien toda la calidad de su trabajo. Luego, Perrin, pese a su corta edad, demuestra tener profesionalidad ante la cámara y una frescura impresionante. Además, es un torrente de energía que sabe controlar. Luego, Manuel García-Rulfo y Owen Teague interpretan sus papeles de una forma física y apenas se les permite ir hacia un rol más emocional. Por último, Jennifer Esposito no cumple con su papel, se posiciona en un punto excesivamente maniqueo y su actuación se excede en buscar potencia y no lo consigue.

Foto de eOne Films

Sin rumbo fijo

Desde la primera secuencia se puede comprobar que La posesión de Mary va a ser otra película de terror americana uniéndose al club de largometrajes de dudosa calidad. Primeramente, ni siquiera la estética del título del film se cuida y se deja en una duración irrisoria. Gracias a que el espectador sabe cómo se llama el film, se puede asociar, pero no hay una intención estética de realizarlo. Luego, la dirección fotográfica cumple, no puede ir más allá en una cinta donde el problema viene de raíz. Sin embargo, la dirección artística triunfa en la recreación del barco, pero no pone el mismo desempeño en el ambiente tétrico que envuelve la historia. Además, los efectos especiales son bastante mejorables y, sobre todo, deberían haberse planteado una visión más definida, se visualizan terriblemente caóticos.

Por otra parte, el montaje sigue una estructura que recurre al flashback, pero no se dan picos de actividad, de dinamismo, de movimiento… Al contrario, al ser tan lineal, produce cierta pesadez en el espectador. Asimismo, hay una tranquilidad en cómo se desempeña el misterio, que después se resuelve fácilmente, algo que quita realismo a la acción. Debido a lo cual, queda constancia que no han aprovechado los elementos físicos en escena y no les han dado un valor artístico y narrativo más sensatos. Por último, la banda sonora y la composición musical desempeñan su trabajo notablemente, pero, al igual que el resto de la película, siguen una distribución imaginable y eso hace que más que sumergir al espectador dentro del terror, le avise de lo que está por venir. Por lo cual, tienen consonancia con lo que se ve en pantalla, pero no hay un significado expresivo como tal.

Conclusión

La posesión de Mary es una película de terror muy mejorable, que se queda en un plano superficial. Además, sigue todos los clichés del cine de género, unidos a unos fallos de guion que le pasan una gran factura y unos personajes excesivamente superficiales. Pese a ello, Gary Oldman y Emily Mortimer están estupendos, aunque su trabajo interpretativo se ve opacado por la poca calidad de la historia. Luego, el desempeño técnico no da un resultado notable, sino que se queda en un montaje demasiado lineal y no se produce un dinamismo o una potencia expresiva, por lo que llega a producir cierta apatía por parte del público. Un barco que zarpa para triunfar en las tierras del miedo y tras levar el ancla, se cae por su propio peso. Olvidable.

Reportaje en Días de Cine TVE de La posesión de Mary

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