La ópera prima de Pilar Palomero, Las niñas, ha supuesto todo una revelación para el cine español. Por un lado, se ha estrenado por todo lo alto en el Festival de Cine de Málaga, donde se ha alzado con la Biznaga de Oro a la mejor película española. También estuvo presente en el Festival Internacional de Cine de Berlín. Mientras que estuvo nominada a mejor película en la Sección Generación, también optó al Cristal de Oro. Además, tuvo una recepción muy positiva en ambas competiciones por parte del público. En consecuencia, se ha convertido en uno de los estrenos más esperados en España. Se ha encumbrado como uno de los títulos que ya suena para los Premios Goya. Finalmente, llega a los cines españoles este 4 de septiembre de 2020.



Las niñas

Crítica de ‘Las niñas’

Ficha Técnica

Título: Las niñas
Título original: Las niñas

Reparto:
Andrea Fandos (Celia)
Natalia de Molina (Adela)
Zoe Armao (Brisa)
Julia Serra (Cristina)
Carlota Gurpegui (Vanessa)

Año: 2020
Duración: 100 min
País: España
Dirección: Pilar Palomero
Guion: Pilar Palomero
Música: Juan Carlos Naya
Fotografía: Daniela Cajías
Género: Drama
Distribución: BTeam Pictures

Filmaffinity

IMDb

Tráiler de ‘Las niñas’

Sinopsis de ‘Las niñas’

Celia, una niña de 11 años, estudia en un colegio de monjas de Zaragoza y vive con su madre. Brisa, una nueva compañera recién llegada de Barcelona, la empuja hacia una nueva etapa en su vida: la adolescencia. En este viaje, en la España de la Expo y de las Olimpiadas del año 92, Celia descubre que la vida está hecha de muchas verdades y algunas mentiras.

Las niñas es el retrato de la generación de las mujeres de hoy, dibujado a través de la educación que recibieron a principios de los 90 en España. (BTEAM PICTURES).



Las Niñas
Foto de BTeam Pictures

La nostalgia de lo cotidiano

Uno de los títulos más aclamados del cine español en 2020 es Las niñas el debut cinematográfico de Pilar Palomero. Desde el principio, la realizadora se introduce en un guion lleno de humanismo y con la intención de profundizar en los deseos, dudas y anhelos que envolvieron a toda una generación de mujeres. Por lo cual, no es extraño que, para ir hacia lo más concreto, parta desde un punto más general, donde una parte importante de la audiencia se va a ver identificada. De esta manera, habla sin tapujos de la educación arraigada en unos valores férreos, que, unidos a una sociedad en plena evolución, es interesante de observar cómo los cambios en estas pre-adolescentes se producen de una forma muy orgánica. Además, no solo habla de la juventud en ciernes, sino de lo que gira a su alrededor y el contexto social que se narra.

Por dicha razón, el espectador se sumerge en un homenaje a aquellas madres que le dieron como herencia su propia enseñanza vital, pero que, sin embargo, no siempre casaba con el pensamiento de sus hijas. En cambio, la historia personal central, se desarrolla de una manera en la que se ve esa confrontación, pero sin juzgar, solo compartiendo vivencias. Gracias a ello, a lo largo de toda la película se termina por llegar a lo más profundo de su sentir, lo que hace que sea una introspección austera, pero certera. Lógicamente, se lanza pinceladas de la educación religiosa, de una sociedad marcada por el que dirán y la falta de libertad de expresión. No obstante, no son el quid principal de la historia, sino un vehículo perfecto para llegar a comprender el comportamiento y la forma de actuar de sus personajes.

Pilar Palomero
Foto de BTeam Pictures

Ellas, el reflejo de una generación

Los personajes que se dibujan en Las niñas se desmarcan de una búsqueda de la nostalgia más arraigada al colectivo pop. Se decantan por un imaginario más íntimo y del día a día. Por dicha razón, hay que aplaudir la labor desde el guion, dado que muchas veces hablar del pasado tiende a ser una búsqueda de la nostalgia y aquí no se produce así. En consecuencia, la intención del film es que cada espectador sea el que coloque sus recuerdos en torno a esas vivencias, lo que todavía acerca más a los personajes y fabrica una empatía soberbia. Gran parte de la responsabilidad, además, de esta buena ejecución es de su elenco juvenil, que afronta con realismo y sinceridad sus interpretaciones, para llenar de vida a cada una de las protagonistas que forman parte del film.

Andrea Frandos es la actriz principal de este relato vital, posando su actuación a un nivel de trabajo interior, que muestra la gran capacidad interpretativa de la actriz. Por un lado, se deshace en emociones, extrapolándolas a la pantalla con una delicadeza y una sutilidad expresiva perfectas. A ello se le une un cuidado por mantener la coherencia más visceral de su personaje, que se desarrolla en una madurez en la pantalla que no sería posible si no lo verbalizase en su forma de actuar. Después, Natalia de Molina demuestra, una vez más, su versatilidad y ese duende que tiene ante las cámaras. A pesar de no aparecer mayoritariamente en las escenas, es un buen reflejo de la situación de la mujer de entonces. Para ello, se revuelve ante una crudeza realista, que ya se había podido disfrutar en trabajos anteriores como “Techo y comida”.

Pilar Palomero
Foto de BTeam Pictures

¿Qué pasó en el 92?

Con Las niñas se viaja al año 1992, un año clave para la cultura española por los eventos que se sucedieron. Pero, como se ha mencionado antes, no se han utilizado referencias generalistas, sino más personales. Por lo tanto, en la fabricación de la imagen se puede ver la estructura que se busca y es enmarcar más esa intimidad emanada de las situaciones de lo cotidiano. Incluso, sería conveniente destacar que la fotografía regala alguna que otra metáfora visual con grandes planos de la Zaragoza de ayer, pero su verdadero influjo se revela en los planos que acordonan las acciones y las emociones de la escena. Además, se observa una utilización del 4:3 que evoca a las películas de antaño, que lejos de ser meramente un recurso estilístico, también se comporta delimitando esa búsqueda vital asfixiante de la realidad narrada. Nada más bonito que contar visualmente.

A nivel de simbología, se echa mano de la música contemporánea, pero como un acompañamiento, una contextualización de dicha época. Lo mismo ocurre con otros signos temporales como el famoso “Póntelo, pónselo”, que más que una vuelta al pasado, es un reclamo de la educación sexual de dicha etapa. Por otra parte, los colores escogidos hacen sentir al espectador en una historia de matices, personal. Se juntan con una tonalidad más apagada, reflejo de la represión interiorizada. Únicamente, en un montaje lineal muy bien concentrado y un ritmo pausado, se echa en falta que haya una pequeña pizca de dinamismo, un clímax menos reposado. Aún así, estas mejoras pueden llamar más hacia al gusto de cada espectador y no tanto como un análisis genérico de lo que debiera ser. Lo que está claro es que la artesanía de la imagen tiene identidad propia. 

Las niñas
Foto de BTeam Pictures

Conclusión

Las niñas es una película interior, emocional y que busca reivindicar el sentir de una generación en pleno crecimiento. Por lo cual, el guion se lanza a ir de lo más general hasta lo más profundo, fabricando un camino vital muy humano y realista. Gracias a ello, el espectador se encuentra ante un relato que le evocará a sus propias vivencias. Por otra parte, el elenco juvenil es sublime, que, unido a una Natalia de Molina llena de verdad, obtienen un resultado certero. Después, la artesanía de la imagen habla por sí sola, lo que lleva a una creación personal, que permite al espectador decidir si es suficiente. La rebeldía llevada al realismo generacional, donde las chicas de ayer son las mujeres de hoy, demostrando lo mucho que hay que decir y reflexionar sobre el cambio.

Reportaje de Las niñas en Días de Cine TVE

 

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