El 21 de octubre se estrenó uno de los títulos más destacados de la temporada 2022-2023 del Teatro Lara: Lavar, marcar y enterrar, el musical. Después de 6 años en cartel y más de 20 mil espectadores, la obra "Lavar, marcar y enterrar" de JuanMa Pina llega en su versión musical de manos de José Masegosa. En esta ocasión, es Inma Cuevas la encargada de protagonizar esta comedia musical. Se representa los viernes y sábados a las 22:30 horas, mientras que los domingo se puede ver a las 20:30 horas. Estará en cartel hasta el 9 de abril de 2023 en la Sala Cándido Lara.



Estreno de Lavar, marca y enterrar, el musical

Crítica de 'Lavar, marcar y enterrar, el musical'

Ficha Técnica

Título: Lavar, marcar y enterrar, el musical
Título original: Lavar, marcar y enterrar, el musical

Reparto:
Inma Cuevas
Jacinto Bobo
Eva María Cortés
Sara Navacerrada
Sergio Campoy
Alberto Sánchez-Diezma
Antonio Villa

Duración: 100 min. apróx.
Dirección: José Masegosa
Dramaturgia: José Masegosa
CEO-Productor: Maximiliano Martínez
Música:
José Masegosa
Asistente de dirección:
Iñigo Aisiain
Obra original de teatro:
JuanMa Pina
Dirección musical:
José Masegosa
Dirección coral:
Borja Arias
Producción musical:
José Masegosa y Emilio Esteban
Diseño de iluminación:
Juanjo Llorens
Escenografía:
David Pizarro
Diseño de vestuario:
María Arévalo
Sastrería:
Jorge Escalante
Peluquería y caracterización:
Gema Solanilla, Nuria Pérez Olivas y María García Canelo
Ambientación y atrezzo de vestuario:
María Pompas Alarcón, Natalia Cieza González y Elena García Barba
Utilería:
Roberto del Campo
Coreografía:
Alberto Sánchez-Diezma
Dirección creativa:
Ángel Viejo
Audiovisuales:
El espacio digital
Producción: Showprime

Tráiler de 'Lavar, marcar y enterrar, el musical' 

Sinopsis de 'Lavar, marcar y enterrar, el musical'

Lavar, marcar y enterrar, el musical es una comedia disparatada donde secadores de pelo, cuchillas de afeitar, cadáveres y mucha estupidez, se dan de la mano para organizar un secuestro con aroma a desastre.

¿Pueden unas paredes esconder melodías de tu pasado?

¿Podrás construir tu futuro cometiendo un delito?

La peluquería Cortacabeza es el núcleo dónde 4 disparatados personajes y 3 sorpresas inesperadas, se dan cita para redefinir sus vidas, y decidir quizá, si todo va mejor cuando pruebas a ser peor. (TEATRO LARA). 



Lavar, marcar y enterrar, el musical
Foto de Showprime

Los trapos sucios se lavan en casa

José Masegosa se lanza a versionar con Lavar, marcar y enterrar, el musical, uno de los clásicos más destacados de la compañía Montgomery Entertainment. Pese a ello, Masegosa propone un espectáculo que toma distancia del material original, aunque mantiene el esqueleto de la historia que ya se contaba en él. En esta ocasión, la locura toma una resolución algo más simplificada, buscando la manera de unir diferentes piezas de forma que puedan producir las risas de los espectadores. Sin embargo, su principal problema se halla en que es una comedia que podría ser más trabajada, quedándose en un humor excesivamente simple. En consecuencia, los golpes de efecto que había en la versión narrativa, se diluye en esta adaptación musical, donde no logran destacar. Con lo cual, es mejor separarla del relato original, ya que el resultado es muy diferente.

Por otro lado, las letras de las canciones toman un camino que lleva a ese costumbrismo más cañí, más chocarrero, donde no podían faltar las bromas escatológicas u odas que se fundamentan sobre una ristra más cercana a lo chabacano que a lo cotidiano. Podría haber sido una oportunidad perfecta para hacer alarde de un petardeo más contemporáneo y perfecto para despertar las carcajadas, pero acaba por perderse en intentar encontrar la fórmula para alargar, sin motivo aparente, la trama, lo que conlleva a una sensación de insatisfacción, en especial, en la forma en la que se van resolviendo los conflictos que surgen en escena. Para más inri, los personajes carecen del carisma necesario para ser memorables, lo que repercute en la recepción que provocan desde el patio de butacas.

Showprime
Foto de Showprime

Inma Cuevas, protagonista indiscutible

Uno de los motivos por los que Lavar, marcar y enterrar, el musical, no termina navegando totalmente a la deriva es contar con Inma Cuevas como principal protagonista. La consagrada actriz pone todo de su parte para convertirse en la voz cantante y lo consigue. Por tanto, eclipsa a sus compañeros de reparto, lo que le permite lucirse en la escena. No obstante, cabe remarcar que no es ella quién deslumbra al resto de actores, sino que su desempeño permite que se disfrute de su presencia sobre las tablas. Igualmente, por la concepción del libreto y las canciones, no logra convertirse en uno de sus mejores trabajos, lo que no quita que desde su parte, haya dado todo lo que ha podido. Una muestra de cómo tener una estupenda actriz no siempre es suficiente si no se ve acompañada por el resto de elementos en escena.

Jacinto Bobo comienza de una manera prometedora, pero acaba difuminándose en su interpretación y apenas se ve evolución y fuerza en ella. Por su lado, Eva María Cortés logra una actuación plausible, ajustada a lo que se busca en su personaje. Además, se convierte en una de las intérpretes más verosímiles del montaje. Después, Sara Navacerrada está desbocada, tanto a nivel vocal como dramático, dando la sensación de acelerarse. Como detalle, debería vigilar la dicción y la afinación, observar los agudos, ya que pueden resultar algo desagradables para el oído del espectador. Por último, el desempeño de Sergio Campoy, quién repite de la producción original, Alberto Sánchez-Diezma y Antonio Villa es estupenda a nivel corporal, tanto por la danza como por la expresión. Se les podría aprovechar muchísimo más por las capacidades que tienen.

Showprime
Foto de Showprime

Perder la cabeza

Una vez se anunció que Lavar, marcar y enterrar, el musical iba a cobrar vida, el proyecto prometía al estar avalado por su versión textual. Cabe recordar que el “Lavar, marcar y enterrar” de JuanMa Pina se ha convertido en todo un símbolo del Teatro Lara, arrasando en varias temporadas seguidas. Por lo cual, el reto era importante, más tratándose de un musical. Para comenzar, la puesta en escena destaca por una propuesta escenográfica con potencial, donde se puede ver la creación de un espacio de gran envergadura. Sin embargo, se echa en falta ese toque de misterio, algo que se quita al desvelarse todos los lugares por los que sucede la trama. Además, el cambio de ambientes se simplifica tanto, que el público lo percibe como algo reiterativo. Aun así, la selección de colores ha sido todo un acierto, maravilloso, al igual que el maquillaje y la caracterización, excelentes.

El diseño de vestuario sigue una estética muy conveniente con la personalidad del musical. Además, esto les diferencia más claramente del montaje de JuanMa Pina. Ese aire estrambótico le da un toque personal y es lo más llamativo de la pieza. Por otro lado, el ritmo no consigue fomentar un dinamismo más efectivo, sino que hay una secuencia de escenas que van tras de sí con (o sin) coherencia, pero sin lograr sorprender ni causar alguna emoción en los espectadores. En consecuencia, hay una sensación de no ir más allá, pasándole factura al conjunto. Para terminar, la composición musical no está a la altura de lo que se podría esperar, se queda a medio gas y se viste de canciones que deberían revisarse por el mensaje o la ejecución que se produce. No hay nada más importante en este tipo de producciones que lo sonoro.

Lavar, marcar y enterrar, el musical
Foto de Showprime

Conclusión

Lavar, marcar y enterrar, el musical no logra el efecto de la obra original y se pierde en una versión grotesca, chocarrera y excesivamente simple. Hay momentos del libreto que deberían revisarse, se pierde la perspicacia del texto primigenio y se echa en falta una comedia que vaya más allá de los chistes facilones que se proponen. Además, no hay ninguna sorpresa o colofón, es todo excesivamente lineal. Aun así, Inma Cuevas pone todo de su parte, siendo su labor de los aspectos más importantes a destacar. La puesta en escena es prometedora, pero no consigue explotar sus posibilidades. En consecuencia, se vuelve una construcción que no es memorable. Lo mismo sucede con las canciones y el apartado sonoro, que se quedan a medio gas. Una idea con potencial que no convence al dejarse llevar por lo chabacano y banal.

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