Luces de la Ciudad escrita y dirigida por Charles Chaplin, fue estrenada en 1931 después de casi 190 días de rodaje. Protagonizada por el mismo Chaplin en el papel del eterno vagabundo, y por Virginia Cherrill, tuvo que afrontar la revolución del cine sonoro. Chaplin solucionó el enigma de la voz de su personaje, convirtiendo Luces de la ciudad en una película muda, con música de orquesta en directo.



 

Crítica de Luces de la Ciudad

Ficha Técnica

Título: Luces de la ciudad
Título original: City Lights

Reparto:
Charles Chaplin (El vagabundo)
Virginia Cherill (La vendedora de flores)
Harry Myers (El millonario excéntrico)
Florence Lee (La madre de la vendedora)
Al Ernest Garcia (El mayordomo del millonario)
Hank Mann (El boxeador)

Año: 1931
Duración: 82 min.
País: Estados Unidos
Director: Charles Chaplin
Guion: Charles Chaplin
Fotografía: Rollie Totheroh & Gordon Pollock (B&W)
Música: Charles Chaplin
Género: Comedia. Romance
Distribuidor:

Tráiler

Escena de Luces de la Ciudad

Escena no incluida en la película

Chaplin realizó en 1931, para Luces de la Ciudad y que no incluyó finalmente por considerar que tenía entidad por sí mismo y que podía quitar protagonismo a la película. (Revista de Arte – Logopress)

Sinopsis

Un pobre vagabundo (Charles Chaplin) pasa mil y un avatares para conseguir dinero y ayudar a una pobre chica ciega (Virginia Cherrill) de la que se ha enamorado. (FILMAFFINITY)

Premios

  • National Board of Review (NBR): 10 mejores films. 1931


 Una vida tragicómica

 La vida en los años 30 no era sencilla, sobre todo si eras vagabundo y tenías que convivir con el estigma social que ello conllevaba. Enamorado de una vendedora de flores invidente que atravesaba dificultades económicas, hará lo imposible por conseguir su amor, aunque suponga aceptar trabajos donde corra peligro su integridad física.

Siempre entre el drama y la comedia, el personaje de Chaplin muestra su vena cómica desde el primer segundo con sketches muy elaborados, hasta escenográficos, donde juega con el lenguaje corporal propio del cine silente, para mostrarnos sus desventuras. La música, tan omnipresente en el cine mudo, acelera y desacelera el ritmo del sketch.

Luces de la Ciudad
© 1931 – Warner Bros. All rights reserved.

La maestría de Chaplin consiste en hacer lo difícil, fácil, tras infinitos ensayos, utilizando los objetos cotidianos del entorno para provocar una sonrisa en el espectador.

Chaplin utiliza pocos personajes y a pesar de ser estereotipos reconocibles por el público, cada uno conserva su propia personalidad. Algunos secundarios como el policía aparecerán a lo largo de su filmografía.

La verdadera naturaleza humana

El vagabundo presencia la falsa gratitud haciendo una radiografía de la verdadera naturaleza humana, personificada en la dualidad entre su bondad y la hipocresía del resto de personajes que sólo lo juzgan por su aspecto.

Luces de la Ciudad
© 1931 – United Artists

Es una dura crítica social hacia lo que somos en realidad, lo que nos hace sacar lo peor de nosotros mismos. A la vez que plantea si es posible que un vagabundo aspire a una mejor vida gracias a haber realizado una buena acción.

Conclusión

Luces de la Ciudad es una película que se dedica a mostrar los hechos dejando que sea el espectador el que haga las valoraciones, consiguiendo con ello que la crudeza de algunas escenas, como la final, remuevan conciencias. Chaplin consiguió crear una película atemporal, una obra maestra que siempre será recordada.

Fuente (de algunos datos primer párrafo): www.charliechaplin.com

Foto de portada © 1931 – United Artists

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