Análisis comparativo entre Lucy del director Luc Besson con Scarlett Johansson, y Transcendence de Wally Pfister con Jhonny Deep y Morgan Freeman. Lucy y Transcendence con argumentos que persiguen la evolución exponencial del conocimiento humano, pero con fines muy distintos.

Lucy, queda atrapada por un grupo narcotraficante que la obliga a llevar en su vientre droga de un país a otro. En un accidente, la droga se desparrama dentro de su organismo y poco a poco va accediendo al control no solo de su cerebro sino del mundo que la rodea. 

Transcendence, el Dr. Caster es baleado en una conferencia y antes de morir su mujer y amigo, bajan toda la información de su cerebro a una computadora creando un Dr. Caster de inteligencia artificial. Esta IA se independiza y no solo controla su computadora sino que de a poco va apropiándose del mundo. 

Conocer todo

La lejana idea de encontrar a un Dios accesible, poder escucharlo y tocarlo con nuestras propias manos, ya no es inalcanzable. O por lo menos, para los cineastas Luc Besson y Wally Pfister.

Scarlett Johansson (Lucy) y Jhonny Deep (Dr. Caster) son los protagonistas de las  películas y en cada una, ambos acceden al conocimiento TOTAL DE TODA LA HUMANIDAD, al punto de poder controlarla. Mutis por el foro… Expresión propia del mundo teatral, o sea: “yo mejor me voy”. 

Lucy
Fotograma de Lucy

Besson, Pfister y el  Hombre Libre

Estos dos hombres del séptimo arte, nos entregan dos obras fieles que representan a nuestra era. Y casualidad o no, las dos películas son del mismo año y en los dos films, el ayudante que trata de guiarlos en ese mar de conocimientos inabarcables es: Morgan Freeman, que ama estas historias sobre el cerebro y el conocimiento humano. 

Quizás hoy, sea el actor que mejor interpreta una mirada llena de grandes reflexiones, al verse sorprendido ante nuevos conocimientos.  El personaje que hace tanto en Lucy como Transcendence, estudia, comparte y abarca la evolución humana y la búsqueda constante de Dios.

Transcendence
Fotograma de Transcendence

Darwin y las actuaciones

Charles Darwin en 1872 publicó un libro con un título más que interesante no solo para la ciencia moderna, sino para los actores y directores: La expresión de las emociones en el hombre y los animales. En este libro Darwin analiza el origen evolutivo de las variadas manifestaciones emocionales que tenemos los seres humanos y los animales.

¿Por qué traemos al análisis comparativo de estas dos películas el libro de un hombre que se dedicó a estudiar la evolución del ser humano y los animales? 

Porque los dos seres que interpretan los roles protagonistas, nos van comunicando paso a paso su evolución en el relato  con sus rostros y cuerpos, son personas que van accediendo a todo el conocimiento del ser humano y de la historia de la humanidad… y quedan finalmente (sea un ser/máquina, sea una mujer) sin ningún tipo de expresión en sus rostros. Solo van a un objetivo en la pirámide evolutiva, mirar siempre hacia arriba e ir más lejos.

O sea, el conocimiento y la evolución, según Besson y Pfister, nos va alejando de esas expresiones que analizó Darwin, ya que ambos, hacia la  mitad de las películas pierden todo tipo de emociones en sus rostros y en su proceder.

Lucy
Scarlett Johansson en Lucy

Fines distintos

Es inevitable no comparar las grandes diferencias del fin, que buscan estos personajes (Femenino: compartir y construir/ Masculino: poder y destruir) al obtener toda la información de la historia de la humanidad. 

Aunque las dos películas están verdaderamente unidas en muchos aspectos, lo que las separa es el final, es la utilización de ese conocimiento: uno a favor del desarrollo del ser humano y que es entregado con una confianza ciega y plena, a manos de biólogos y científicos para que investiguen y desarrollen el conocimiento obtenido. La otra, es una triste y vulgar apropiación de todo el conocimiento, en una sola persona que se vuelve supuestamente infinita, pero egoísta y sedienta de poder, con el fin de “solo él”, controlar el mundo. 

Transcendence
Johnny Depp en Transcendence

Ver y accionar diferente

Ambas películas, terminan con el mismo mensaje de los protagonistas comunicándose a través de una pantalla, cuando le preguntan:

– ¿DÓNDE ESTÁS? 

– …EN TODOS LADOS… 

Es escalofriante las similitudes que tienen estos dos films y el distinto concepto que persiguen. La memoria audiovisual de estos dos cineastas, uno de nacido en Chicago (Pfister)  y el otro, oriundo de la bella Paris (Besson), dejan una huella muy fuerte, que nos invita a reflexionar, accionar y sorprendernos.

Dos grandes películas que reflejan nuestra relación en estos últimos años con la tecnología y cómo la utilizamos, vislumbrando un posible triste y esperanzador final. Son dos obras cinematográficas para mirar si se puede, juntas. Entre las dos películas son cuatro horas que nos hacen pensar y empezar a hacer las cosas, de manera diferente. 

Dònde se puede ver Transcendence

Dónde se puede ver Lucy

Conclusión

Los visionarios cineastas ya nos han notificado, hemos dado el visto bueno y firmado, no con puño y letra, sino con nuestros ojos sobre la pantalla al ver sus películas… de manera que no podemos decir una sola palabra si un 5 % de lo que relatan en estas ficciones, sucede.

Con los rostros de Luc Besson y Wally Pfster, aparecerán dos emoticons, esos que levantan las dos manos al cielo, con las cejas empujando la piel de la frente haciendo un acordeón, que toca un tango nostálgico recordando el tiempo que se fue y no volverá… ellos, podrán decir con seguridad: “No digan después, que yo no avise”. 

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