El dramaturgo y director Mario Tejedor estrena su tercera producción, tras del éxito de Allanamiento de morada y Hemos terminado: Memento Amare. Imagina un futuro en el que la humanidad ha dejado de envejecer y donde la muerte ya no es inevitable, sino una elección. A partir de esta premisa de ciencia ficción, la obra construye una reflexión Ãntima y emocional sobre los finales, el amor, la memoria y el sentido de seguir viviendo cuando el tiempo deja de ser un lÃmite. Se representa los jueves a las 20 horas en La Escalera de Jacob desde el 4 de junio y una única función, el viernes 12 de junio, en el Teatro Soho Madrid, a las 21:30 horas. En Cinemagavia, hemos tenido el placer de entrevistar a Mario Tejedor sobre los dilemas filosóficos y emocionales que atraviesan Memento Amare.
No os perdáis Memento Amare, de Mario Tejedor, desde el 4 de junio en La Escalera de Jacob y el 12 de junio en el Teatro Soho de Madrid.
Resumen

Entrevista a Mario Tejedor por ‘Memento Amare’
Diego Da Costa / Cinemagavia: Planteas un futuro donde la humanidad deja de envejecer. ¿Es una utopÃa deseable o una pesadilla bien disfrazada?
Mario Tejedor: DirÃa que tiene más de pesadilla que de utopÃa, aunque al final solo son hipótesis. HabrÃa que ver cómo se organizaba la sociedad si esto llegase a ocurrir, pero creo que, como sociedad, todo serÃan desventajas. No quiero explayarme demasiado porque podrÃamos estar horas hablando de esto. Es un tema que se trata en la obra, y aún asà en la propia obra hablamos mucho menos de ello de lo que podrÃamos. Pero, en resumen, dirÃa que si esto llegase a suceder serÃa un problema grave en lo social. ¿Cómo va a nacer más gente si ya no cabemos? ¿Cómo va a ser el tema laboral cuando no hay edad de jubilación? ¿Cuánto se aprovecharán los especuladores inmobiliarios cuando la gente puede ahorrar durante 500 años para comprar una vivienda?
Hay 2.000 preguntas que podrÃamos hacernos, y ahora mismo, con el panorama geopolÃtico actual, te dirÃa que la respuesta a casi cualquier pregunta serÃa bastante pesimista. De alguna manera, usarÃan la inmortalidad para lucrarse aún más y aprovecharse aún más del débil. Pienso... Si Donald Trump hace barbaridades para lucrarse económicamente quedándole... que sé yo, 20 años de vida, ¿qué estarÃa dispuesto a hacer por dinero si no tuviese un final?
Y, desde el punto de vista del individuo igual, podrÃamos extendernos todo lo que quisiéramos, pero también habrÃa muchos problemas por no conocer un final. En cualquier caso, es un concepto que no sé si podemos llegar a entender completamente desde nuestro prisma actual. La concepción que tenemos de la vida no se entiende sin la muerte. Si quitásemos a la Parca de la ecuación, la visión que tendrÃamos de la vida serÃa radicalmente diferente.

Incomodidad o reflexión
Diego Da Costa / Cinemagavia: La obra no habla realmente de la muerte, sino de decidir cuándo dejar de vivir. ¿Por qué te interesaba poner el foco en esa decisión y no en la inmortalidad en s�
Mario Tejedor: Bueno, las historias que contamos y consumimos, sobre todo en ciencia ficción, usan el futuro para hablar de temas actuales. Y, en mi caso, estoy seguro de que, por mucho que le haya dado vueltas, no me habré acercado ni por asomo a cómo serÃa una sociedad inmortal o cómo pensarÃa una persona que no tiene por qué morir. La obra usa el tema de la inmortalidad y la muerte para tratar el tema de los finales. Nuestra vida está llena de finales. Algunas veces son finales que nos vienen dados, pero otras veces somos nosotros quienes decidimos que algo termine. La obra habla sobre eso, sobre cómo y cuándo decidimos que es el momento de que algo termine, y sobre cómo gestionamos un final que no queremos ni esperamos.
Diego Da Costa / Cinemagavia: Rodrigo quiere morir en un mundo donde casi nadie puede. ¿Te interesa más provocar incomodidad o reflexión en el espectador?
Mario Tejedor: Si consigo reflexión, será todo un éxito. Vivimos en un mundo tan sobreestimulado en el que pocas veces nos paramos a reflexionar. Ni sobre el mundo que nos rodea y los grandes temas universales, ni tampoco sobre las cosas más mundanas que nos suceden cada dÃa. Y creo que, sin reflexión, no hay cambio ni en el individuo ni en la sociedad.

La muerte como tabú
Diego Da Costa / Cinemagavia: ¿Crees que la libertad de elegir la propia muerte es un tema tabú que nos queda como sociedad?
Mario Tejedor: No sé qué responder, la verdad. En mis cÃrculos sociales no lo es para nada, pero no voy a ser tan egocentrista de pensar que no existe un problema porque yo no lo vea. Al final, es un tema que se puso en el foco con la ley de la eutanasia, asà que tabú no creo que sea la palabra a nivel general. El suicidio de forma no asistida sà podrÃa ser, tal vez, un tema del que se desvÃe más la mirada por norma general, aunque en los ambientes en los que me muevo no suceda. En cualquier caso, creo que es un tema que poco a poco va entrando en la conversación, y que esta condición de "tabú", como dices, viene más de una brecha generacional.
La generación de nuestros padres llamaban "loquero" al psicólogo, de modo que estaban mucho más cerrados que las nuevas generaciones a hablar de salud mental, y en la cultura occidental nos cuesta mucho muchÃsimo normalizar la muerte. Desde niños, cuando alguien fallece, se busca el consuelo del niño y se evita decir la palabra muerte todo lo posible. De modo que, si juntas ambos temas, era impensable que se hablase abiertamente de ello, pero cada vez va tomando más importancia en las conversaciones de la sociedad actual.

La dificultad del presupuesto
Diego Da Costa / Cinemagavia: La pieza se sostiene en un diálogo Ãntimo, casi sin distracciones escénicas. ¿Por qué decidiste desnudar tanto la puesta en escena?
Mario Tejedor: Hay dos motivos. Uno es el presupuesto. Somos una productora que se financia sus propios proyectos y nuestro presupuesto es ajustado. Teniendo en cuenta que nos encontramos en una sociedad futura, ¿cuánto podrÃamos gastarnos en mobiliario que tenga aspecto futurista si llenamos el escenario de objetos? Un dinero que luego no podrÃamos recuperar ni llenando durante tres meses.
Ahora, dentro del presupuesto que manejamos, también nos planteamos qué elementos incluir o no. Por ejemplo, tenemos presupuesto para vestuario, y hemos estado mirando un vestuario futurista... Pero lo descartamos porque lo que encontrábamos estaba al lÃmite, y podÃa funcionar, pero también podÃa resultar caricaturesco. Hay otro elemento de la puesta en escena que, aunque lo tenemos listo, no sabemos aún si vamos a incluir o no, porque tal vez pueda distraer al público de los actores y la historia.

Eternidad u olvido
Diego Da Costa / Cinemagavia: ¿Da más miedo el olvido o la eternidad? ¿Aparece esa respuesta en la obra?
Mario Tejedor: Son temas que se plantean en la obra, pero no dirÃa que se dé una respuesta. Esencialmente porque no tengo una respuesta, siendo un tema en el que pienso a menudo. Pienso, por ejemplo, en mi tataratatarabuelo. Una persona que podemos estimar que nació hace 150 años aproximadamente, lo cual no es nada si lo comparamos con la existencia del ser humano. Pues bien, yo, que soy descendiente suyo, no tengo ni la más remota idea de quién era esa persona. No sé cómo se llamaba, no sé a qué se dedicaba, ni siquiera sé su nacionalidad; es una persona que ha existido, pero que el tiempo ha borrado su existencia y ya no queda nadie con vida que le recuerde.
El dÃa que muera mi madre podré hablarte de ella, contarte cómo siempre ha acogido en su casa a todo aquel que lo necesitase, y que amaba a todos los seres vivos de una forma que me enternecÃa el corazón solo de pensarlo, e intentar transmitirte cómo era esa persona. Pero mis hijos sabrán menos de ella que yo, y mis nietos prácticamente nada, y asà sucesivamente.
La eternidad, por el contrario, da más o menos miedo dependiendo de muchos factores. No es lo mismo la eternidad de Zeus, en el Olimpo, de parranda con el resto de dioses inmortales, haciendo bacanales y bebiendo ambrosÃa cuando le place, que la eternidad de Prometeo, que está encadenado y cada dÃa un águila le devora el hÃgado.

Qué queda del amor
Diego Da Costa / Cinemagavia: En Memento Amare, el amor dura más de un siglo. ¿Qué queda del amor cuando ya no tiene urgencia ni fin?
Mario Tejedor: Esa es la gran pregunta, e imagino que serÃa un tipo de amor muy diferente al actual. Todo tipo de relaciones serÃan muy diferentes a lo que concebimos ahora. No creo que tenga yo la respuesta, pero creo que, por un lado, serÃa más frÃo; que esa cuenta atrás que tenemos nosotros nos hace vivir las cosas más intensamente. Por eso, la relación que tienen Mara y Rodrigo en la obra es tan especial.
Diego Da Costa / Cinemagavia: La obra aprieta emocionalmente al espectador. ¿Cuál es la reacción que buscas?
Mario Tejedor: Hace un año, cuando empecé a escribir el texto, querÃa que la obra fuese triste, pero también bonita, porque era como me sentÃa en ese momento y necesitaba escribir sobre ello. Y yo creo que entre todos lo hemos conseguido. Espero que la gente sienta las emociones que yo sentÃa cuando la escribÃa, que son las emociones sobre las que hemos trabajado. Pena, sÃ, pero también gratitud, y ternura, y optimismo.

La recepción del público
Diego Da Costa / Cinemagavia: Rodrigo y Mara defienden posturas irreconciliables. ¿Tú, como autor, tomas partido o es más interesante no hacerlo?
Mario Tejedor: En esta ocasión concreta, tomo partido claramente. No pretendo dar yo lecciones a nadie de nada, pero, queramos o no, cuando escribimos algo tan personal como lo es Memento Amare para mÃ, es inevitable plasmar tu opinión sobre el tema que estás tratando. Sin embargo, para mà lo importante no es que compartas las decisiones que toman Mara, Rodrigo y Ruth, sino que las entiendas. Si alguien me dice que habrÃa actuado diferente de como lo hacen los personajes, pero que entiende por qué ellos lo hacen, será el mejor elogio que puedan darnos a mÃ, a Zuri, a Jaime y a Nagore, que son quienes dan vida a estos personajes y transmiten al público lo que están sintiendo.
Diego Da Costa / Cinemagavia: Si el público sale del teatro con una sola idea en la cabeza, ¿cuál te gustarÃa que fuera?
Mario Tejedor: Más que con una idea, me gustarÃa que saliesen con preguntas. El mayor logro que podrÃamos conseguir es que los espectadores se fueran a casa pensando en si ellos se cansarÃan de vivir si no tuviesen que morir, o en cuánto tiempo sucederÃa. En cómo se gestionarÃan determinados temas en esta sociedad de inmortales o en cómo afectarÃa la inmortalidad en nosotros, en nuestra forma de relacionarnos y en nuestra forma de ser.
No os perdáis Memento Amare, de Mario Tejedor, desde el 4 de junio en La Escalera de Jacob y el 12 de junio en el Teatro Soho de Madrid.
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