Menéndez: El día del señor, es una coproducción entre España, México, y Canadá, que pertenece al género de terror. Se engloba dentro del subgénero de exorcismos, y está protagonizada principalmente por Juli Fàbregas (Rec 2, Capa caída), Ximena Romo (Esto no es Berlín, Todos queremos a alguien) y Héctor Illanes (Feral, Dodo). Dirige y coescribe Santiago Alvarado (Capa caída, Barcelonorra). Netflix la distribuye mundialmente, siendo su estreno el 30 de Octubre, lo que de algún modo supone una de las apuesta de la plataforma para Halloween.



Juli Fàbregas,

Crítica de ‘Menéndez: El día del señor’

Ficha Técnica

Título: Menéndez: El día del señor
Título original: Menéndez: El día del señor

Reparto:
Juli Fàbregas (Menéndez)
Dolores Heredia (Marisa)
Ximena Romo (Raquel)
Héctor Illanes (Sebas)
Oscar Gordillo (Demonio)

Año: 2020
Duración: 93 min.
País: España
Director: Santiago Alvarado
Guion: Santiago Alvarado, Ramón Salas
Fotografía: Rocco Rodriguez
Música: Nestor Romero Clemente
Género: Terror
Distribuidor: Netflix

Filmaffinity

IMDB

Tráiler de ‘Menéndez: El día del señor’

Sinopsis

En esta película de terror, un sacerdote retirado y obsesionado por sus pecados tiene que volver al infierno cuando un amigo le ruega que ayude a su hija poseída. (Netflix)

Donde se puede ver la película



Menéndez, el antiguo sacerdote

Menéndez (Juli Fàbregas) es un personaje tan excéntrico como lo es la propia película. Es un antiguo sacerdote que sufrió pena de cárcel por un violento exorcismo que acabó con la muerte del exorcizado, un niño. Los métodos utilizados por el sacerdote incluyen  una durísima tunda sobre el cuerpo del poseído hasta que el demonio salga, incapaz de soportar el dolor. Una vez que Menéndez sale de la cárcel, y sin el título de sacerdote, se recluye en una decrépita casa en México, donde lleva una mugrienta vida de retiro.

Menéndez: El día del señor, aunque dirigida y coescrita por el español Santiago Alvarado, tiene un hálito mexicano evidente. No puede ser de otra manera, ya que salvo Juli Fàbregas todos los actores son del país azteca. De hecho, está rodada allí. No obstante, no esperemos ver mucho parajes de México, toda vez que la acción transcurre íntegramente en el interior de la casa del sacerdote.

Sebastián (Héctor Illanes), un viejo amigo de Menéndez, acude al atormentado retiro del sacerdote para pedirle ayuda. Su hija está teniendo un comportamiento anómalo, preocupante e inexplicable. Cree firmemente que está poseída y el cura se convierte en la tabla de salvación de Sebastián. Menéndez no las tiene todas consigo, el último exorcismo además de dejarle una temporada en la cárcel, lo sigue acosando en forma de terribles pesadillas. Sin embargo, Menéndez no puede evitar su naturaleza. Y un amigo es siempre un amigo. Así pues, decide examinar a Raquel (Ximena Romo), la hija de Sebastián.

Menéndez: El día del señor
Fotos de Netflix

Una velada infernal

Menéndez: El día del señor tiene algunas característica un tanto propias respecto de otras películas de exorcismos. En primer lugar el primer contacto entre Menéndez y Raquel ni es una batalla épica del bien contra el mal, ni ella parece manifiestamente poseída. La chica no tiene llagas, la cara deformada, ni levita. Su aspecto es normal. La primera tarea del sacerdote será determinar si es cierto que Raquel está poseída. Es como la fase de auscultación de un médico antes de proceder a dar un diagnóstico.

La primera parte de la película es un cara a cara entre Raquel y Menéndez que pasa por ser incluso cotidiano. Desde alguna conversación informal a una aparentemente agradable cena. Santiago Alvarado prolonga esta situación de índole psicológica pero la adereza con algunos sustos para abrir el apetito. Por añadidura, la tensión de que finalmente se manifieste la posesión de Raquel siempre la tendremos presente. En general los primeros 45 minutos son lentos y de una inquietud bajo control.

También se nos presenta una atmósfera reconocible. La casa de Menéndez además de estar destartalada y en condiciones más que dudosas para una habitabilidad saludable, tiene una atmósfera más o menos inquietante. Construida por la luz tamizada por las cortinas, la fotografía es sucia y podría pasar por la decadencia aspectual de la gran Seven. La pregunta sigue siendo ¿de verdad está Raquel poseída? Menéndez lo tiene claro.

Menéndez: El día del señor
Fotos de Netflix

Segundo round

Hay que tener en cuenta que la praxis de exorcista del sacerdote es bastante heterodoxa. No se trata de ir salmodiando oraciones mientras lanza agua bendita con un hisopo. El método de exorcismo de Menéndez se basa en dos pilares: la tortura y la ultraviolencia. Y aquí es cuando empieza la segunda parte de Menéndez: El día del señor. Un segmento bruto, bestia, doloroso. Algo así como castigar el cuerpo para que el mal espíritu salga. Para más inri, el sacerdote será asistido por el padre de Raquel, que no tendrá todas consigo sobre si es necesario todo ese despliegue de agresiones virulentas.

Hay partes realmente duras en esta fase, de violencia indisimulada que a veces pretende suavizarse con algún estrafalario toque de humor, que aún así queda empequeñecido. En estos momentos puede verse quizá un ligero homenaje a Sam Raimi, donde imágenes contundentes tienen un negrísimo humorismo. También puede ser que las efusiones violentas de Menéndez tengan algo que ver con el Padre Berriatúa de El día de la bestia (1995), incluso el nombre de la película se parece.

En Menéndez: El día del señor, las partes no acaban de cuadrar. Probablemente Santiago Alvarado, de forma loable, pretende sorprender al espectador con una película de exorcismos que no siga los cánones. Al precio de presentar una demasiado grande incoherencia entre la primera parte de metraje y la segunda. No casan, no concuerdan. Lo más interesante está en los primeros 45 minutos, donde hay cierto sentido de la ambigüedad sobre si hay presencia diabólica o no. A partir de ahí se pierde el control, como si viéramos a El Exorcista con una versión loca y macarra del Padre Merrin.

Menéndez: El día del señor
Fotos de Netflix

Los contendientes

En Menéndez: el día del señor, las actuaciones son realmente histéricas en función de lo que vemos a partir del exorcismo en sí. Juli Fàbregas hace un trabajo estimable en su papel de Menéndez, mostrando a un personaje hosco y traumatizado, pero se ve arrastrado por la vorágine del guion y no le queda otra que guiarse por la furia. Ximena Romo al menos es coherente con su personaje y, poseída o no (que lo compruebe el espectador), se muestra sensual y provocativa, como una permanente tentación para el sacerdote. Quizá el elemento más débil sea  sea Héctor Illanes, aunque uno de los momentos más “graciosos” de la película le inmiscuye a él.

La ambientación, ya decíamos, es esencialmente sórdida y sucia. En función de la situación predominará una fotografía de un color sobre otro, pero en general la casa sí que transmite la buscada decrepitud. No se puede negar, no obstante, que hay cierto impulso y canalización de energía en presentar un producto no demasiado estandarizado y que sacuda al espectador. Sin embargo, la parte más vehemente es una recopilación de otros momentos ya rodados, pero servidos con un extra de golpes y sangre. El hecho de que la receptora de no pocas torturas sea una chica puede hacer esta parte particularmente incómoda.

Juli Fàbregas,
Fotos de Netflix

Conclusiones de ‘Menéndez: El día del señor’

Menéndez: El día del señor puede apuntarse a su favor la idea de hacer una película de exorcismos sin dejarse llevar por la inercia de otros ilustres títulos anteriores. Sin embargo es más efectiva cuando más calmada parece. El éxtasis de violencia de ciertas partes es informe, desagradable (aunque sea lo que busca) y confuso. Es una película un tanto esquizofrénica, de trazo grueso y acabado grotesco. El principal problema es que quiere ser muchas cosas y el resultado es bastante incoherente. Los amantes del terror visceral, pueden encontrar algún disfrute.

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