Netflix ha retomado una de las series documentales sobre crímenes más famosas de Estados Unidos: Misterios sin resolver. El pasado 1 de julio de 2020 se estrenó la temporada quince, aunque únicamente se liberaron seis episodios de esta nueva tanda de capítulos. Para los seguidores acérrimos de la ficción, no tendrán que esperar mucho para ver la segunda parte, que llegará el próximo 19 de octubre de 2020. Además, cabe recordar que han pasado diez años exactamente entre la última emisión de la ficción televisiva y su llegada a la plataforma. A ello se le suma que han transcurrido más de 30 años desde la primera vez que vio la luz en la pequeña pantalla.



Misterios sin resolver

Crítica de 'Misterios sin resolver'

Ficha Técnica

Título: Misterios sin resolver
Título original: Unsolved Mysteries

Año: 2020
Duración: 50 min por capítulo apróx.
País: Estados Unidos
Creada por: Clay Jeter
Guion: Marcus A. Clarke, Clay Jeter y Jim Goldblum
Fotografía: Justin Janowitz
Género: Documental
Distribuidora: Netflix

Filmaffinity

IMDb

Tráiler de 'Misterios sin resolver'

Sinopsis de 'Misterios sin resolver'

Esta absorbente versión de Misterios sin resolver, mítica serie documental, que presenta casos reales de desapariciones inexplicables, espantosos asesinatos y encuentros paranormales. (NETFLIX).

Dónde se puede ver la serie



Misterios sin resolver
Foto de Netflix

Detrás de la intriga

El regreso de la serie documental Misterios sin resolver se ha convertido en uno de los más esperados del año. Esta nueva temporada cuenta con seis episodios, donde se busca dar respuestas a algunos de los casos sin resolver más llamativos de la historia. Por un lado, el guion de cada episodio sigue una estética muy parecida, en la que se intercalan datos oficiales de la investigación y las participaciones de personas cercanas al misterio en cuestión. Luego, hay capítulos que captan rápidamente la atención del espectador, al saber hilar todo ese conjunto de datos y declaraciones, creando un relato potente y muy atractivo para la audiencia. No obstante, hay episodios que pueden resultar redundantes y ya, desde el principio, se puede establecer una tesis. El primer episodio se presenta al principio como un gran misterio, lo que hace que su historia enganche fácilmente.

El problema surge cuando llega a un punto de no retorno en el que no se percibe que la acción vaya hacia adelante, o hacia atrás, lo que provoca que vaya perdiendo la atención rápidamente. Después, el segundo mantiene una buena ejecución, pero, tal vez, no goce del mismo fuelle que otras historias. Aun así, es un caso que nada entre la cotidianidad, dando mayor efecto y ocurre lo mismo con el cuarto episodio. En cambio, el tercer episodio da escalofríos, siendo una muestra de la gran potencia de los creadores de este regreso y se convierte en uno de los mejores de la ficción, al igual que el quinto, uno de los que mayor interés puede causar en la audiencia. Sin embargo, el último episodio, de esta primera tanda de seis, rompe con la tensión rápidamente y el resultado es predecible, dando menos impacto. 

Unsolved Mysteries

Testigos y recreaciones

Uno de los puntos que más impresiona de Misterios sin resolver es la capacidad de contactar personas relevantes en torno al caso para formar parte del episodio. Al ser casos reales, hay una potencia en sus participaciones y en sus entrevistas que, en la mayor parte de veces, dan respeto e, incluso, conmoción. Por esa razón, es importante destacar la generosidad de las personas que vuelven a revivir un episodio que les marcó la vida, siendo en muchas ocasiones totalmente doloroso. Como se sabe, la serie documental ofrece la posibilidad de poder ayudar a través de distintos números de teléfono, o la propia web de la serie, para intentar ayudar a resolver el caso. Sin duda, es una iniciativa espléndida, que puede ayudar a muchas personas, algo que ya hiciera previamente en el histórico de la serie.

Después, otro de los puntos, a nivel de ficción, es las recreaciones que fabrica la serie. Los actores que forman parte de ellas no buscan el reconocimiento facial, sino que intentan llegar a una cercanía lo más rigurosa posible. De esta forma, según van mostrándose las declaraciones. o los datos que hay tras las escenas, le dan una interpretación verosímil de lo que podría haber ocurrido. En muchos momentos, esas dramatizaciones, se convierten en un aspecto de gran calidad para los espectadores. Por lo cual, la utilización equilibrada de las personas que forman parte del episodio y de las dramatizaciones, hacen que haya una disposición bien llevada y sepan cómo dar su lugar a todos los relatos que se realizan durante el episodio. Una unión perfecta que triunfa.

Crímenes y desapariciones
Fotos de Netflix

La diferencia de un formato ya conocido

El regreso de Misterios sin resolver se ha realizado con una renovación de la imagen y de la marca. Una de las características que se ha omitido es contar con un presentador, o narrador, permitiendo dar una sensación de relato en primera persona. Aun así, sigue manteniendo la identidad visual, en cuanto a colores y estructura narrativa, que lo enlaza con el imaginario que pudiera tener la audiencia que ya conocía la serie. En cambio, para aquellos que se suben por primera vez a esta serie documental, se encuentran atraídos por una buena artesanía de la imagen. Lo mismo ocurre con la composición sonora, que sigue una identidad parecida, sin resultar repetitiva. A pesar de ello, el estilo recuerda a formatos similares que hay actualmente, incluso en la propia plataforma. Como mención especial, hay que aplaudir la intro de la serie, que es realmente extraordinaria.

Por lo cual, la serie se apoya absolutamente en el montaje, que se produce desde una vertiente dinámica, utilizando recursos intercalados, que dan mayor interacción y causan interés en los espectadores. Se puede comprobar el buen trabajo realizado, dado que el espectador mantiene un diálogo interno con las teorías que van surgiendo. También sería conveniente destacar que la neutralidad, sin caer en morbosidad visual, hace que obtenga mayor valor periodístico. Por ende, tiene una verosimilitud que no necesita de polémicas u otros medios para convencer. Después, la cámara sabe captar unos planos que invitan a la espectacularidad de los eventos, pero también a la sobriedad de aquellas partes más difíciles de mostrar. De tal forma que, se ve un gran respeto en su ejecución. Tiene una esencia única que, sin ser nada en particular, se diferencia del resto.

Misterios sin resolver
Foto de Netflix

Conclusión

Misterios sin resolver vuelve a traer algunos de los casos con más incógnitas del pasado. Sin duda, la serie documental sabe abordarlo desde una ejecución interesante, elegante y dinámica. Sin caer en la morbosidad innecesaria, tiene una esencia distinta. Por otro lado, hay que aplaudir la valentía de los participantes de cada caso, que ofrecen unas declaraciones que son realmente relevantes. De modo que, elevan la calidad del contenido en cada episodio.

No obstante, la narrativa flaquea en algún capítulo, por lo que no hay una regularidad en el interés que genera en el espectador. Lo mismo ocurre con su estilo, que recuerda a formatos muy parecidos. Aun así, en su resultado global, es una ficción con un gran valor periodístico y un placer para los amantes del misterio. Un regreso que llega adaptándose a los nuevos tiempos, sin perder su sello de identidad, que atrae a la audiencia.

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CINEMAGAVIA
7/10
70 %
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Diego Da Costa
Subdirector de Cinemagavia. Comunicólogo audiovisual por la UCM y Máster en Comunicación en la Red por la UNED. Miembro de EGEDA (Premios Forqué) e Ingeniero Audiovisual en Ricoh España. Co-creador de la compañía artística La Joie de la Colina. Como diría Elizabeth Taylor: "Las ideas mueven el mundo sólo si antes se han transformado en sentimientos".
misterios-sin-resolver-critica-serieLa serie documental sabe abordar los casos desde una ejecución interesante, elegante y dinámica. Sin caer en la morbosidad innecesaria, tiene una esencia distinta. Hay que aplaudir la valentía de los participantes de cada caso, que ofrecen unas declaraciones que son realmente relevantes. No obstante, la narrativa flaquea en algún capítulo. Lo mismo ocurre con su estilo, que recuerda a formatos muy parecidos. En su resultado global, es una ficción con un gran valor periodístico. Un regreso que llega adaptándose a los nuevos tiempos, sin perder su sello de identidad, que atrae a la audiencia.

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