Monstruo (Monster) es un drama judicial de corte independiente ambientado en Harlem (Nueva York), donde el principal protagonista es un adolescente de diecisiete años. Lidera el reparto Kelvin Harrison Jr (El juicio de los 7 de Chicago, Nación salvaje) y está secundado, entre otros, por Jeffrey Wright (Código fuente, Solo los amantes sobreviven), Tim Blake Nelson (Timadoras compulsivas, La balada de Buster Scruggs) y Paul Ben-Victor (El banquero, El irlandés).

El director es Anthony Mandler, autor de vídeo musicales de artistas como Lana del Rey o Rihanna, en lo que es su debut en el largometraje. La película está basada en la novela de Walter Dean Myers. Fue presentada en el Festival de Sundance de 2018 y Netflix la distribuirá mundialmente desde el 7 de Mayo.



Monstruo (Monster)

Crítica de ‘Monstruo’ 

Ficha Técnica

Título: Monstruo
Título original: Monster / All Rise

Reparto:
Kelvin Harrison Jr. (Steve Harmon)
Jeffrey Wright (Mr. Harmon)
Jennifer Hudson (Mrs. Harmon)
ASAP Rocky (William King)
Jennifer Ehle (Katherine O’Brien)
Tim Blake Nelson (Leroy Sawicki)
Mikey Madison (Alexandra Floyd)
Jonny Coyne (Detective Karyl)
John David Washington (Richard ‘Bobo’ Evans)
Lovie Simone (Renee Pickford)
Paul Ben-Victor (Anthony Petrocelli)

Año: 2018
Duración: 98 min.
País: Estados Unidos
Director: Anthony Mandler
Guion: Radha Blank, Colen C. Wiley, Janece Shaffer. Novela: Walter Dean Myers
Fotografía: Dave Devlin
Música:
Género: Drama judicial. Adolescencia
Distribuidor: Netflix

Filmaffinity

IMDB

Tráiler de ‘Monstruo’

Sinopsis

Monstruo narra la historia de Steve Harmon (Kelvin Harrison Jr.), un estudiante sobresaliente de 17 años cuyo mundo se desmorona cuando es acusado de homicidio. La película muestra el cambio radical que se produce en este estudiante de cine inteligente y agradable, procedente de Harlem y matriculado en un instituto de élite, al enfrentarse a una compleja batalla legal que podría acabar en cadena perpetua.

Dónde se puede ver la película



Crónica de un adolescente encarcelado

Monstruo (Monster) participa de varios géneros, pero los cimientos están firmemente asentados en el drama. Y no es para menos, Steve Harmon (Kelvin Harrison Jr) es un adolescente de color, de diecisiete años, recluido en presidio, a la espera de juicio, por el cargo de complicidad en un homicidio en una tienda de Harlem. En su más tierno inicio, la película es un drama carcelario fundamentado en los padecimientos de un joven que sospechamos que no debería estar ahí (él se declara inocente). No hay que esperar grandes momentos convulsos, pero en general no tardamos mucho en meternos en situación.

También es el drama de una familia que ve como su hijo, al que tenían en un pedestal, se enfrenta a una pena temible, y ellos mismos al oprobio y a la decepción si su vástago resulta condenado. Aunque hay margen para la fe, y el apoyo benefactor que recibe de su familia se basa en la creencia de su inocencia. A decir verdad, Steve es un chico que siempre ha mantenido un comportamiento ejemplar en un entorno tan inestable como Harlem. Su extirpación del núcleo familiar es un golpe para los Harmon y una buena base dramática para Monstruo (Monster).

También estamos hablando de un drama judicial donde se sigue el proceso de enjuiciamiento  de Steve. Más allá de la construcción de la trama jurídica, esta característica es interesante porque a su vez de ella surgen interesantes reflexiones, que van desde el racismo, la culpabilidad, al punto de visto a través del cual juzgamos a los demás y a nosotros mismos. Como ven, Monstruo (Monster) es fértil en la proposición de temáticas. Resta por ver si la ejecución está a la altura de estas premisas.

Monstruo
Copyright Netflix

Una historia de Harlem

Monstruo (Monster) es una película de corte independiente y con un estilo apegado a las convenciones del Festival de Sundance. La puesta en escena es espartana, sencilla y asentada en un presupuesto escaso. Su director ha ejercido principalmente de director de videoclips para relevantes estrellas del pop, pero eso no se advierte en la factura de la película. Una de las virtudes peculiares de Monstruo (Monster) es la división de su montaje. De un lado se nos cuenta el juicio y la vida en prisión de Steve, y de otro se nos narra cómo ha llegado a esta situación.

Puede parecer una decisión meramente formal, pero en realidad esta estructura conviene mucho también al fondo. Uno de los meollos de la película es la huida convencida de los extremos. Prefiere no adherirse a un juego de blancos y negros y busca la reflexión en una amplia gama de grises. Porque la idea central, en el fondo, es la dificultad de asignar culpabilidades o inocencias. La verdad, es una cuestión de perspectiva, una acumulación de subjetividades en la que cada uno ve los matices a su manera. No es baladí que se mencione a Rashomon, de Kurosawa, en una escena clave.

Pero más allá de estas filosofías, Monstruo (Monster) también es una historia a pie de calle, situada en Harlem sin rehuir su lado más peligroso. Steve es un muchacho tranquilo que evita el contacto con las pandillas. Buen estudiante e interesado en el cine. Sin embargo, precisamente por su estampa pintoresca, cámara en mano, se relacionará con William King (ASAP Rocky) y Bobo Evans (John David Washington), compañías no del todo recomendables. A partir de aquí, y mediante el juego de las dos líneas temporales, el espectador deberá juzgar, si es que puede, a Steve y sus circunstancias.

Monster
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Elenco y factura de ‘Monstruo’ 

Monstruo (Monster) es una película que puede atribuirse un par de méritos. La falta de subrayados y el eficaz tono realista de la historia. Anthony Mandler no se complica la vida, y salvo unos insertos eventualmente rápidos en alguna escena judicial, la puesta en escena es clara y sencilla. Narra como si fuera un notario de lo que ocurre, ya sea en Harlem o en el juzgado. El ritmo es dispar, a ratos parece que la estructura elegida, con bastantes flashbacks, resta agilidad y sencillez al conjunto. Y es cierto que a veces Monstruo (Monster) va demasiado al ralentí.

Igual sobriedad encontramos en la interpretaciones. Hay material de sobra para las escenas clásicas de un dramón hinchado, pero ya decíamos que felizmente se evitan los subrayados. Salvo quizá en el caso de la narración en primera persona y algunas divagaciones. Kelvin Harrison Jr hace un papel convincente, usa una economía gestual compatible con la melancolía y el abatimiento. La parte macarra esta bien representada por ASAP Rocky y John David Washington, particularmente amenazante éste último en un papel que podría haber sido más extenso. Del mismo modo la vena familiar es sosegada dentro del drama, y Jeffrey Wright y Jennifer Hudson se entristecen sin ademanes histéricos.

A veces es todo tan sobrio, tan aseado, tan sencillo, que el pulso narrativo es desigual y fluctuante en su intensidad. No siempre el interesante andamiaje temático está refrendado por virtudes formales, aunque es cierto que la estructura de flashback acaba siendo un acierto en última instancia. Aun así, se echa de menos una marcha más, algún zarpazo más de intensidad. En sí misma, la película es más interesante que apasionante. Se trata de una película de tesis, que a ratos se hace algo plana. Afortunadamente, no siempre.

Monstruo
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Conclusiones de ‘Monstruo’

Monstruo (Monster) es la odisea de un adolescente amedrentado por su encarcelamiento, y una oportunidad para reflexionar sobre la culpa, la fatalidad y lo ambiguo de la verdad en función de donde nos situemos. Funciona más en sus ideas que en su plasmación, que es tan correcta como a ratos anodina. Lo que parecía un drama judicial racial al uso, abre un abanico inesperado de interpretaciones ciertamente inteligente.

Nos hará pensar, pero también nos dejará la sensación de que la ejecución es mejorable. No obstante, Monstruo (Monster) es una propuesta a tener en cuenta.

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