Motor City es una película de acción aparentemente muy sencilla y fácil de seguir para el espectador, pero con muchas capas, maravillosamente compuesta e interpretada. Rebosa tanta chispa y estilo a lo largo de sus cien minutos que, en ocasiones, parece un videoclip de larga duración, en el mejor sentido. Un trabajo fantástico por parte de todo el equipo. Estreno el 24 de julio de 2026 en salas de cine españolas.
Crítica de 'Motor City'
Ficha Técnica
Título: Motor City
Título original: Motor City
Reparto:
Alan Ritchson (John Miller)
Shailene Woodley (Sophia)
Ben Foster (Reynolds)
Pablo Schreiber (Teniente Savick)
Ben McKenzie (Detective Kent)
Lionel Boyce (Sangre joven)
Amer Chadha-Patel (Singh)
Rafael Cebrián (Athos)
Peter Epstein (Policía corrupto)
Dominic Bogart (Porthos)
Scott Vogel (Pedestrian)
Iván Amaro Bullón (Policía de Detroit)
Año: 2025
Duración: 103 min.
País: Estados Unidos
Director: Potsy Ponciroli
Guion: Chad St. John
Fotografía: John Matysiak
Música: Steve Jablonsky, Jack White
Género: Thriller. Acción
Distribuidor: Vértice Cine
Tráiler de 'Motor City'
Sinopsis de 'Motor City'
Motor City narra la historia de John Miller (Alan Ritchson), un joven de Detroit cuya vida y novia (Shailene Woodley) le son arrebatadas cuando un gánster local (Ben Foster) le tiende una trampa y le envía a prisión. Al salir de la cárcel, Miller desata una vorágine de venganza contra los que le hicieron daño mientras intenta recuperar a su novia. (Vértice Cine)
Dónde se puede ver la película en streaming
Born to be wild, de Scorsese a Ponciroli
La utilización de música pop de forma no diegética en el cine se popularizó en 1969. A través del uso de Born to Be Wild en Easy Rider, convertida al instante en un icono. Por supuesto, ya había precedentes, quizás el más destacado el de Kenneth Anger, precursor en ese sentido de Martin Scorsese. La maestría del director neoyorquino influyó directamente en Quentin Tarantino y Paul Thomas Anderson. Con estos nombres, entre otro muchos, encontramos algunas de las fusiones más memorables de imagen y música pop dentro del cine.
Este escueto repaso viene a introducir una utilización musical muy notable en Motor City. El sorprendente actioner, con amor, violencia, suspense, pero apenas diálogo, y ciertas concomitancias a la obra de algunos de esos directores. No estamos frente a otra utilización musical más, sino de una de esas visionarias e hipnóticas. La presencia de Jack White como director musical habrá ayudado a componer un conjunto tan bien ensamblado. Y la composición, principalmente a base de sintetizadores, de Steve Jablonsky que termina por hacer encajar las escenas que no usan de fondo ninguna canción ya existente.
The Chain de Fleetwood Mac
Resuena el característico y pausado rasgueo de la guitarra acústica en la intro de The Chain, la canción de Fleetwood Mac de 1977. En una escena que se desarrolla a cámara lenta, lanzan un bote de gas lacrimógeno al interior de la vivienda de una pareja, rompiendo de golpe su velo de felicidad doméstica. Los detectives de la policía irrumpen en la vivienda y exigen ver a Miller, Alan Ritchson. Fuera, los agentes, liderados por un oficial de aspecto siniestro con un largo abrigo de cuero negro, Pablo Schreiber, le ordenan que se tumbe en el suelo. Sophia, Shailene Woodley, observa todo a través de la ventanilla de un coche policial.
La operación sigue su curso mientras nuestro creciente horror y pavor encuentran su eco en The Chain, que suena de fondo durante toda la escena. La canción va creciendo lentamente hasta estallar finalmente en ese clímax de tempo rápido y magnífica melancolía. Eleva el miedo y el trauma de lo que estamos viendo al nivel de una ópera.
Montar una buena escena al ritmo de la música no es lo mismo que dirigir una buena película. Potsy Ponciroli, el director de Motor City, tiene un temperamento operístico a lo grande. Ha creado un hard boiled estilizado, repleto de música pop y también de sonido naturalista. Es muy valorable el tiempo que emplea Motor City en desarrollar la trama antes de llegar a la matanza. Noche de paz (Silent Night) de John Woo, también se tomó su tiempo, pero de una forma totalmente opuesta y por momentos desesperante.
Aunque los personajes apenas conversan, de vez en cuando espetan alguna palabra al azar aquí o allá. Incluso cuando están sentados en la mesa de una cafetería, lo que se transmite entre ellos se insinúa a través de miradas, gestos y nuestra capacidad para interpretar la situación.
La razón por la que esto funciona es una narrativa audiovisual bien construida y un reparto que se une a ello, no necesitamos oír las palabras. Sin palabras nos sumergimos en la mera presencia de los actores. A ratos, Motor City parece una película muda dirigida por Martin Scorsese. Nos atrapa porque tiene una superficie brillante, a modo de ópera del mundo del hampa. Pero también porque el público ha de esforzarse algo más para participar en la narración de la película.
Cat People de David Bowie
Motor City nos presenta Detroit como un lugar crudo y sórdido, un purgatorio en ruinas con un ambiente rockero de la época, carteles de Styx y Zappa, idóneo para el tono hard boiled. El sonido de Cat People (Putting Out Fire) de David Bowie, en una versión revisada, marca el tono de un éxtasis empapado de terror, y un flashback de lo que ocurre en el callejón justo a la salida de un club cutre nos ofrece todo el contexto que necesitamos, presentándonos a un Ben Foster muy adecuado como villano que hará la vida imposible a la pareja conformada por Ritchson y Woodley.
Alan Ritchson, en una entrevista concedida a Variety, afirma que el género de acción necesita más protagonistas corrientes como Indiana Jones, que era profesor, y no solo héroes militares o exmilitares. Desde su propia productora, Ritchson quiere contar historias con protagonistas que estén más a la defensiva, que sean menos invencibles y que tengan menos entrenamiento. Intenta volver a los noventa, cuando había protagonistas que eran profesores o deportistas, no se trataba de un agente entrenado por ningún gobierno. Necesitamos historias en las que los protagonistas sean gente corriente, como fontaneros o electricistas, que se vean envueltos en circunstancias extraordinarias, pero que no estén necesariamente preparados para ello.
Todo ello refuerza el tono hard boiled de la película de Potsy Ponciroli. Miller no es ningún profesional, se encuentra en mitad de una tormenta que no ha buscado ni desea. Es una regeneración a partir de todo el mal que ha provocado el estilo John Wick al cine de acción.
Nights in white Satin de Moody Blues
Potsy Ponciroli pone en escena otra secuencia impactante, con I Feel Love de Donna Summer como banda sonora, en torno a las fantasías celosas de Miller, y Motor City sigue apretando las tuercas del sadismo y la venganza.
Escrita por Chad St. John, es una obra pop con un tono primitivo y descarnado. Recuerda, al ingenio primitivo y de bajo presupuesto de Al otro lado de la ley (Dragged Across Concrete) de S. Craig Zahler. Como Nicolas Winding Refn hizo en Drive con el cine de robos de los setenta y ochenta, Ponciroli nos retrotrae al más puro hard boiled de los setenta con esos vengadores callejeros de Michael Winner y Charles Bronson, entre otros muchos.
En 2021 Ponciroli ya dirigió western inteligente y con estilo, Old Henry. Película protagonizada por Tim Blake Nelson en el papel de un granuja con quien no conviene enzarzarse. Aunque Motor City es una película menos perfecta, demuestra que Ponciroli tiene un talento que podría resultar explosivo en una película comercial. Saca a relucir la expresividad de sus actores, clave para que la película funcione. Además, muestra una determinación en sus decisiones que puede resultar casi extática. Cuando pone en escena una intrincada secuencia de fuga de la cárcel al son de Nights in White Satin, de los Moody Blues, demuestra todas esas cualidades. Aquí, como en el ya mencionado western trabaja con el director de fotografía John Matysiak, logrando resultados igualmente satisfactorios.
En la última parte de la película la banda sonora compuesta por Steve Jablonsky, con esos sintetizadores, toma el control como lo hace Ritchson a través de su propia espiral de venganza. El único pero que se le pueda señalar a la película es un epílogo que rompe con el ritmo visual y sonoro del resto del metraje. Aún así Motor City, en sus muchos momentos álgidos, se erige como una auténtica experiencia cinematográfica inmersiva. Es una película casi ausente de palabras, pero que habla por sí misma. Una pena que la falta de promoción haga que muy probablemente quede engullida por otros estrenos con mucho más ruido a su alrededor.
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