Ninotchka es una estupenda comedia, referente de la historia cinéfila en general y del Toque Lubitsch en particular. Se trata de una ácida sátira del estalinismo, que abraza también el romance y el estilo de comedia sofisticada de la época. Si bien como comentario político no es particularmente sutil, se trata de una sátira y no de un ensayo, el guion (en el que participó Billy Wilder) es inteligente, ingenioso y divertido. En su momento se promocionó con la frase: Garbo Laughs! (Garbo se ríe), debido a que sus papeles venían siendo hasta entonces un tanto gélidos.



Ninotchka

Crítica de Ninotchka

Ficha Técnica

Título: Ninotchka
Título original: Ninotchka

Reparto:
Greta Garbo (Nina Ivanovna Yakushova alias Ninotchka)
Melvyn Douglas (Conde Leon d’Algout)
Ina Claire (Gran duquesa Swana)
Bela Lugosi (Comisario Razinin)
Sig Ruman (Camarada iranoff)
Felix Bressart (Camarada Buljanoff)
Alexander Granach (Camarada kopalski)
Gregory Gaye (Conde Alexis Rakonin)
Edwin Maxwell (Mercier)
Richard Carle (Gaston)

Año: 1939
Duración: 110 min.
País: Estados Unidos
Director: Ernst Lubitsch
Guion: Charles Brackett, Billy Wilder, Walter Reisch (Historia: Melchior Lengyel)
Fotografía: William H. Daniels (B&W)
Música: Werner R. Heymann
Género: Comedia Romance
Distribuidor: Metro Goldwin Mayor Iberica

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Tráiler oficial de Warner Bros

Ninotchka | 50 películas que deberías ver antes de morir | TCM

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  • Blu-ray, Para todos los públicos
  • Tiempo de ejecución: 110 minutos
  • Greta Garbo,  Melvyn Douglas,  Bela Lugosi,  Ina Claire,  Sig Ruman
  • Español, Inglés

Sinopsis

El Gobierno ruso envía a tres de sus hombres a París para resolver un delito relacionado con las joyas de la duquesa Swana. Mientras, Ninotchka, una austera rusa que antepone su condición de mujer a su patriotismo soviético, se enamora perdidamente de un joven parisino que transformará su vida. (Sensacine)

Premios

  • Oscar: 4 nominaciones, a Mejor película, actriz (Garbo), argumento y guión. 1939
  • Círculo de Críticos de Nueva York: Nominada a Mejor director. 1939


Tres camaradas en París

Iranoff, Buljanoff y Kopalski son tres agentes soviéticos enviados a París para obtener dinero para el gobierno ruso mediante la venta de unas joyas requisadas durante la Revolución a la Gran Duquesa Swana. Por una casualidad, la Gran Duquesa, exiliada en París, se entera del asunto y usará a Leon (Conde de Algout, interpretado por Melvyn Douglas) para entorpecer la venta y recuperar sus joyas.

Ninotchka
Copyright Les Grands Films Classiques

Entretanto los tres agentes soviéticos, acostumbrados a una vida más modesta en Rusia, empiezan a deslumbrase por los fastos y la suntuosidad parisina, se mudan a un hotel más caro y empiezan a vivir a todo tren, retrasando el asunto de las joyas. En esta parte de la película se nos señala que los ideales marxistas ceden ante la opulencia del lujo capitalista. Aunque tampoco es un tema exclusivamente material, también se presenta a París como una ciudad alegre y desinhibida frente al ambiente gris y opresivo de la URSS de Stalin. En cualquier caso, ante la falta de progresos Moscú envía una implacable agente para poner las cosas en orden: Ninotchka (Greta Garbo)

Los extremos se conocen

Nina Ivanovna Yakushova, osea Ninotchka, es inteligente, eficiente y una ferviente comunista. Enseguida pone firmes a sus tres camaradas y avanza en el asunto de las joyas. Su mente nunca descansa, en los ratos sobrantes pasea por París tratando de aprender toda suerte de datos técnicos y arquitectónicos (algo así como espiar al enemigo), cuando accidentalmente se topa con Leon.

Greta Garbo
Copyright Les Grands Films Classiques

Leon, que es un bon vivant y un mujeriego, se prenda de Ninotchka y empieza una insistente tarea de seducción a la que, en principio, ella presta oídos sordos. Ambos personajes no pueden ser más opuesto en carácter, cosa que la película sabe explotar sabiamente bajo la premisa de que «los extremos se atraen». En efecto, poco a poco entre Leon y Ninotchka surge la atracción. El problema es que Leon es, recordemos, el encargado de sabotear al venta de joyas de Ninotchka; y ella, claro, al principio no lo sabe.

Lubitsch tiene para todos

Es obvio que la esencia de Ninotchka es la de la sátira del comunismo. Ya hemos visto como los agentes bolcheviques que visitan París se convencen inevitablemente a los placeres de Occidente; hay menciones a los planes quinquenales, las purgas de Stalin, etc. Sin embargo no solo el comunismo es satirizado. La Gran Duquesa, nostálgica del tiempo de los zares y cruel en sus menciones a los siervos, no solo es el personaje más antipático de la película, es prácticamente la gran antagonista. Osea, el hecho de que Ernst Lubitsch critique al estalinismo, no quiere decir que convalide la autocracia zarista previa. Gran parte de la película se sustenta en la batalla legal por las joyas entre la reaccionaria Gran Duquesa y la bolchevique Ninotchka (que las considera del pueblo).

Ninotchka
Copyright Les Grands Films Classiques

El capitalismo, en su lado más frívolo, también se lleva su parte. Particularmente en la figura del mismo Leon, personaje sin duda encantador pero superficial  y disoluto. Se mantiene alejado del trabajo todo lo que puede y trata de vivir a lo grande. Sin embargo la presencia de Ninotchka obrará maravillas y conseguirá que incluso piense en sentar cabeza. En 1942 Lubitsch repetiría otra magnífica sátira, con el nazismo en el punto de mira: Ser o no ser.

Comedia en tres fases

Ninotchka, como historia, pasa por distintas fases y tonos. En la primera de ellas las sensaciones son totalmente lúdicas e ingeniosamente divertidas. Se correspondería con la llegada de Iranoff, Buljanoff y Kopalski a París y su admiración por las delicias francesas, incluyendo la estancia en un deslumbrante hotel. También abarcaría la llegado de Ninotchka y su encuentro con Leon. Lubitsch despliega toda su sapiencia humorística sacándose de la manga todo tipo de situaciones hilarantes, que se sostienen en el divertidísimo guion de su amigo Billy Wilder, Charles Brackett y Walter Reisch.

Ninotchka
Copyright Les Grands Films Classiques

La segunda fase añade elementos románticos y se basa en la creciente atracción entre Leon y Ninotchka. Acaso, en esta parte, se suavicen las formas pero siempre con la base de un fondo más o menos jocoso. También se entra más de lleno en la trama de las joyas, que hace que se temple un poco el calor humorístico. La tercera fase tolera algunas inclinaciones melancólicas y nos acerca, algo maliciosamente, a algunos aspectos de la vida en la URSS. No hay ningún límite que nos marque una u otra parte de la película pero se pueden ir percibiendo según avanza la historia.

El toque Lubitsch

El Toque Lubitsch es uno de los legados que nos dejó el genial director alemán y un concepto que aparece con cierta frecuencia en la historia del cine. No es un término muy concreto, pero vendría a ser la capacidad de tratar ciertos temas de temática complicada (política o erotismo, p.ej) de forma que se pueda sortear la censura. En general podría decirse que es sugerir, muchas veces elegantemente, ante que mostrar abiertamente pero sin perder el caudal de sátira.

Greta Garbo
Copyright Les Grands Films Classiques

Lubitsch era un lince en este tipo de menesteres. Así, por ejemplo, fue capaz de hablar sobre un ménage à trois en Una mujer para dos (1933) o de las sátiras políticas que estamos viendo. Son películas de una exquisita socarronería, donde  de forma taimada se tocan temas que, de hacerlo de forma más explícita, serían probablemente menos divertidos.

Greta Garbo y los demás

Greta Garbo, «La Divina, fue todo un mito viviente en el cine de los años 20 al 40, y parte de las divas europeas, junto con Marlene Dietrich y Pola Neri, que triunfaron en ese Hollywood. Poseía una belleza fría y enigmática que causó auténtico furor. Ante todo era una buena actriz y, reconozcámoslo, el momento en que se parte de risa en Ninotchka merece la publicidad que se hizo en su día: «Garbo Laughs!». En general durante toda la película Greta Garbo tiene algo fascinador; lo mismo cuando es una pétrea agente soviética que cuando descubre la joie de vivre parisina. Enamora en la frialdad y en el ensueño.

Ninotchka
Copyright Les Grands Films Classiques

No debemos olvidar al resto del reparto. Melvin Douglas, que durante su carrera ganaría dos Oscar, borda su papel de aristócrata trapisondista. Es capaz, en primer lugar, de ser un seductor persistente (sin llegar a estomagar) para luego ser un galán romántico más al uso (sin perder la chispa).  Mención de honor merecen los tres agentes soviéticos Iranoff, Buljanoff y Kopalski (Sig Rugman, Felix Bressart y Alexander Granach; que por cierto eran todos alemanes y no rusos). Son unos personajes entrañables, ya sea en sus virtudes o en sus debilidades.

Conclusión

Ninotchka es, sin duda, un festín para los aficionados a la comedia clásica. Inteligente, ingeniosa y divertida, además de ser una sátira política es también un alegato a favor del disfrute de la vida, la libertad y el gozo. El encanto de Greta Garbo hace maravillas, enamorando a personajes y espectadores. Junto con Ser o no ser, es la quintaesencia del famoso Toque Lubitsch, una perspectiva sutil y aguda del humor.

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