Philippe Lesage realiza su tercera película de ficción, bajo el nombre de Génesis. El largometraje canadiense se alzó con la Espiga de Oro a la mejor película en el Festival Internacional de Cine de Valladolid. El certamen español también premió al realizador con el galardón a mejor director. Uno de sus protagonistas, Théodore Pellerin, se alzó con el premio al mejor actor. Ha estado presente en diferentes festivales de cine y premiado como en el Festival New Cinema de Montréal, en el que se llevó dos distinciones: a la mejor película y al mejor actor. Llega a los cines españoles el 19 de julio.



‘Génesis’

Génesis

Ficha Técnica de ‘Génesis’

Título: Génesis
Título original: Genèse

Reparto:
Théodore Pellerin (Guillaume)
Noée Abita (Charlotte)
Édouard Tremblay-Grenier (Félix)
Jules Roy Sicotte (Nicolas)
Pier-Luc Funk (Maxime)

Año: 2018
Duración: 129 min
País: Canadá
Director: Philippe Lesage
Guion: Philippe Lesage
Fotografía: Nicolas Canniccioni
Género: Drama
Distribuidora: Surtsey Films

Filmaffinity

IMDb

Tráiler de ‘Génesis’

Sinopsis

Las turbulencias que conlleva el primer amor sacuden las vidas de tres adolescentes en el apogeo de su juventud. Mientras Guillaume se enamora en secreto de su mejor amigo, su hermanastra Charlotte deja a su novio para tratar de encontrarse más libre. En la génesis de estas historias, en un campamento de verano, Félix, todavía un niño, conoce sus primeros deseos. (SURTSEY FILMS).

Premios

  • Festival de Locarno: Sección oficial largometrajes a concurso. 2018
  • Festival de Valladolid – Seminci: Espiga de oro (mejor película), director y actor. 2018


Génesis
Foto de Surtsey Films

La metamorfosis juvenil

El despertar de la madurez sexual en las distintas fases de la juventud es el pilar fundamental de Génesis. Philippe Lesage realiza un recorrido a través de tres historias, envueltas en diferentes experiencias amorosas y sexuales. Las dos primeras están protagonizadas por los hermanastros Guillaume y Charlotte. La historia de ambos evocan a una reflexión sobre la dificultad de amar y sentirse querido. El valor de uno mismo se pone en cuestión y la complejidad de gestionar los sentimientos. En el caso de Guillaume, se hace de una manera pausada y sin grandes sobresaltos. Van tejiendo su tela de araña para dar un golpe final. El problema es la extrema necesidad contemplativa de varias secuencias. Podría haberse resumido en menor tiempo y ganar en dinamismo y ritmo. En cambio, Charlotte, se realiza un análisis crudo y sin duda, es la historia más desgarradora y con una verdad importante de escuchar.

La manera de exponer la visión y la confusión de los cambios durante las primeras etapas de la vida se entienden por separado, pero jamás confluyen. El desenlace de Guillaume y Charlotte es una jugada del destino, en el que los abusos y el dolor acaban siendo protagonistas. La sutileza, el realismo… van desde las entrañas del personaje, creando empatía en el espectador. El guion ha sabido realizar un buen entramado durante el episodio final de estas historias. Tristemente, no ocurre lo mismo con el tercer elemento de la ecuación: Félix. Su historia se resumen en una pequeña parte del film y de una manera abrupta. Se puede llegar a comprender la metáfora del amar. Pero, después de desarrollar los otros dos personajes, esta parte queda en el limbo. Está fuera de lugar. No goza de la experiencia y desarrollo de las otras tramas. Es prescindible.

Génesis
Foto de Surtsey Films

La pasión

Théodore Pellerin da vida a Guillaume en Génesis, mientras que Noée Abita y Édouard Tremblay-Grenier se ponen en la piel de Charlotte y Félix, respectivamente. Pellerin realiza un viaje interpretativo que es digno de admirar. Sabe convertir la jocosidad y la prepotencia en debilidad, sensibilidad y honestidad. En su trabajo actoral se puede ver este arco evolutivo. Sabe expresar con el lenguaje no verbal y dice más con la mirada, que con las propias palabras. Por otro lado, Abita se mimetiza con Charlotte. Transmite a la perfección esa lucha interna que provoca apatía, a la par que una búsqueda incesante por ser feliz. Destacar que la gran carga dramática es soportada, sobre todo, por ella. Realiza una labor interpretativa estupenda. Tremblay-Granier no disfruta de la suerte de poder lucirse en su totalidad, por lo que pasa sin pena ni gloria. Cumple su papel, pero le falta garra.

El resto de actores se compone por personajes circunstanciales, que en algunos casos son imprescindibles. Paul Ahmarani, como Perrier, tiene una personalidad magnética que consigue que el espectador centre su atención durante sus secuencias. No es un actor que suela perderse su trabajo entre el resto de personajes. Lo mismo ocurre con Jules Roy Sicotte como Nicolas, el mejor amigo de Guillaume y Pier-Luc Funk, Maxime en la película, novio de Charlotte. Sicotte crea ese universo de intimidad masculina, que crea una confrontación por el sentir y el miedo a lo desconocido. Funk muestra la inocencia de la juventud y es una alegoría del costumbrismo de las relaciones rutinarias. Ambos tienen una naturalidad innata que se palpa durante la interacción con los personajes. Mantienen una buena conexión y elevan el tándem interpretativo, que solamente se ve opacado por la realización narrativa.

Génesis
Foto de Surtsey Films

En exceso

Uno de los grandes inconvenientes que se percibe en Génesis es la apariencia que puede enviar al espectador. Da la sensación de querer llegar a un ambiente reflexivo, pero termina cayendo en la trampa de dar un resultado demasiado intenso. El ritmo acaba siendo pausado en gran parte del film, con multitud de escenas que únicamente sirven para dar más contexto del necesario al espectador. El mensaje que hay detrás del guion es una introspección vital que podría haber sido más resolutiva. No necesita de escenas interminables, silencios largos y planos fijos bonitos, sino transmitir fuerza, emoción y seducir al público a través de esta identificación que se puede tener con el amor. Al alargar sin necesidad la acción, consigue que el espectador pueda perder el foco de atención y termine desconectando sobre lo que ocurre en pantalla. Una oportunidad que podría haber sido mejor aprovechada.

A nivel técnico, ofrece una imagen bastante limpia. Una dirección fotográfica cuidada y en la que hay ciertos aires de inestabilidad, que captan la esencia primigenia del film. La dirección artística también ha sabido crear una puesta en escena creíble, que coloca los elementos de una forma planificada. No se deja nada al azar. Hay que aplaudir también la dirección de actores, que ha sabido manejar este universo sin convertirlo en un caos. Por otra parte, la banda sonora no termina de funcionar como podría. La repetición insistente en una de las canciones, más que convertirla en un leitmotiv, acaba siendo reiterativa e incluso, el gusto que tuvo la primera vez que se escucha, se pierde en la tercera o cuarta. Por último, el montaje es singular pero acaba desviándose por un camino cargante. Se ralentiza la película y pierde su efecto.

Génesis
Foto de Surtsey Films

Conclusión

Génesis es una película que consigue transmitir la reflexión sobre la madurez sexual y sentimental. Unas interpretaciones destacables, en especial Théodore Pellerin y Noée Abita. Un guion con un entramado curioso, pero que presenta cierta irregularidad. La tercera historia es inconexa y se encuentra fuera de lugar. El ritmo pausado provoca que se pierda la oportunidad de seducir al espectador en las emociones del film. El público puede llegar a desconectar por la falta de dinamismo. Una película sobre sentimientos que peca de querer ser demasiado intensa. Lo poco gusta, lo mucho cansa. Un proyecto que podría haber llegado a las entrañas del sentir, pero terminó por perderse en el camino de la intención.

Reportaje de Génesis en Días de Cine TVE

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