Noches blancas (2019), o como a mí me gusta llamarla Tres historias de amor para olvidar, es una incongruente ¿comedia romántica? adolescente, dirigida por así denominarla por Luke Snellin.

Es el disparo de salida de la Navidad Netflixniana, y vaya disparo por Dios, copia de todo lo copiado, maestra de todos los tópicos y para colmo con un guion del tebeo, basado en un libro escrito a seis manos Let it Snow: Three Holiday Romances.

Producción de Dylan Clark Productions por encargo de Netflix, para ser distribuida mundialmente por la plataforma de streaming el 8 de noviembre de 2019.



Noches blancas

Crítica de ‘Noches blancas’

Ficha Técnica

Título: Noches blancas
Título original: Let It Snow

Reparto:
Isabela Merced (Julie)
Shameik Moore (Stuart)
Odeya Rush (Addie)
Liv Hewson (Dorrie)
Mitchell Hope (Tobin)

Año: 2019
Duración: 93 min
País: Estados Unidos
Director: Luke Snellin
Guion: Kay Cannon & Victoria Strouse
Fotografía: Jeff Cutter
Música: Keegan DeWitt
Género: Comedia romántica
Distribuidora: Netflix

Filmaffinity

IMDb

Tráiler de ‘Noches blancas’

Sinopsis de ‘Noches blancas’

Nochebuena, una tormenta de nieve, un pequeño pueblo y un local de gofres. De fondo, varias historias amorosas para salir corriendo y ver por vigésimo quinta vez «Love Actually» (2003) o «The Holiday» (2006).



Noches blancas
Foto de Netflix

El complot 1 // Parte amorosa

Un chico tímido enamorado de su mejor amiga desde la infancia, una pecosa lesbiana con dos frentes abiertos: su muy mejor amiga es masoquista y su primera experiencia sexual aparece por Gofrelandia con su grupo de Pijolandia, sin haber salido todavía del armario (la frase no es mía, es literal de la cinta) y una estudiosa chica con madre enferma, que ha sido aceptada en una Universidad de prestigio y que por azares del destino conoce al equivalente masculino de Beyoncé en Noches blancas.

El complot 2 // ¿?

Una mujer recubierta de papel de aluminio (Albal, para los más caducos), que recorre el pueblo con su camioneta, el ¿gracioso? de la película; un melómano que sueña con ser DJ. El guaperas encantador que sirve para dar celos al chico tímido y para estar en el último minuto en su justo lugar para que cuadre el puzzle, dos gemelos expresidiarios, un abuelo que parece sacado de Auschwitz y termina pareciéndose al hermano bastardo de Mick Jagger y lo mejor de la cinta con diferencia: Un bebé cerdito que está loco por marcharse de Gofrelandia.

Foto de Netflix

Reparto coral

Mejor que sea breve; Kiernan Shipka (la mejor amiga del tímido), querida adolescente, después de tu paso por Mad Men, donde eras como el caballo de Atila y tu arrollador paso como Sabrina en las escalofriantes, ¿qué haces metida aquí, corazón? y además vestida de legionario de la muerte, que se te escapa todo el glamour, preciosa. ¿Tan poderoso es un confirming de Netflix?. The silence (2019) tenía un pequeño pase, ¿pero esto?

Y La Cusack, que se me cae un mito querida, que has estado nominada a los Oscar, ¿los recuerdas? Todavía te rememoro en Armas de Mujer (1988); una conductora que va recubierta de papel de aluminio con una grúa, como eje conductor de una cinta cuyo mayor misterio es el porqué vas vestida así y que ya de paso ni siquiera se descubre, sino confirming, talón o transferencia, pero no vale todo para los que te admiramos, princesa.

Isabela Moner (o Merced), la buena hija y estudiante, actriz y cantante estadounidense, te voy a quitar de la cesta navideña. Estás casi empezando, no lo haces mal y aportas un pelín de sensibilidad y cordura, a Noches blancas, insensible e insufrible. Actriz a seguir.

Del resto, sin comentarios.

Noches Blancas
Foto de Netflix

El perpetrador

El director de Noches blancas (Luke Snellin), británico: cortos, televisión, vídeos musicales y hasta premios. ¿Y ahora me debutas en el cine con esto, alma de cántaro?

Vale que de donde no hay no se puede sacar y lo entiendo, pero tú no eras un muerto de hambre, querido. Un mínimo de: Aquí estoy yo, no soy Spielberg, pero mi talento está intacto, señores poderosos de Netflix; salvo que te hayan prometido series o el tesoro del rey Midas, pero recuerda que tenía trampa, caballero.

Voy a ser benévolo contigo y quiero pensar que solo ha sido un primer mal paso. Todos lo tenemos, pero Luke, elige bien la próxima, que en Netflix, como en el mundo del cine en general, todo lo que sube, baja y es más difícil el viceversa.

Foto de Netflix

Conclusión

Noches blancas o Let It Snow, como prefieran. En casi dos años de críticas nunca he desancosejado ver una película ni lo voy a hacer, en todo caso, en 2-3 ocasiones me he limitado a no recomendar y dejarlo al libre albedrío de cada lector/espectador. Este es el caso.

La cinta es plana como una mesa, el guion tiene menos sentido que los créditos en una película porno y el 99 % de la película es copiado de otras, pero no mal, peor.

El que se quiere hacer el gracioso da lástima y el que quiere dar lástima parece hasta gracioso, la historia de la madre enferma no se coge ni con alfileres de titanio.

Aun así, estoy seguro de que habrá, sobre todo adolescentes, a los que le va a gustar la cinta y sus protagonistas (todos son jóvenes y guapos, casi), y hasta que repitan. Se acordarán de mi madre y hasta de mi padre (pobrecitos) cuando lean estas palabras.

Noches blancas
Foto de Netflix

Para ellos, para todos y me salgo de mi terreno (en Cinemagavia pertenece al maestro Fran), me ha encantado la banda sonora de Keegan DeWitt, con clásicos de The Clash y The Rolling Stones, entre otros.

Netflixnianos y acoplados, si quieren ver una tv movie de media tarde de Telecinco o Antena 3 con salidas de armarios, celopatas, pijas sacadas de Heidi, el doble de un DJ patrio con gota, dos expresidiarios sacados de Autopista hacia el cielo, un happy end hasta para los créditos, la vuelta al papel Albal e incluso el doble de Babe, aquí tienen su película. No la dejen escapar.

«Enhorabuena y Bienvenidos al Espectáculo«

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