El octavo episodio de Watchmen hace un repaso al presente y pasado de la serie, a través de una línea temporal bastante curiosa. También arroja luz sobre varias cuestiones que deberían ser resueltas definitivamente en el último episodio. Al igual que los dos anteriores, el episodio está centrado en un gran flashback, acerca de la relación de Angela Abar y el Doctor Manhattan.



Watchmen

Crítica del octavo episodio de Watchmen

Ficha Técnica

Título: Watchmen
Título original: Watchmen

Reparto:
Jeremy Irons (Adrian Veidt)
Regina King (Angela Abar / Hermana Caballero)
Don Johnson (Judd Crawford)
Tim Blake Nelson (Wade / Looking Glass)
Louis Gossett Jr. (Will Reeves)
Yahya Abdul-Mateen II (Cal Abar)
Andrew Howard (Red Scare)
Tom Mison (Mr. Phillips)
Frances Fisher (Jane Crawford)
Jacob Ming-Trent (Panda)

Año: 2019
Duración: 59 min.
País: Estados Unidos
Director: Damon Lindelof (Creador), Steph Green, Nicole Kassell, Andrij Parekh, Stephen Williams
Guion: Damon Lindelof, Nick Cuse, Lila Byock, Christal Henry, Cord Jefferson, Carly Wray (Novela gráfica: Dave Gibbons, Alan Moore)
Fotografía: Chris Seager, Xavier Pérez Grobet, Gregory Middleton, Andrij Parekh
Música: Trent Reznor, Atticus Ross
Género: Thriller
Distribuidor: HBO España

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Vídeo promocional del octavo episodio de Watchmen

Sinopsis del octavo episodio de Watchmen

El misterioso pasado de Angela en Vietnam finalmente se revela.



Cosa de dioses

El octavo episodio de Watchmen está narrado de una forma no lineal, que intenta transmitir la manera en que el Doctor Manhattan percibe el tiempo. En las primeras escenas quizás no sea fácil de percibir, pero en la totalidad del episodio acaba siendo mucho más claro. El propio Doctor Manhattan lo expresa de forma directa, su percepción del tiempo es frustrante y confusa para los mortales. Constantemente pensamos en algo similar a la visión del futuro, pero no se trata de eso. Como ya había dejado reflejado Alan Moore en el cómic, el hombre convertido en dios es capaz de experimentar todas las líneas temporales de manera simultánea.

En el anterior episodio ya fue revelada la identidad oculta del Doctor Manhattan, pero aún quedaba por explicar cómo acabó convertido en Cal Abar. Hace años, durante la fiesta vietnamita que conmemoraba la anexión a los EEUU, el omnipotente ser aparece en Vietnam, para sentarse en la misma mesa que Angela ahoga sus recuerdos amargos. Oculto tras una máscara que representa su propia figura y vistiendo un traje, inicia un diálogo de ida y vuelta con Angela, en el que Manhattan va rellenando huecos en la historia que nos han narrado hasta el momento.

Angela compara la aparición del Doctor Manhattan con las incursiones seductoras de Zeus bajo una apariencia mortal. No se trata exactamente de lo mismo, pero apunta en una dirección correcta. Toda la conversación de Manhattan está envuelta en un cierto halo de dulzura y de distancia conjuntas. La omnisciencia temporal permite al Doctor Manhattan estar enamorado de Angela incluso antes de conocerla. Es un salto de fe que exige Lindelof a los espectadores, y quizás no sea fácil de aceptar, especialmente si se trata de la primera vez que se enfrentan al personaje.

octavo episodio de Watchmen
Copyright HBO

La gran creación

A lo largo de los episodios se ocultaban pistas que lo indicaban, pero ya es oficial, el Doctor Manhattan fue quien diseñó la prisión en la que Adrian Veidt está atrapado. Está situado en Europa, un satélite de Júpiter, y sería la versión del paraíso que construyó Manhattan a semejanza del Edén. Incluso creó a sus propios Adán y Eva, Mr. Phillips y Ms. Crookshanks en este caso.

No se trata de dos personajes sin trasfondo, representan a dos nobles que acogieron en su pequeño palacio a Jon Osterman cuando huía de los nazis junto a su padre. La casa no es una representación, la original fue transportada desde la Tierra.

Incluso su propio paraíso es incapaz de satisfacer las necesidades de Manhattan, que ni siquiera resulta alagado por la veneración de sus creados. Finalmente acabará abandonándolos como todos los dioses acaban haciendo con sus creaciones, y como ya indicó Adrian Veidt.

A God Walks into Abar
Copyright HBO / Mark Hill

Memoria

Cal no ha sido más que el disfraz de Manhattan todo este tiempo, y está claro que no ha sido consciente de ello. La razón para justificar esa desaparición del personaje más poderoso imaginable es un artilugio diseño de Adrian Veidt. La relación entre Angela y Manhattan no resulta fácil, compartir la vida con alguien que sabe con antelación todo lo que ocurrirá convierte la desigualdad existente en un factor muy visible y molesto. Tras una disputa con Angela, Manhattan acude a Karnak para reencontrarse con su antiguo compañero y enemigo en busca de una solución.

Adrian parece un hombre desorientado y atormentado, continúa con las invasiones alienígenas, en forma de lluvias de calamares esta vez. Su plan maestro no ha funcionado como calculó, la humanidad no ha dejado de crear bombas para destruirse. Veidt acepta la visita con agrado, y recupera un artilugio que no utilizó treinta años antes y que provocaría la desaparición activa del Doctor Manhattan, que sólo recuperaría su identidad en momentos muy graves en forma de reflejo. Esto es lo que ocurre en el asalto de la Noche Blanca, Cal elimina al individuo de la escopeta sin saber lo que estaba haciendo en ese momento.

En agradecimiento al artilugio que salvará su relación con Angela Abar, algo que Manhattan no pudo hacer en el caso de Laurie Blake, ofrece su propia utopía a Veidt. En Europa será tratado como una figura divina por las creaciones del Doctor. Adrian se ve superado por la emoción de imaginarse en esa situación, de ser tratado como un auténtico dios de una vez. Veidt es transferido de forma instantánea, pero como ya sabemos, las cosas no saldrán del modo esperado en ese encierro paradisíaco.

octavo episodio de Watchmen
Copyright HBO

La paradoja

Antes de borrar su memoria y convertirse en Cal Abar sin más, Manhattan tiene que visitar a Will Abar para pedir su ayuda. Will está viviendo en la mansión de Nelson Gardner, Capitán Metrópolis, quien legó su propiedad a su antiguo compañero en el testamento.

En la escena más impactante del capítulo vemos como todo lo que ha sucedido en la serie hasta ahora, al menos en lo referente a Angela, lo provoca ella misma de forma accidental. La razón es que mientras Angela habla con Manhattan una vez recuperada su conciencia, el Doctor mantiene una conversación con Will de forma simultánea.

Si Manhattan es quien descubre a Will la existencia de su nieta, es Angela quien sitúa a Will en la pista de Judd Crawford. Este intercambio hace que la mente de Angela estalle al caer en la cuenta que ha sido ella misma quien ha provocado todo lo que está viviendo.

A God Walks into Abar
Copyright HBO / Mark Hill

Diez años después

Después de unos cuarenta minutos de flashback sobre relación de Angela y Cal volvemos a recuperar el hilo narrativo del anterior episodio. Manhattan vuelve a despertar tras la anulación del artilugio, pero lo hace en un estado de confusión.

Angela pretende que Manhattan detenga el plan del Séptimo de Kaballería, pero el Doctor no parece muy colaborador. De hecho asegura que es imposible, aunque ella se niegue a aceptarlo. En la refriega que sigue, Angela consigue acabar con varios enmascarados pero acaba siendo acorralada. Y este hecho hace que Manhattan intervenga acabando con todos los enmascarados que van apareciendo. Como ya sabía Manhattan, uno de los moribundos asaltantes consigue activar el artefacto que lo teleporta inmediatamente. Angela no podía hacer nada para evitarlo, como ya le habían advertido, y probablemente ha provocado la desaparición con su intervención.

octavo episodio de Watchmen
Copyright HBO

El final está cerca

Es un episodio construido de manera algo tramposa, en lo relativo a la relación de Angela y Cal. Nos fuerzan a creer que realmente están enamorados, y transcurren muchos minutos antes de poder refrendarlo. Como ya hizo en Perdidos y en The Leftovers, Lindelof ha utilizado todos los fuegos artificiales de Watchmen para relatar una historia de amor. Esta vez se trata de la relación entre un dios y una mortal.

El octavo episodio de Watchmen es un ejercicio de presentación del personaje de Manhattan para quien aún no lo conociera, y al mismo tiempo es un notable homenaje a la figura que creó Alan Moore. A pesar de una representación en pantalla que no está al nivel de producción del resto de la serie, la figura de Manhattan queda bien retratada en cuanto al fondo del personaje.

Queda muy poco para saber qué ocurrirá con el Doctor, y qué papel tendrá ese Adrian Veidt que parece haber encontrado la salida en la escena post créditos. Si la resolución está al nivel de este episodio no habrá dudas de que el viaje ha merecido la pena.

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