El pasado mes de noviembre, Dani Rovira volvió a los escenarios de su tierra natal con la versión actualizada de su éxito Odio. El teatro Soho CaixaBank acogió Odio, de Dani Rovira, el espectáculo que hoy podemos disfrutar en Netflix.



Odio, de Dani Rovira

 

Crítica de 'Odio, de Dani Rovira'

Ficha Técnica

Título: Odio, de Dani Rovira
Título original: Odio, de Dani Rovira

Reparto:
Dani Rovira

Año: 2021
Duración: 90 min
País: España
Dirección: Mario Briongos
Guion: Dani Rovira
Género: Comedia
Distribución: Netflix

Filmaffinity

IMDb

Tráiler de 'Odio, de Dani Rovira'

Sinopsis de 'Odio, de Dani Rovira'

Odio, de Dani Rovira es un especial de comedia delirante y sin filtros, donde Dani Rovira reflexiona en Málaga, su ciudad natal, sobre el odio absurdo del ser humano. (NETFLIX).

Dónde se puede ver el espectáculo



Odio de Dani Rovira
Foto de Netflix

Comedia streaming

Las plataformas de streaming, con timidez pero cada vez más firmeza, apuestan por este tipo de shows, muy bien acogidos por el público. En Netflix podemos disfrutar de cómicos de distintas nacionalidades y estilos. Sin embargo, la presencia de la comedia española, hasta ahora, se limitaba al show Una y no más de Joaquín Reyes.

Con Odio, Netflix refuerza su apuesta segura por el cómico español lo cual, con suerte, nos traerá más shows de este tipo. Algo de agradecer teniendo en cuenta lo complicado en la situación actual no solo de acudir como espectador, sino de llevarlos a cabo. Pese a que un escenario se nos antoja más cálido que una pantalla, profesionales como Rovira saben transmitir ese casi contacto, esa comodidad tan necesaria como antesala de la risa.

Netflix
Foto de Netflix

El año de Dani Rovira

Para el cómico malagueño 2020 ha sido un año muy difícil. Tras superar un cáncer y en plena pandemia, Rovira se sube al escenario con las cosas claras: salir victorioso de semejantes batallas bien merece unas risas. No le tiembla el pulso brindando las carcajadas que de un tema tan delicado ha sabido exprimir con inteligencia y valentía y el público lo agradece con entusiasmo.

Rovira nos habla de su enfermedad y el aterrador tratamiento que suele acompañarla de un modo limpio y dinámico. Y así funciona Odio, con cada bloque de un monólogo de ochenta minutos que sostiene el equilibrio entre el tono reflexivo y el cómico sin perder el espíritu casi mancebo que siempre ha lucido. Así, Dani Rovira da carpetazo a un 2020 crudo: entre risas.

Netflix
Foto de Netflix

Como pez en el agua

Puede que por lo familiar que nos resulta, por momentos tenemos sensación de déjà vu del Dani Rovira monologuista en pleno boom, el pre Apellidos. Aquel malagueño al que vitoreamos en el sofá de casa cuando aparecía en El club de la Comedia a regalarnos quince minutos de carcajada pura.

Sea como sea, está en su salsa en un show de stand up comedy con remates magistrales, casi nos parece que acaba de pasarse por ahí para charlar un rato. La naturalidad que desprende y su modo de manejar el guion nos ata al asiento... y nosotros encantados.

Odio de Dani Rovira
Foto de Netflix

Conclusión

Sin destripar, pues sin sorpresa se desmerece la comedia, puedo adelantar que asentiremos con la cabeza ante las reflexiones que nos presenta. Dani Rovira destripa sus emociones ante nosotros sabiendo que bien podrían ser las nuestras. Juega con algo tan visceral como el Odio sin llegar a centrarse en él, como si del envoltorio del espectáculo se tratara, desenvolviéndolo con sumo cuidado. Una delicia potente, un Dani Rovira al que se echaba de menos.

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CINEMAGAVIA
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Elia Rios
Correctora, redactora y en constante aprendizaje. De niña quería ser periodista; ahora quiero ser mil cosas y voy a por ellas.  Adicta al cine y a las letras, estoy en busca del cóctel de pasiones perfecto.
odio-de-dani-rovira-critica-pelicula-netflixSin destripar, pues sin sorpresa se desmerece la comedia, puedo adelantar que asentiremos con la cabeza ante las reflexiones que nos presenta. Dani Rovira destripa sus emociones ante nosotros sabiendo que bien podrían ser las nuestras. Juega con algo tan visceral como el Odio sin llegar a centrarse en él, como si del envoltorio del espectáculo se tratara, desenvolviéndolo con sumo cuidado. Una delicia potente, un Dani Rovira al que se echaba de menos.

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