Kitarô Kôsaka es un hombre que se ha labrado toda una carrera de animador —principalmente para Oh! Production y para Studio Ghibli— y que ha aparecido ocasionalmente en el papel de director con un cortometraje y dos curiosos mediometrajes ambientados en la Vuelta ciclista a España. Okko el hostal y sus fantasmas es su primer largometraje, ganador del premio a la mejor animación de la Academia de Cine de Japón (2018) y el premio de la audiencia en el Festival Internacional de Cine de Animación de Bucheon (2018); esta película es la actual guinda de la consagradísima carrera de su autor y llega a nuestros cines tras permanecer diecinueve semanas en las carteleras de los cines de Japón. Estreno el 31 de mayo.



Kitarô Kôsaka

Crítica de Okko el hostal y sus fantasmas

Ficha Técnica

Título: Waka Okami wa Shōgakusei! / Okko’s Inn
Título original: Okko, el hostal y sus fantasmas

Reparto: —-

Año: 2018
Duración: 95 min.
País: Japón
Director: Kitarô Kôsaka
Guion: Reiko Yoshida (Manga: Asami, Hiroko Reijo)
Fotografía: Michiya Katou
Música: Keiichi Suzuki
Género: Animación. Fantástico
Distribuidor: Cinemaran

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Tráiler de Okko el hostal y sus fantasmas

Sinopsis

Después de perder a sus padres en un accidente automovilístico, Okko comienza a vivir con su abuela en el campo, que dirige un ryokan de aguas termales, una posada tradicional japonesa. Allí, la joven puede ver de alguna manera fantasmas amistosos que la ayudan a acostumbrarse a la vida del ryokan, y se convierte en la aprendiz de su futura propietaria después de su abuela.

Premios

  • Festival de Annecy: Nominada a Mejor largometraje. 2018


Un accidente, una limitación

Ana María Matute tiene una colección de cuentos titulada Los niños tontos; una de las características principales de estos cuentos es la limitación a la que cada uno de los niños o niñas protagonistas están subyugados. La autora creía en la monogénesis del cuento, es decir, en que los cuentos provenían de un ancestro común. El ancestro común para la escritura de Matute era Niña de nieve, un cuento popular ucraniano sobre una niña creada con nieve con la restricción de que nunca le construyeron unas piernas. Entre estos relatos, y pese a su configuración de inocencia infantil, suele planear la muerte y la crueldad sobre los jóvenes personajes.

Okko el hostal y sus fantasmas

Creamos o no en la monogénesis del cuento, Okko el hostal y sus fantasmas perfectamente podría formar parte de la colección de cuentos de Matute. Se basa en las novelas escritas por Hiroko Reijo; aunque en sus genes podría haber vestigios de Niña de nieve pese a que sus rasgos exteriores son puramente japoneses. La muerte es el tema principal de la película pese a ser un producto infantil y dependerá de cada padre decidir si la cuestión merece o no ser evitada por las retinas de sus hijos.

La película está orquestada en un baño perfecto que mezcla ternura con la muerte de los seres más queridos. El guion es lo suficientemente inteligente como para combinar la simpatía que agradará a los más pequeños con temas más oscuros que tratan de aleccionar a niños —y adultos— sobre un tema tan doloroso. La secuencia inicial en particular, en la que se produce un accidente de coche, es un prodigio en su uso de la tensión narrativa y el sonido.

El lado más luminoso de Japón

El dibujo es incluso más vivaz de lo habitual en las películas animadas de esta región. Predominan los colores vivos, tanto en los personajes como en los fondos. El diseño de personajes está orientado a mostrar la cara más dulce de cada uno de ellos. Como acostumbra este tipo de cine japonés, la fluidez será absoluta y nunca tendremos la sensación de que faltaba un fotograma aquí o allá. Es decir, un acabado magnífico en el aspecto técnico.

Okko el hostal y sus fantasmas

El color crea un contraste muy delicado y acertado con los temas más lóbregos. También lo hará el guion, aunque el humor tontorrón a veces se queda a medias. El filme posee un guion que pese a contar con un hilo narrativo principal, va saltando de historia en historia según van apareciendo nuevos huéspedes en el hostal que asoma en el título de la cinta. Esto no es necesariamente negativo; la estructura hará avanzar una trama hasta esa moraleja que en este caso funciona especialmente por cerrar todas las puntadas que se habían abierto previamente.

Fantasmas de hostal

Pese a estos fragmentos en los que parece que se divide la película, el desarrollo está representado de un modo límpido entre las distintas partes, por lo que no tendremos la sensación de presenciar un conjunto de capítulos mal hilvanados, la conexión entre todos ellos es elegante, como si no existiese dicha división de acontecimientos. Todos estos eventos desembocarán unidos en un final que resulta satisfactorio y que —como debe ser—, ocupa el mejor fragmento de la película.

Okko el hostal y sus fantasmas no pretende ser una película ambiciosa pese a que todos sus elementos funcionan razonablemente bien. En este caso, resulta positivo que Kitarô Kôsaka se haya centrado en los aspectos más sencillos de la vida de la protagonista y que mezcle con tanta habilidad el costumbrismo japonés con el elemento fantástico en forma de fantasmas. Se trata de una película recomendable, que impulsa todavía más la carrera de su creador y que trata temas con una crudeza tan agradable que merece la pena disfrutarse solo por el intento. Lo peor que se puede decir de la película es que en esa mezcla entre la sonrisa y el llanto, le cuesta menos transmitir la tristeza que la felicidad fruto de una risa que en realidad no aparece.

Okko el hostal y sus fantasmas

Conclusión

Matute dijo en más de una ocasión: “Todos nos acostamos con el lobo, pero lo que no podemos hacer es confundirlo con la abuelita; Caperucita era tonta”. Para algunos niños y padres Okko el hostal y sus fantasmas puede ser un lobo o una abuelita; esa ambigüedad es fantástica. Muchos cuentos infantiles están en la demarcación entre la risa y el llanto de los jóvenes lectores, y dicha línea está todavía más difuminada en la película de Kôsaka. Cada uno estudiará si el enfoque que hace la película es acertado o no, pero poner un tema tabú al servicio de las masas más jóvenes y que esto pueda funcionar es, al menos, encomiable.

Reportaje de Okko el hostal y sus fantasmas en Días de Cine TVE

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