La célebre novela de Juan Rulfo cobra vida en Pedro Páramo, adaptación teatral de mano de Pau Miró y dirección de Mario Gas. Esta obra será representada hasta el 8 de noviembre de 2020 en la Sala Fernando Arrabal de Naves del Español en Matadero. Además, está protagonizada por Vicky Peña y Pablo Derqui. Hay que recordar que el libro original es todo un referente del realismo mágico mexicano.



Pedro Páramo

Crítica de ‘Pedro Páramo’

Ficha Técnica

Título: Pedro Páramo
Título original: Pedro Páramo

Reparto:
Pablo Derqui
Vicky Peña

Duración: 110 min. apróx.
Dirección: Mario Gas
Dramaturgia: Pau Miró
Diseño de espacio escénico: Sebastià Brosa
Diseño de iluminación:
Paco Ariza
Espacio sonoro y música original:
Orestes Gas
Diseño de vestuario:
Antonio Belart
Ayudante de dirección: Montse Tixé
Videoescena: Álvaro Luna
Ayudante de videoescena: Elvira Ruiz
Ayudante de escenografía: Paula Font y Francesc Colomina
Agradecimientos: Teatre de Sarrià
Producción: Teatro Romea, Grec 2020 Festival de Barcelona y Teatro Español

Presentación de temporada 20/21 de Teatro Español con ‘Pedro Páramo’

Sinopsis de ‘Pedro Páramo’

Un hombre humilde, Pedro Páramo, llega a convertirse en el cacique de su pueblo, Comala, una pequeña localidad que él exprimirá y arrasará hasta convertirla en un pueblo fantasma. Hasta allí llegará, años después, su hijo, Juan Preciado. Volverá al pueblo, se cruzará con los fantasmas de quienes vivieron allí. Y descubrirá así quién era realmente su padre y cómo se aprovechó de los habitantes del pueblecito, incluyendo su madre.

Es una historia sobre la corrupción que nos habla de los mecanismos del poder. De cómo se utilizan en todo el mundo para el propio provecho a partir de unos hechos que transcurren en una pequeña comunidad . La historia del padre, el hombre más importante y corrupto de Comala, y la de su hijo. Además, el vástago llega a la población cuando ya está desierta y solo se pasean por las calles las almas de quienes vivieron allí. Se alternan en una estructura laberíntica. (TEATRO ESPAÑOL).



Pedro Páramo
Foto de Teatro Español

La literatura teatralizada

La novela “Pedro Páramo”, de Juan Rulfo, supuso una de las novelas más famosas del autor, el cual se ha convertido en un referente dentro del realismo mágico. De esta manera, Pau Miró se arriesga a realizar su propia versión teatralizada de Pedro Páramo, a través de una dramaturgia que condesa el material original. En primer lugar, se puede dividir la acción perfectamente en dos partes, la primera en la que se conoce a Juan Preciado y en la segunda, donde se narran las aventuras y desventuras detrás de la imagen de Pedro Páramo. Por tanto, en esa primera sección de la obra se ofrece un relato interesante, que utiliza muy bien la iconografía y simbolismo de la cultura mexicana. Gracias a un guion vivaz, se realiza una búsqueda de los orígenes, donde lo divino y singular también forman parte de la propia historia.

Al ser una adaptación literaria, se puede ver la intención de mantener gran parte de los personajes que aparecen en la novela. Sin embargo, el problema surge en su segunda mitad cuando se descontrolan estas participaciones narrativas. En una hora empieza a haber un desfile de nombres, que son fundamentales y se comprende su función. Aún así, cada personaje se pasea de una forma efímera y muy corta, lo que hace que el espectador deba digerir tanto contenido en un espacio corto de tiempo, que, a su vez, se expande en su duración final. En consecuencia, esta segunda parte no obtiene el mismo ritmo de la primera, dilatándose en el tiempo de una forma excesivamente laxa y donde los momentos cubren pierden potencia. Por ende, podría haberse concentrado más la acción y no querer abarcar tanto de la historia original.

Teatro Español
Foto de Teatro Español

Pura pasión

Una de las razones que hacen de Pedro Páramo una obra teatral más que notable es el reparto principal, formado por Vicky Peña y Pablo Derqui. Ambos desempeñan un trabajo extraordinario, realizando un trabajo de versatilidad y de pasión interpretativa excelente. Por una parte, Peña se propone una multitud de personajes sobre el escenario, dotando a cada uno de ellos de una personalidad concreta. Gracias a ello, triunfa sobre las tablas por la gran flexibilidad en su expresividad corporal, facial y de movimiento en escena. Lo mismo sucede con su tono voz y el buen uso de ésta para marcar perfectamente los distintos registros que se plantea. También aplaudir la rapidez con la que efectúa los cambios de vestuario y de puesta en escena, sin perder la atención de su objetivo interpretativo sobre el escenario.

Por su lado, Pablo Derqui se convierte en Juan Preciado en primera instancia, pero pronto, al igual que su compañera, da rienda suelta a meterse en la piel de distintos personajes que navegan por la obra. Además, en el caso de Derqui, hay ese peso dramático sobre su persona, que hace que su pasión artística sea todavía más notoria. Así, obtiene un influjo sobre los espectadores especial, dado que se puede sentir el espectro emocional de lo que busca con cada una de sus interpretaciones. Asimismo, comparte con Peña un despliegue de energía en constante movimiento, que no se opaca ni distrae, dado que lo hace de una forma totalmente orgánica y fluida. Sin duda, se puede decir claramente que, junto con la propuesta escénica, son el verdadera alma de la pieza teatral.

Foto de Teatro Español
Teatro Español

El descanso pausado

El poder del cuidado de los aspectos más visuales es muy importante para conseguir una apuesta atractiva y capaz de seducir al público desde la primera toma de contacto. Por este motivo, Pedro Páramo brilla en una puesta en escena espectacular, comenzando por esa muestra de lo decadente y lo abandonado, junto con ese imaginario de la fantasía, de la muerte y del pasado. Desde el principio se nota un gusto artístico exquisito, dado que hay una armonía entre los objetos, donde no se deja nada al azar. Por ejemplo, el detalle de las calaveras, o las ramas secas, dejan perfectamente señalado el significado que hay detrás de su posición y de su visión dentro del escenario. Asimismo, el uso de unos colores más apagados, que se combinan a la perfección con una disposición que busca la aridez tanto especial como emocional, logrando trasladar al espectador a este universo.

El uso de la iluminación es acertado en la mayor parte de la obra. Sin embargo, en la segunda parte, hay una utilización reiterada de la transición de atenuación a negro, que se repite y acaba por provocar un efecto irritante. A pesar de ello, en los otros campos estéticos, tiene un significado propio, utilizando inclusive las sombras como vehículo de expresividad. No es extraño que haya esa visión más oscura, ya que se mueve entre esos dos mundos colindantes: el caciquismo, la revolución, el amor, la vida, la muerte… Un repaso por la vida y la influencia de Páramo que gana más por lo visual, que por la propia dramaturgia. Por lo cual, hubiera sido un acierto deja fluir más la emoción, sin necesitar de tanto apoyo en las palabras. Por ende, el ritmo podría ser menos flemático y más gradual e intenso.

Pedro Páramo
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Conclusión

Pedro Páramo es una obra de teatro que adapta de una forma interesante la famosa novela homónima de Juan Rulfo. Por lo cual, refleja ese mundo interior tan complejo y es una vuelta a los orígenes interesante. Sin embargo, tiene tanto interés en conservar la mayor parte de la novela, que en su segunda parte se produce un exceso de información y dificulta digerir el contenido. Lo mismo sucede con el ritmo, que termina por dilatarse en el tiempo. A pesar de ello, cuenta con una Vicky Peña y un Pablo Derqui apoteósicos, increíbles… Pura interpretación. La puesta en escena, también, es brillante, con un cuidado por los detalles y el movimiento en escena, que envuelve al espectador en ese ambiente árido y espinoso. La herencia del castigo que se sumerge en una odisea hacia el pasado calmo y pausado.

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