Ray Yeung dirige y escribe Suk Suk, un drama que ha sido todo un éxito en el continente asiático, acumulando una cantidad importante de premios. Por ejemplo, se alzó con los premios a mejor actor y mejor actriz de reparto en los Hong Kong Film Awards, además de acumular hasta un total de 9 nominaciones. Asimismo, ha estado presente en certámenes internacionales como el Festival Internacional de Cine de Berlín, optando al Teddy. Igualmente, estuvo nominado a mejor película en el Festival Internacional de Cine de Bruselas y en el Festival Internacional de Cine de Chicago. Llega a España de mano de la 25ª edición del Festival LesGaiCineMad, el cual se realiza hasta el 15 de noviembre de 2020.



Suk Suk

Crítica de ‘Suk Suk’

Ficha Técnica

Título: Suk Suk
Título original: Suk Suk

Reparto:
Tai-Bo (Pak)
Ben Yuen (Hoi)
Patra Au Ga Man (Ching)
Lo Chun Yip (Wan)
Kong To (Chiu)

Año: 2019
Duración: 92 min
País: Hong Kong
Dirección: Ray Yeung
Guion: Ray Yeung
Música: Veronica Lee
Fotografía: Leung Ming-Kai
Género: Drama
Producción: New Voice Films Productions

Filmaffinity

IMDb

Tráiler de ‘Suk Suk’

Sinopsis de ‘Suk Suk’

Suk Suk nos presenta a Park, un taxista de 70 años que vive con su esposa. Su hijo está felizmente casado y tiene hijos, y su hija está embarazada y a punto de casarse. Hoi vive con su devoto hijo cristiano y su familia tras el divorcio de su esposa. Los dos hombres, que han vivido toda su vida sin revelar su identidad sexual a los demás, se encuentran por casualidad en las calles de Hong Kong. Cuando Pak y Hoi se enamoran, contemplan un posible futuro juntos. (LESGAICINEMAD 2020).



Suk Suk
Foto de LesGaiCineMad 2020

Una generación incomprendida

Ray Yeung analiza a la sociedad china en Suk Suk en una historia sutil y temple. De esta forma, muestra la realidad de una generación que no vivió los avances de la sociedad actual, sumándose a la todavía sociedad conservadora que hay en el continente asiático. A pesar de ambientar la acción en Hong Kong, se reflexiona perfectamente de ese miedo de hablar del sexo y de la diversidad, dejándolo en un plano dedicado al silencio y a lo escondido. Por este motivo, el film se convierte en una reivindicación de liberación no sólo de las personas de avanzada edad, sino también de las reglas sociales que siguen imperando en el ADN chino. No siempre es posible ver de una forma tan delicada aquello de lo que no se habla y dar una visión más cotidiana.

Sin embargo, no cae en el victimismo y en señalar culpables, sino que deja claro que todo lo ocurrido es consecuencia de una evolución lenta en cuestión de educación sexual. Aun así, hay momentos en los que hay cierta romantización de acciones que pueden dar pie a un debate, según los valores morales que imperan alrededor del mundo como la fidelidad. No significa que no esté justificado, pero se aprovecha más ese placer agridulce en los momentos en los que contrasta la belleza de un sueño imposible con la realidad como tal es. Por último, la trama principal se divide en subtramas muy interesantes, como la familia y la figura pública, manejándose tranquilamente a lo largo del film. El final es abierto, dejando una sensación extraña que puede resultar ser introspectiva, o, al contrario, incompleta.

Ray Yeung
Foto de LesGaiCineMad 2020

Dos interpretaciones sólidas

El resultado del trabajo actoral es fundamental en Suk Suk, ya que la historia se construye más en las sensaciones, que en la propia palabra. Por lo cual, tienen esa necesidad de obtener ese significado a través de la interpretación. Por tanto, Tai-Bo comienza con una frialdad sobrecogedora, que va quitándose capas, lo que deja constancia de la sensibilidad del actor. Asimismo, transfiere esa dureza y fuerza que hay en su personaje, que deja fluir ante el espectador el sentimiento del deber ante el querer. No se puede negar que Tai-Bo realiza una metamorfosis muy interesante, que en el último tercio del film obtiene una catarsis muy detallista. Por ende, para disfrutarlo, hay que dejarse embaucar por esa intimidad que transfiere. Refleja a la perfección la imagen de cabeza de familia, que puede impactar en una sociedad más occidental.

Ben Yuen completa el reparto principal, que aborda desde una luminosidad agradable. Se puede ver cómo hay esa afabilidad, dándole esa personalidad a su personaje. Gracias a ese trabajo de construcción interior, contrasta su figura con la de Tai-Bo. De esta manera, ambos se convierte en una cara de la misma moneda, que se unen en un solo vehículo expresivo muy romántico. No obstante, a pesar de su buen hacer, se echa en falta un mayor desgarro emocional, sin exagerar y en sintonía con el espíritu del film. Incluso, llevándose el silencio con una mayor potencia dramática, dado que hay momentos en los que no resuelve al mismo nivel que se requiere, aunque lo salva sin problemas. Después, Patra Au Ga Man tiene un papel más secundario, pero en sus miradas y en su expresión totalmente cotidiana, se despeja ese sufrimiento en silencio y obstinación que hay en su personaje.

Ray Yeung
Foto de LesGaiCineMad 2020

La quietud

La propuesta que se lanza desde Suk Suk es una búsqueda del retrato de una sociedad con una intención de darle una humanidad con rigor, poniendo la cámara como si fuera un acompañante más. Por lo cual, la dirección de fotografía se centra en organizar cada enfoque en lo rutinario, en lo que sería una historia de vida, pero sin grandes sobresaltos. Así, construye la imagen desde una perspectiva más personal. Hay una delicadeza en la selección de colores muy claros. De esta forma, llegan a esa ligereza, suavidad y deja un poso de paz en su imagen. Lo mismo sucede con la dirección artística, que enmarca unas localizaciones con personalidad, que reflejan perfectamente ese universo entre los dos protagonistas. Incluso, esos espacios terminan por tener una importancia máxima en el colofón final del film.

No obstante, esa tranquilidad puede resultar excesiva al conservarse ese ritmo en la mayor parte de la película. De ahí que, a veces, dé la sensación de estar continuamente en el mismo punto. Solamente se produce ese cambio de registro gracias a las interpretaciones, pero el planteamiento estético se mantiene inalterado. Sí es cierto que en las últimas secuencias hay un uso de la metáfora visual de los cambios y la transición. Pero, al producirse un final tan cortante, el ritmo no tiene tiempo de recuperarse y se corta el influjo creado. En consecuencia, esa intimidad que se desea mostrar con esa naturalidad campechana, también podría haber llegado a través de una tensión sensitiva, con un buen uso de los elementos plásticos en escena. En síntesis, esa serenidad se queda en una parsimonia que hubiera necesitado más golpes de efecto.

Suk Suk
Foto de LesGaiCineMad 2020

Conclusión

Suk Suk es un retrato interesante sobre la homosexualidad en una sociedad aún conservadora, que, además, arroja los sentimientos de una generación muchas veces invisible. A través de un guion más íntimo y personal, se exponen esas realidades silenciadas, que se mueven en la oscuridad de lo que se no se habla. No obstante, los que dan alma y humanidad a esta historia son Tai Bo y Ben Yuen, los cuáles realizan una interpretación certera, en especial el primero.

La realización técnica se introduce en una expresividad tranquila, que dibuja esa cotidianidad ligera. Por lo cual, la dirección de fotografía y artística son precisas en los detalles y los símbolos, dando esa suavidad al relato. Sin embargo, le falta, en su conjunto, más movimiento y menos templanza. El espejo sereno sobre la dificultad de liberarse para aquellos que no pudieron vivir su diversidad sexual, pero siguen sin encontrar su momento.

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