El Teatro Bellas Artes será el cuartel general de Pero no se lo digas que abrirá sus puertas al público el 15 de julio de 2026. Ferrán González firma el texto de esta comedia hilarante. Además, cuenta con la dirección de Borja Rodríguez. Agustín Jiménez, Sara Escudero y César Camino protagonizan un montaje producido por MIC Producciones. La pieza aborda las relaciones de amistad y pareja desde un humor excesivo e inteligente. Además, la obra sumerge al espectador en una noche disparatada donde tres amigos de toda la vida ven cómo sus vínculos se tambalean durante una cena aparentemente rutinaria. Una propuesta que transita entre el thriller, la intriga y la comedia costumbrista para llevar al público por la delgada línea que separa lo verosímil de lo inverosímil. Tres monstruos escénicos que dominan el arte del toma y daca incesante.

Pero no se lo digas en el Teatro Bellas Artes

Una cena que se dispara hacia lo absurdo

Pero no se lo digas arranca con una situación aparentemente cotidiana: un hombre al que ha dejado su novia acude a cenar con una pareja de amigos íntimos. Los tres personajes rondan los cuarenta años y mantienen una amistad de dos décadas. Cuando el anfitrión baja a comprar algo, la esposa aprovecha para confesar al invitado la disparatada existencia que soporta junto a su marido, resultado colateral de un silencio crónico, la apatía conyugal y el torbellino cotidiano en el que se encuentran sumergidos los protagonistas.

Al regresar, el marido encuentra a su mujer inconsciente en el suelo. A partir de ese detonante, la pieza entra en un torbellino de dinamismo donde los diálogos afilados y el sinsentido se alían para insuflar un aire renovador a la escena. El director explica que bajo la apariencia risible de la situación se esconden dos psicópatas y una víctima: el joven abandonado a quien la pareja someterá a todo tipo de tormentos durante la función. Un montaje donde nada es lo que parece y cada revelación conduce a otra más disparatada.

Entre el thriller y la comedia de sofá

Borja Rodríguez describe la obra como una montaña rusa de sorpresas donde conviven múltiples géneros. Hay thriller, intriga, una aparente comedia de sofá costumbrista, y de repente te encuentras con algo fuera de lo común y escuchas lo inaudito. El responsable de la puesta en escena subraya que los personajes resultan perfectamente reconocibles. Viven entre nosotros, y aunque lo que sucede es muy bruto, el público identifica las situaciones por las que atraviesan.

El espectador se enfrentará a una escenografía poblada de peluches dispersos que generan interrogantes sobre su presencia. Todo tiene una explicación, pero sobre esa explicación existe otra mucho más disparatada e ingeniosa que la convierte en una auténtica locura. Una propuesta que activa los mecanismos del exceso y el disparate para conducir la trama por territorios inesperados donde la apariencia y la realidad se confunden constantemente.

Para defender esta endiablada pieza se necesitaban tres intérpretes capaces de sortear la dificultad de conjugar engaño y desmesura. Agustín Jiménez encarna al pobre hombre que recibe todos los golpes cómicos, mientras que Sara Escudero demuestra su maestría en el género y César Camino despliega su instinto pura sangre. Los tres comediantes mantienen un intercambio incesante desde el principio hasta el final de la función.

No te pierdas Pero no se lo digas desde el 15 de julio en el Teatro Bellas Artes de Madrid.

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