Pioneras: Sólo querían jugar es la nueva película de la directora Marta Díaz (Mi querida cofradía y Los buenos modales), coproducida por España y Portugal. Ambientada en la España de principios de los años 70, todavía bajo el franquismo, la cinta recupera la historia real y largamente silenciada de un grupo de jovencísimas mujeres que, contra todo pronóstico, se atrevieron a jugar al fútbol. Ninguneadas, cuestionadas y perseguidas, pero impulsadas por una pasión irrenunciable, estas pioneras no sólo desafiaron las normas deportivas, sino que protagonizaron una auténtica gesta social. Estreno el 5 de junio de 2026 en salas de cine españolas.

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Pioneras: Sólo querían jugar

Crítica de 'Pioneras: Solo querían jugar'

Ficha Técnica

Título: Pioneras: Solo querían jugar
Título original: Pioneras: Solo querían jugar

Reparto:
Sofía de Iznájar (Nati)
Bruna Lucadamo (Belén)
Aixa Villagrán (Edelmira)
Daniel Ibañez (Rafael Muga)
José Troncoso (Manolo)
Elena Irureta (Alicia)
Jordi Sánchez
Nora Otxoteko (María)
Leire Aguiar (Ana)
Lorea Carballo (Ángeles)
Miriam Rubio (Pepa)
Carmen Flores (Rosa)
Carmen Ruiz (Matilde)

Año: 2026
Duración: 106 min.
País: España
Director: Marta Díaz
Guion: Marta Díaz, Zebina Guerra
Fotografía: Maria Codina
Música:
Género: Drama
Distribuidor: Filmax

Filmaffinity

IMDB

Avance de 'Pioneras: Solo querían jugar'

Sinopsis

En la España de principios de los años 70, con el franquismo aún profundamente arraigado, un grupo de jovencísimas y ninguneadas cracks del balón y un soñador promotor deportivo unen fuerzas para romper barreras e iniciar lo que será la historia del femenino en nuestro país. (Filmax)



Antecedentes del fútbol femenino español

En Pioneras: Solo querían jugar, la directora Marta Díaz rescata una historia que durante décadas permaneció relegada a los márgenes del relato deportivo: la de las mujeres que, en plena dictadura y en los primeros años de la transición española, decidieron jugar al fútbol cuando hacerlo era casi un acto de rebeldía. La cinta no se limita a reconstruir un episodio olvidado, sino que lo convierte en un retrato emotivo de determinación colectiva, donde el simple gesto de patear un balón adquiría un significado político y social mucho mayor.

Se presenta como el primer equipo femenino de fútbol en España, obviando antecedentes mucho más lejanos como el barcelonés “Spanish Girl's”, que en 1.914 disputó el primer partido conocido entre mujeres. Aquel equipo es considerado históricamente como el primer equipo de fútbol femenino en España. Era dirigido por Paco Bru, que fue futbolista, árbitro, entrenador, periodista deportivo y seleccionador nacional en los Juegos Olímpicos de 1920, además primer entrenador y árbitro de un partido de fútbol femenino español.

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El guion de la directora Marta Díaz y de su habitual colaboradora cinematográfica Zebina Guerra se centra en los prolegómenos de aquel partido de 1.971 de la selección española contra la portuguesa. Recoge los antecedentes del equipo de la barriada madrileña de Villaverde, con un partido entre los clubs Mercacredit y el Sizam (luego convertido en el Olímpico Villaverde por su ubicación en el campo del Boetticher de ese barrio popular de Madrid). La película narra las dificultades para sus entrenamientos y la celebración de los partidos ante una sociedad ampliamente conservadora en todos los estratos sociales.

Pioneras: Solo querían jugar

Valientes jugadoras frente a prejuicios sociales   

Pioneras: Solo querían jugar describe los múltiples frentes que las valientes jóvenes tenían que afrontar para poder jugar al fútbol, muchas veces a escondidas de sus propias madres, compañeros de estudios o de trabajo, aguantando las frases despectivas de muchas personas, tanto en sus entornos como aún mucho más en el propio campo de juego.

Se destaca el apoyo firme constante de Javier Poga (Daniel Ibáñez) que representa en la realidad al entusiasta Rafael Muga, que continuamente se enfrenta a todos los obstáculos con entusiasmo y gran determinación. Rafael Muga fue el gran impulsor del futbol femenino en la década española de los años 70, cuando ya se disputaban partidos en distintas localidades de provincias sin aún existir el reconocimiento oficial hasta noviembre de 1981 por la Real Federación Española de Fútbol.

Pioneras: Solo querían jugar se apoya en testimonios directos de aquellas jugadoras que, sin apoyo institucional ni reconocimiento público, organizaron partidos, formaron equipos y se enfrentaron a un entorno que veía el fútbol como un territorio exclusivamente masculino. A través de sus recuerdos, el film dibuja un contraste revelador entre la precariedad de aquellos primeros pasos —campos improvisados, uniformes prestados, partidos casi clandestinos— y el crecimiento actual del fútbol femenino, mostrando hasta qué punto ese presente se sostiene sobre los esfuerzos invisibles de aquellas pioneras.

Daniel Ibañez

Valoración de Pioneras

El guion exagera tópicos, sin profundizar en una perspectiva más amplia y profunda, quedando como resultado una comedia entretenida de salida muy comercial, pero sin mucho rigor en su tratamiento histórico. La fotografía de María Codina recoge bien los diversos ambientes donde las jugadoras se mueven dentro y fuera del campo, ampliando la mirada a sus familias, barrios, centros de enseñanza y de trabajo. El montaje resulta desordenado con las secuencias y los añadidos como noticias de esos años más el material sobre la actual selección de fútbol disminuyendo el valor de algunas secuencias. La elección de los temas musicales podría haber sido más elaborada.

Uno de los mayores aciertos de Pioneras: Solo querían jugar es su tono cercano. Marta Díaz evita caer en la solemnidad del homenaje tradicional y prefiere construir una narrativa donde predominan la complicidad, el humor y la emoción de las propias protagonistas al recordar sus experiencias. Esa mirada humana permite que el espectador perciba no solo la injusticia de la invisibilización histórica, sino también la alegría y la camaradería que impulsaron a aquellas mujeres a seguir jugando pese a todo. Las interpretaciones sin ser brillantes son adecuadas a la trama, destacando con diferencia la gran actuación del personaje de Javier Pogo a cargo de Daniel Ibáñez.

 Pioneras: Solo querían jugar

Conclusión de 'Pioneras: Solo querían jugar'

Pioneras: Solo querían jugar aprovecha comercialmente el auge desde hace varios años del fútbol de mujeres en España, tras la impresionante trayectoria de la selección española, que consiguió en poco tiempo un gran nivel a nivel europeo culminado con el título del Campeonato Mundial de 2023. La película es muy desigual, a veces desordenada en su narración, quedando escasa e imprecisa en la documentación del origen del fútbol femenino en nuestro país. La película funciona como un ejercicio de memoria histórica que recuerda que muchos avances sociales comienzan con gestos aparentemente pequeños —como el deseo sencillo y obstinado de unas mujeres que, en realidad, solo querían jugar.

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CINEMAGAVIA
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Fernando Gálligo Estévez
El cine, muy especialmente en pantalla grande y en versión original, siempre ha estado conmigo en las distintas ciudades donde he vivido. Estar a un lado y al otro de la pantalla me ha hecho amar el cine. Por eso me gusta ser espectador, actor secundario, figurante, reportero y cronista de cine. Desde los 27 años de edad colaborador de prensa cultural y general aportando, a los distintos temas, siempre mi visión cosmopolita y heterodoxa. He publicado hasta ahora siete libros en cuatro editoriales diferentes, siendo mi séptimo libro "Relatos de Cine", editorial Jákara, Málaga, como homenaje al Séptimo Arte. Web profesional https://tresviernes.com
pioneras-solo-querian-jugar-pelicula-critica-estreno-cinePioneras: Solo querían jugar aprovecha comercialmente el auge desde hace varios años del fútbol de mujeres en España, tras la impresionante trayectoria de la selección española, que consiguió en poco tiempo un gran nivel a nivel europeo culminado con el título del Campeonato Mundial de 2023. La película es muy desigual, a veces desordenada en su narración, quedando escasa e imprecisa en la documentación del origen del fútbol femenino en nuestro país. La película funciona como un ejercicio de memoria histórica que recuerda que muchos avances sociales comienzan con gestos aparentemente pequeños —como el deseo sencillo y obstinado de unas mujeres que, en realidad, solo querían jugar.

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