En 2008 el oscarizado Hayao Miyazaki estrenó Ponyo en el acantilado, film que no obtuvo el mismo reconocimiento que otras cintas del realizador como “El viaje de Chihiro” o “El castillo ambulante”. La cinta estuvo nominada en los Premios Annie a la mejor dirección y a la mejor banda sonora. También obtuvo reconocimiento en el Festival de Cine de Venecia, llevándose dos galardones: una mención especial en el Premio de Cine Digital Futuro y el Premio de la Fundación Mimmo Rotella, además de estar nominado en la Sección Oficial para llevarse el León de Oro. Se estrenó originalmente el 24 de abril de 2009 en España.



Ponyo en el acantilado

Crítica de ‘Ponyo en el acantilado’

Ficha Técnica

Título: Ponyo en el acantilado
Título original: Gake no Ue no Ponyo

Año: 2008
Duración: 100 min
País: Japón
Dirección: Hayao Miyazaki
Guion: Hayao Miyazaki
Fotografía: Atsushi Okui
Música: Joe Hisaishi
Género: Animación
Productora: AURUM PRODUCCIONES, S.A.

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IMDb

Tráiler de ‘Ponyo en el acantilado’

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  • Animación (Actor)
  • Hayao Miyazaki (Director)

Sinopsis de ‘Ponyo en el acantilado’

Ponyo en el acantilado nos presenta a Sosuke, un niño de 5 años, entabla amistad con la princesa pez Ponyo, que está desesperada por convertirse en humana. (NETFLIX).

Premios

  • Festival de Venecia: Nominada al León de Oro (mejor película). 2008
  • Asociación de Críticos de Chicago: Nominada a Mejor film de animación. 2009

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Ponyo en el acantilado
Foto de eOne Spain

La Sirenita de Miyazaki

Hayao Miyazaki es uno de los grandes maestro del cine de animación, gracias a las grandes joyas que ha regalado a los espectadores. Con Ponyo en el acantilado retoma una de las historias más famosas del mundo de los cuentos: La Sirenita. Pero, al igual que en otras películas, le da un enfoque distinto, donde se conserva su esencia original, pero el trayecto es distinto y cautivador. Desde el principio se aleja de una identidad demasiado madura, pero también se distancia del romanticismo puro y duro del cuento original. Por lo tanto, Miyazaki confecciona una historia de amor basada en la inocencia y en la pureza, dando la oportunidad del espectador de sumergirse en esta historia tan lumínica. Es más, no se propone un enemigo maniqueo, lo que le da mayor riqueza a la historia.

Por otro lado, está ese factor de la magia que tantas veces se ha utilizado en las películas de Miyazaki. Es imposible no fijarse en esa forma de abordar lo fantástico con lo cotidiano, sin perder de vista jamás la naturaleza. A causa de ello, hay un significado más sutil de la necesidad de establecer un equilibrio y de la necesidad de encontrar personas que se dejen llevar por los sentimientos y la responsabilidad. No cabe duda de que es una de las películas menos adultas de Miyazaki, pero eso no significa que no tenga momentos con una emoción especial. Aun así, no se completa totalmente la fascinación que pudiera producir, como sí hicieron otras películas del realizador. Una vuelta de tuerca que hace que se disfrute de algo distinto.

Foto de eOne Spain

La ternura de la inocencia

Uno de los puntos más positivos de Ponyo en el acantilado es la forma de escribir sus personajes principales. Para comenzar, la propia Ponyo se deshace de sacrificios cosificados, para ser ella la que luche por su libertad. Con ello, pone sobre la mesa una manera distinta de enseñar las motivaciones detrás de la forma de proceder de Ponyo. Junto a ello, también está la coherencia de la actitud, acorde a la edad que tiene este personaje. Por lo cual, hay un conflicto que no necesita mayor complicación. Después, Sosuke es el eje central perfecto, dado que es el nexo de unión entre los dos mundos. Además, su personalidad se mezcla perfectamente con la de Ponyo y forman un tándem muy orgánico. Por esta razón, los dos funcionan muy bien como pareja protagonista.

Después, Fujimoto es el antagonista por excelencia de la película, pero, como acostumbra Miyazaki en sus films, se aleja de unos fines burdos y sencillos, para obtener un personaje con distintas aristas y no ser un villano al uso. Por lo cual, esa ambivalencia hace que sea un plus, al plantear un personaje más completo. Por otra parte, Lisa es ese contrapeso más de la propia vida, mostrando una realidad que podría pasar perfectamente. En esa sencillez es donde se encuentra el punto fuerte de este personaje. Luego, el grupo de señoras de la residencia son personajes recurrentes que permiten al espectador tener un alivio humorístico, pero sin caer en lo forzado. Además, confluyen muy bien con la problemática que se proyecta y como acompañantes de la acción. Por último, destacar el cuidado de los distintos personajes circunstanciales que van apareciendo en el film.

Foto de eOne Spain

El imaginario de Studio Ghibli

Hablar del Studio Ghibli es saber que tienen un estilo muy propio a la hora de realizar sus películas. Su animación se ha convertido en un referente, siendo totalmente reconocible por el público. Con Ponyo en el acantilado se retoma esa estética tan propia, aunque se suavizan ciertos detalles visuales para darle mayor efecto infantil al resultado. Aun así, la manera de dibujar el mundo marino es una maravilla, lo que hace que el espectador quede impresionado ante esa utilización del medio acuático. Después, hay un uso de los colores excelente, donde proliferan los azules y rosados, siendo una paleta que alude al océano y a la infancia inocente. Además, se une el retrato de las ciudades pesqueras, identificándose con el contexto global del film y la coherencia que tiene con la historia.

La banda sonora, por su parte, se posiciona en una exquisita realización, sabiendo utilizar un punto en común, como es la canción oficial de la película, siendo el principal acompañante de la acción. Después, la composición musical es totalmente coherente. Llega una fluidez notable, además de haber varios momentos en los que se apoya más en una construcción espacial y no tanto el tema musical recurrente. Por otra parte, el montaje es ligero con un dinamismo muy disfrutable. Las secuencias se producen con ese efecto infantil, que pese a tener un mensaje más maduro, sabe hacer que sea captado por todo tipo de públicos. Y, por último, hay un desempeño artístico que hace de sí misma una fábula, gracias a la forma de dibujar, que se une muy bien con el resto de elementos creativos.

Ponyo en el acantilado
Foto de eOne Spain

Conclusión

Ponyo en el acantilado es una oda brillante, que nace de La Sirenita. Una versión con personalidad que, aunque dirigida más hacia un público infantil, puede ser muy emotiva para todo tipo de públicos. Una sensibilidad artística estupenda, que se observa en el cuidado del dibujo, de la selección de colores y la forma de envolver al espectador ante esta fábula audiovisual. Únicamente, se echa en falta ese toque de Miyazaki en el que hay un camino más profundo, aunque mantiene parte de ello en este film. El regreso al mar, donde la magia y el amor puro se funden.

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