Poquita fe es un una miniserie adscrita al género de la comedia, y que sigue la vida de una pareja durante un año. Cada capítulo, de unos quince minutos de duración, representa un mes. Los creadores del la serie son Pepón Montero y Juan Maidagán (Justo antes de Cristo, Camer café). La pareja protagonista está interpretada por Raúl Cimas (Muchachada nui, Los del túnel) y Esperanza Pedreño (Ocho apellidos catalanes, Camera café). Se puede ver en Movistar Plus+.



Poquita fe

Crítica de 'Poquita fe'

Ficha Técnica

Título: Poquita fe
Título original: Poquita fe / Poquitª fe

Reparto
Raul Cimas (José Ramon)
Esperanza Pedreño (Berta)
Juan Lombardero (Padre de Berta)
María Jesús Hoyos (Madre de Berta)
Julia de Castro (Hermana de Berta)
Marta Fernández Muro (Madre de José Ramón)
Chani Martín (El vecino)
Pilar Gómez (Pilar)
Enríque Martínez (Riki)

Año: 2023
Duración:
País: España
Director: Pepón Montero (Creador), Juan Maidagán (Creador)
Guion: Pepón Montero, Juan Maidagán
Fotografía: Carles Gusi
Música: Víctor Coyote
Distribución: Netflix

Filmaffinity

IMDB

Tráiler de 'Poquita fe'

Sinopsis

Berta y Jose Ramón intentan vivir su vida lo mejor que pueden. Sus emociones, esperanzas y pasiones están atenuadas por el ruido del día a día. Pero ahí siguen. El ruido que rodea a Berta y a José Ramón lo provocan los suegros de este, siempre presentes; la hermana de Berta, la favorita de la familia; la madre de José Ramón, un alma libre aunque agotadora; el vecino, un ser despreciable, pero que vive pared con pared; los de la guardería donde trabaja Berta; los guardias de seguridad, compañeros del trabajo de Jose Ramón; los del bar; los vecinos; los amigos de los suegros; los amigos de la cuñada; los amigos de los amigos... Mucho ruido. Demasiado. Si pudieran apagarlo…

Dónde se puede ver la película en streaming



Quitando hojas al calendario

Poquita fe tiene la sencillez de su parte. Por muy esperpéntico, exagerado o insólito que parezcan algunas situaciones, no es una serie que eleve mucho los pies sobre el suelo. Se mueve por terreno conocido por no poca gente, y lo hace con unos recursos selectos. Casi minimalistas. El formato son doce píldoras en cómodas dosis de quince minutos que extrae oro de situaciones cotidianas. No hay doblez, ni muchos añadidos, ni aspavientos, y quizá precisamente por eso, por su normalidad, a muchos les parezca un pequeño espejo en que verse reflejado.

Esta es la historia de Berta (Esperanza Pedreño) y José Ramón (Raúl Cimas). Son una pareja de cuarentones cómodamente instalada (o incómodamente según se mire) en una rutina acomodada, pero gris. Sin estímulos. Él trabaja de guardia jurado en una delegación de gobierno; ella, en una guardería. Y poco más se puede decir de ellos. Cada día es exactamente igual al anterior. Apenas siquiera cenan fuera, no hay novedades, ni estímulos.

La cosa está en que Berta comienza a sentir el gusanillo, o el deseo, de la rebeldía. Al menos en las dosis razonables para poner algo de color, o diversión, en su permanente monotonía. Y aquí comienzan los choques con José Ramón, y el tira y afloja que será el núcleo de la trama, plasmada a través de un año dividido en doce capítulos.

Poquita fe serie
Copyright Movistar Plus+

Pequeñas historias

En Poquita fe, aparte de los problemas de rutina de un matrimonio en sus cuarenta y tantos, se ramifican otras situaciones también familiares para el común de la gente. Ahí tenemos: la relación con los suegros, un trabajo como fuente de sinsabores, los padres que tienen un hijo favorito, unas navidades tensas, problemas con los vecinos, el pavor al qué dirán... Todo ello bien soportado por fragmentos de historias, con su componente de disparate, pero también participando del costumbrismo.

Afortunadamente, aunque estemos ante una serie sobre la rutina, Poquita fe no se hace rutinaria. Por varios motivos, comenzando por el formato y duración. La serie en su totalidad acumula unas tres horas de visionado. En una tarde medianamente libre, se puede ver casi de una sentada. Ello conlleva un aire de reconfortante agilidad y ligereza, que no está reñido con la inteligencia del guion. Por otra parte, Poquita fe usa con acierto el recurso de romper la cuarta pared de forma diferida. Es decir, los implicados en las historias eventualmente nos cuentan por qué reaccionaron o qué es lo que sintieron de forma intercalada a la historia. Muy similar a Modern Family, pero con alguna pirueta añadida.

Esto añade comicidad a lo que estámos viendo, pues estos pequeños fragmentos matizan la historia de tal forma que el esperpento o lo absurdo se ve aumentado. El tono del guion y el armazón audiovisual que lo rodea son de lo más sencillos, casi se bordea el minimalismo. Se corre el peligro de la que serie parezca un poco siesa, pero en lugar de ello lo que adquiere es un tono de llaneza que puede casar bien con le espectador.

Pepón Montero, Juan Maidagán
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Cuestión de personajes

Poquita fe tiene una sólida base en sus personajes. Un mérito de la serie es que empatizamos rápidamente con ellos. Poquita fe es ácida, satírica, etc. Pero no juzga a sus personajes que, evidentemente, cometen errores, pero sin malicia. Son más como peces fuera del agua que, por así decirlo, mala gente. A ello ayudan las actuaciones. Partiendo de los personajes principales, interpretados por Raúl Cimas y Esperanza Pedreño. Cimas sabe transmitir humor de una forma "seria", esto es, sin pantomimas, exageraciones o sobreactuación. Deliberadamente, sobre todo en los momentos de ruptura de la cuarta pared, hay un anonadamiento casi de pánfilo, de incomprensión de lo que sucede a su alrededor, entre lo hilarante y lo entrañable.

Esperanza Pedreño también está excelente. Parte de un personaje modoso que bajo su capa de rutina encierra ganas de redirigir su vida hacia cauces menos previsibles. Nada revolucionario a priori: ir de vacaciones a otros sitios (siempre van a Almuñécar), salir más de... casa. En combinación con el personaje de Raúl Cimas lo primero que se nos viene a la cabezas es cómo es posible que formen una pareja, cuando su relación es casi de autómatas. Además de exenta de comunicación.

Los numerosos personajes dan mucho juego. Julia de Castro, en el papel de hermana de Berta, da el contrapunto. Ella es libre hasta el punto de la irresponsabilidad y, aun así, los padres de ambas (Juan Lombardero y María Jesús Hoyos) siempre relegan siempre a Berta por su hermana. Mención especial para Chani Martín como vecino plasta y para Pilar Gómez como amiga de Berta que encenderá sus deseos de libertad.

Poquita fe serie
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Algunas influencias de Poquita fe

Los creadores de Poquita fe, Pepón Montero y Juan Maidagán, fueron los responsables, en su momento, de Camera café. Y no es cosa baladí. Ese toque de pequeños retazos, de breves escenas sueltas, une de algún modo ambas series. Asumiendo, claro está, que Poquita fe tiene una puesta en escena más amplia. Además, el humor que trata de llegar a lo delirante a través de lo cotidiano también admite semejanzas. Tampoco hay que olvidar que Esperanza Pedreño formaba parte del elenco de camera Café,

Montero y Maidagán también dirigieron, esta vez en el cine, la peculiar Los del túnel (2017), comedia que acaso pasase demasiado desapercibida. Poquita fe quizá reciba algo de su humor, pero sobre todo recibe a Raúl Cimas, integrante del elenco de la mencionada película. Su forma de actuar también tiene algo de chanante, de los tiempos de Muchachada nui, pero de una forma más aquietada. Posee una candidez hilarante existente en su dicción y en su forma de actuar, que es muy conveniente para la comedia.

En al sorna que se gasta la serie también hay algo de Berlanga, pero sin alcanzar sus cotas de negrura. Más en la forma de coger un casticismo que nos es muy conocido y reinterpretarlo de manera esperpéntica.

Pepón Montero, Juan Maidagán
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Conclusiones de 'Poquita fe'

Poquita fe tiene buen ojo para hacer un humor sencillo pero de efectos descacharrantes, a base coger los desperfectos de una vida monótona y convertirlos en un comentario ácido, pero sin embargo cariñoso con sus propios personajes. La serie empatiza fácilmente con el espectador. Además, por formato y actuaciones el resultado final es delicioso. Con seguridad una de las series españolas del año.

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