Rental Family (Familia de alquiler) es una película conmovedora y emotiva que explora la compleja relación entre la soledad, la conexión humana y la identidad. Dirigida por Hikari (Tokyo Vice), la historia sigue a Phillip, un actor estadounidense interpretado por Brendan Fraser (La ballena), que trabaja para una agencia de "familia en alquiler" en Tokio, donde desempeña como padre, amigo o falso marido para personas que buscan conexión emocional. Rental Family es una reflexión profunda sobre la condición humana y la búsqueda de significado en un mundo cada vez más aislado. Nominada a Mejor Película en la pasada Seminci se estrena el 9 de enero de 2026 en salas de cine españolas.

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Rental Family

Crítica de 'Rental Family'

Ficha Técnica

Título: Rental Family (Familia de alquiler)
Título original: Rental Family

Reparto:
Brendan Fraser (Phillip Vanderploeg)
Mari Yamamoto (Aiko Nakajima)
Takehiro Hira (Shinji Tada)
Akira Emoto (Kikuo Hasegawa)
Shannon Mahina Gorman (Mia Kawasaki)
Nihi (Nova Bright Z)

Año: 2025
Duración: 103 min.
País: Japón
Director: Hikari
Guion: Stephen Blahut, Hikari
Fotografía: Stephen Blahut, Takuro Ishizaka
Música: Jon Thor Birgisson, Alex Somers
Género: Comedia dramática
Distribuidor: Walt Disney Studios Motion Picture Spain

Filmaffinity

IMDB

Tráiler de 'Rental Family (Familia de alquiler)'

Sinopsis

Ambientada en el Tokio actual, Rental Family sigue a un actor estadounidense (Brendan Fraser) que lucha por encontrar un propósito en la vida hasta que consigue un trabajo inusual: trabajar para una agencia japonesa de "familias de alquiler", interpretando papeles de suplente para desconocidos. A medida que se sumerge en el mundo de sus clientes, comienza a establecer vínculos genuinos que difuminan las líneas entre la actuación y la realidad. Al enfrentarse a las complejidades morales de su trabajo, redescubre el propósito, la pertenencia y la tranquila belleza de las relaciones humanas.

Dónde se puede ver la película en streaming



Agencias de alquiler para clientes solitarios

La directora japonesa Hikari, quien ya causó sensación con su sensible y revolucionaria película 37 Segundos, regresa con una película que, una vez más, gira en torno a cuestiones delicadas como la identidad y la conexión humana. Mientras que su anterior título se centraba en la discapacidad física y la autodeterminación, en Rental Family opta por un tipo de soledad más universal. Brendan Fraser interpreta a Phillip, un actor estadounidense que ha dejado atrás sus mejores años y vaga sin rumbo fijo por un país que apenas comprende. Cuando una empresa lo contrata para que, a cambio de una remuneración, interprete el papel de familiar de clientes solitarios, se ve inmerso en un mundo en el que se alquila la cercanía para estar acompañado y en donde los sentimientos no nacen del interior sino que son actuaciones.

La premisa parece casi absurda: personas que contratan a actores para que interpreten a su padre, hermano o marido. Afortunadamente, Rental Family no opta por la burla o la ironía, sino por la comprensión. Hikari observa con empatía la necesidad que hay detrás del sistema. Los clientes no son caricaturas, sino personas que anhelan algo a lo que no pueden aferrarse. Phillip se convierte en el extraño espejo de ese anhelo, pero las familias que retrata se convierten poco a poco en reflejos de su propia pérdida: una hija que nunca tuvo, una pareja que perdió, un hogar que ya no conoce.

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Rental Family película

Tokio y Brendan Fraser en el foco 

Brendan Fraser interpreta el papel con la conmovedora delicadeza que le caracteriza, como un hombre que intenta no derrumbarse y que encuentra en esta especie de obra de teatro la primera conexión sincera en años. Su incomodidad y empatía se entrelazan constantemente, sobre todo cuando la frontera entre el trabajo y los sentimientos comienza a difuminarse. Irradia la cualidad de alguien que ya no sabe si está actuando o viviendo, y ahí reside la fuerza de Phillip como personaje. Brendan Fraser vuelve a impresionar con su vulnerabilidad. Dice más con el silencio que con las palabras y su presencia eleva la película en todo momento.

Tokio está bellamente capturada por el director de fotografía Koji Kanaya, quien a menudo filma a Phillip a través de ventanas, espejos o pantallas, como si siempre estuviera fuera del mundo que intenta comprender. La ciudad se convierte en un espejo de su alienación, a la vez bulliciosa y solitaria. Casi se puede sentir cómo Phillip desaparece en ese mar de neones y silencio. En cuanto al tono y la temática, Rental Family evoca inevitablemente recuerdos de Lost in Translation, aunque la mirada de Hikari es más empática y menos irónica. Mientras que Sofia Coppola casi romantizaba la distancia entre las personas, Hikari explora lo que sucede cuando incluso la intimidad juega un papel y si entonces aún se puede distinguir la verdad del juego.

Rental Family película

La soledad de la sociedad japonesa

Dado su ojo para los detalles humanos y la vulnerabilidad, Hikari podría haber convertido Rental Family en una película mas redonda, y aunque es interesante, al espectador le queda una sensación de lo que podría haber dado de si. A medida que la historia se acerca a su fin, pierde algo de su sutil tensión y el sentimentalismo se vuelve más evidente. Mientras que la primera mitad está llena de matices e incomodidades, el tramo final parece diseñado para que todo el mundo se vaya a su casa con una sensación cálida.  Es todo demasiado redondo, demasiado reconfortante, como si las aristas de la soledad que la película construye con tanto cuidado y esmero se hubieran suavizado de repente. El final carece de esa pequeña ruptura, de ese final abierto que podría haber albergado tanta verdad y permitido al espectador dar rienda suelta a su imaginación.

Finalmente, también hay que abordar el aspecto moral y crítico de la historia. La sociedad japonesa lleva décadas enfrentándose a un problema muy grave: la soledad. La tasa de suicidios en el país sigue siendo elevada, las personas mayores se sienten solas, sin contactos sociales ni apoyo, y la presión sobre los jóvenes para que vivan según unas normas preestablecidas y unos patrones obsoletos es inmensa. Precisamente por estas razones surgen agencias que se aprovechan del sufrimiento de una sociedad solitaria. Sin embargo, Rental Family parece no decir mucho al respecto, salvo que la mera existencia de estas agencias de familias de alquiler quizá no sea tan buena, pero que, dentro de ciertos límites, es moralmente aceptable.

Brendan Fraser

Conclusión de 'Rental Family'

Rental Family no es una película grandiosa ni innovadora, pero si es una cinta amable que nos cuenta una historia sincera sobre la interpretación, la cercanía y la ilusión de la familia, y sobre lo que significa hoy en día el contacto real en un mundo cada vez más aislado. Después de verla, seguramente no te sentirás sobrecogido ni conmovido, pero la película te dejará una buena sensación. A veces demasiado correcta, otras demasiado dulce, pero rara vez deshonesta.

Se trata de una película que te hace sentir bien, con un final feliz que se ve venir desde los primeros minutos y que sigue fórmulas bien conocidas, tan dulce como el algodón de azúcar en una feria. Pero detrás de la dulce fachada se esconde un concepto bastante problemático dentro de la sociedad japonesa, que nunca se explica lo suficiente porque parece mas interesada en ofrecer un simple y puro entretenimiento.

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CINEMAGAVIA
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Eduardo Gil Rodríguez
Mi afición por el séptimo arte y el gusanillo por escribir me llevaron a crear Cinemagavia. El cine, por supuesto, siempre que puedo, en versión original. Licenciado en Periodismo, Community Management, Ventas, Marketing.... Muy fan del programa de TVE Días de Cine al que le debo gran parte de mi pasión por el cine.
rental-family-pelicula-critica-estreno-cineRental Family no es una película grandiosa ni innovadora, pero si es una cinta amable que nos cuenta una historia breve y sincera sobre la interpretación, la cercanía y la ilusión de la familia, y sobre lo que significa hoy en día el contacto real. Después de verla, seguramente no te sentirás sobrecogido ni conmovido, pero la película te dejará una buena sensación. A veces demasiado correcta, otras demasiado dulce, pero rara vez deshonesta. Se trata de una película que te hace sentir bien, con un final feliz que se ve venir desde los primeros minutos y que sigue fórmulas bien conocidas, tan dulce como el algodón de azúcar en una feria. Pero detrás de la dulce fachada se esconde un concepto bastante problemático dentro de la sociedad japonesa, que nunca se explica lo suficiente porque parece mas interesada en ofrecer puro entretenimiento, a veces algo simplista.

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