Retrato de una mujer en llamas es el nuevo film de la directora francesa Céline Sciamma (Girlhood, Tomboy). Ambientada en una isla de la bretaña francesa del siglo XVIII, cuenta la historia de amor entre una pintora y la mujer a la que debe retratar, que se niega a posar para el cuadro que será enviado para sellar su matrimonio concertado con un noble italiano. Adèle Haenel (120 pulsaciones por minuto) y Noémie Merland (Una semana en Córcega) protagonizan una de las películas del año, ganadora del premio al mejor guion de la última edición del Festival de Cannes. En cines españoles desde el 18 de octubre.



Retrato de una mujer en llamas

Crítica de ‘Retrato de una mujer en llamas’

Ficha Técnica

Título: Retrato de una mujer en llamas
Título original: Portrait de la jeune fille en feu / Portrait of a Lady on Fire

Reparto:
Adèle Haenel (Héloïse)
Noémie Merlant (Marianne)
Luàna Bajrami (Sophie)
Valeria Golino (La Condesa)
Cécile Morel (Campesina)

Año: 2019
Duración: 120 min.
País: Francia
Director: Céline Sciamma
Guion: Céline Sciamma
Fotografía: Claire Mathon
Música: Para One, Arthur Simonini
Género: Drama. Romance
Distribuidor: Karma Films

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Tráiler de ‘Retrato de una mujer en llamas’

Sinopsis

Retrato de una mujer en llamas nos sitúa a finales del siglo XVIII. Marianne (Noémie Merlant) es una pintora contratada para hacer un retrato matrimonial a Héloise (Adéle Haenel). Marianne, haciéndose pasar por dama de compañía de Héloise, debe observarla de día para por la noche pintarla sin que ella lo descubra.

Premios

  • Festival de Cannes: Mejor guión (Céline Sciamma). 2019


Souvenirs

En Brokeback Mountain (2005), Ennis del Mar conservaba una foto y una camisa como souvenir de la gran historia de amor de su vida. El Retrato de una mujer en llamas es lo que atesora Marianne como recuerdo del suyo y en torno a lo que gira la nueva película de la directora Céline Sciarmma. Se trata del romance entre dos mujeres del siglo XVIII, algo evidentemente prohibido y con nulas esperanzas de tener un final feliz, pero eso no supone impedimento para que la directora posibilite que Marianne y Héloïse experimenten libremente la atracción, el deseo, la agitación y el desconsuelo de vivir un apasionado y breve affaire.

Retrato de una mujer en llamas

Amor a fuego lento

Marianne recibe el encargo de hacer un retrato de Heloïse en secreto, pues esta se niega a posar para el cuadro que sellará su destino. Por ello, Marianne se hace pasar por una dama de compañía, y aprovecha los paseos que realiza con la esquiva Heloïse para reparar en sus facciones de cara a plasmarlas en su lienzo por la noche. Es así, a través de miradas furtivas y la atención por los detalles, la forma en la que se cocina a fuego lento la atracción que surge entre ambas.

La química es tan grande que resulta un tanto frustrante que la contención impere durante buena parte del relato. Sin embargo, las circunstancias provocan que se cree un escenario único en el que la sororidad y el ansia de libertad derriban las barreras sociales, y que tanto las dos protagonistas como la criada se cuiden las unas a las otras y puedan ser ellas mismas por primera vez.

Retrato de una mujer en llamas

Estado de gracia

La temática pictórica está presente en forma y fondo en Retrato de una mujer en llamas. Explora la complejidad de plasmar la verdad de un individuo en un lienzo al tiempo que la composición de cada plano aporta tanta belleza como información sobre la historia y los personajes. No hay banda sonora, lo cual hace más especiales los momentos acompañados por música diegética, como el mágico momento en el que se produce la imagen que da título al film.

Tanto Noémie Merlant como Adèle Haenel están en estado de gracia encarnando a Marianne y Héloïse respectivamente, dos interpretaciones profundamente viscerales que consiguen que vivamos su romance con la misma y creciente emoción que impregna el desarrollo de la película.

Portrait de la jeune fille en feu

Conclusión de ‘Retrato de una mujer en llamas’

Retrato de una mujer en llamas es una de las películas más bonitas e inteligentes del año. En dos horas encapsula perfectamente la turbación del enamoramiento, la culminación del romance y la aflicción de la separación. Es clásica a la par de moderna, y se vale del mito de Eurídice y Orfeo para definir el recuerdo, la imagen atemporal de la persona amada, como el souvenir más valioso del amor, culminando en un final que cuando parecía perfecto se supera con un epílogo más emocionante y hermoso si cabe.

Este artículo puedes leerlo también en El Otro Fanboy.

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