La Sección Oficial del pasado Festival de Cannes acogía por vez primera a la más que consagrada Carla Simón, quien, tras alzarse con el Oso de Oro con Alcarràs, viaja ahora hasta las costas gallegas para narrar su primer acercamiento con su familia paterna, intentando comprender la misteriosa figura de sus padres toxicómanos. La nueva propuesta de Simón, Romería, lejos de emocionar como sus anteriores trabajos, deja indiferente al espectador debido a sus cuestionables decisiones formales y narrativas, que desdramatizan hasta el extremo cada escena, deformando lo que podría haber sido el cierre íntimo y perfecto para su autobiográfica trilogía. Estreno el 5 de septiembre de 2025 en salas de cine españolas.
Crítica de 'Romería'
Resumen
Ficha Técnica
Título: Romería
Título original: Romería
Reparto:
Llúcia Garcia (Marina)
Mitch (Mitch Martín)
Tristán Ulloa (Lois)
Celine Tyll
Miryam Gallego
Janet Novás
José Ángel Egido
Sara Casasnovas
David Saraiva (Policía portugués)
Sergio Quintana (Policia portugués)
Alberto Gracia
Año: 2025
Duración: 115 min.
País: España
Director: Carla Simón
Guion: Carla Simón
Fotografía: Hélène Louvart
Música: Ernest Pipó
Género: Drama. Adolescencia
Distribuidor: Elástica Films
Tráiler de 'Romería'
Sinopsis
Marina (18), adoptada desde muy pequeña, viaja a Vigo para encontrarse por primera vez con la familia de su padre biológico. Su llegada trae de vuelta un pasado ya enterrado. Guiada por el diario de su madre y a través de una conexión especial con su nuevo primo, Marina descubrirá las heridas familiares y podrá por fin revivir la memoria fragmentada de unos padres de los que apenas tiene recuerdos. (Elástica Films)
Dónde se puede ver la película en streaming
Somos un quimérico museo de formas inconstantes
Hace poco más de tres años, el gran Paolo Sorrentino estrenaba Fue la mano de Dios, una de las pocas obras maestras de la década y un relato profundamente emotivo donde el italiano narraba con una belleza insondable la construcción de su identidad y la trágica muerte de sus padres, confesándose ante el mundo y redimiéndose de la gran desgracia de su vida. Ahora, Carla Simón —claramente inspirada por el napolitano— escribe y dirige el viaje que la llevó a comprender su origen, su identidad incompleta y la historia de sus padres, algo así como una moderna Ana Torrent en El Sur. Cambiando la azul y esplendorosa costa napolitana por las melancólicas costas gallegas, la realizadora catalana intenta vislumbrar sus raíces y las de sus padres —y, por tanto, su propia identidad— a través de los lugares donde estos habitaron, amaron y soñaron.
La combinación entre las vivencias de la joven y las grabaciones que realiza con una pequeña cámara muestra la subjetividad de su punto de vista, que capta a lo que es sensible y no la totalidad de la realidad, al igual que le sucede a la protagonista con su historia familiar. Podría ser un acierto si en algún momento se reflexionase de manera activa sobre los hechos o si Carla Simón intentara narrar alguna verdad en la que crea.
Lo que termina sucediendo en Romería es una sucesión de viñetas sobre su familia paterna en las cuales, de manera abrupta, desestructurada y repentina, descubre la verdad sobre sus padres y su toxicomanía a través de unos actores poco inspirados. Por lo tanto, se crea una disyunción entre la imagen y su contenido temático, lo que impide al espectador conectar con un relato que avanza bruscamente a través de superficiales conversaciones entre personajes desdibujados.
Carla Simón cierra su trilogía
El naturalismo e influencia del neorrealismo italiano que la realizadora empleaba para aportar realismo y verdad a sus personales historias se deforma en Romería para desfigurarse en un realismo mágico tosco y vago donde de la ignorancia de la protagonista nace una reconstrucción, más preciso sería una generación, de la vida de sus padres, que se muestran con extraña fascinación, recordando fuertemente a una suerte de Génesis. Esas ensoñaciones subrayadas por la bella e impresionista fotografía de Hélène Louvart, desentonan del realista relato, queriendo aportar una emocionalidad y poesía de manera impostada que dista mucho de la belleza y lirismo natural que emanaba la pequeña Laia Artigas en Estiu 1993 o la familia protagonista en Alcarràs.
La gran diferencia entre su primera y su última cinta es que mientras en su ópera prima Carla Simón empatizaba y entendía a la infante protagonista, aquí se subjetiviza tanto el relato que no se puede saber cuando habla la confusa protagonista adolescente y cuando Simón, quien crea una especie de admiración por la figura de sus padres y la desenfrenada vida que llevaron. Donde Víctor Erice hacía que Ana Torrent desmitificase a su padre y lo comenzase a ver cómo el hombre que era, Simón los mitifica todavía más y prácticamente los hace ver como Adán y Eva en el Génesis, en secuencias bellamente filmadas pero que rompen totalmente la relación de lo formal con lo narrativo. La naturalista e insulsa puesta en escena flaquea en estas imágenes, introducidas de manera impostada y que no encuentran cohesión con la historia.
Conclusión de 'Romería'
Carla Simón decepciona con su nueva obra, que sorprendentemente se queda en lo superficial y superfluo de la íntima búsqueda de la protagonista, con un guion y personajes desdibujados que nunca consiguen que el relato funcione de manera natural. Las decisiones narrativas de Simón hacen flaquear a las formales, creando una cinta carente de gracia y de la poesía naturalista que tanto caracterizaba a la autora.
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