Sí digo que existen cinco películas de una saga de terror llamada Blackwell Ghost muchos se quedarán a cuadros. Incluso cinéfilos de aquellos que conocen prácticamente todo lo rodado y por rodar puede quede desconozcan esta saga. Hoy, vamos a revindicar una serie de películas de, más que serie B, estilo amateur y un presupuesto cercano al cero, que son lo que debería haber sido y no fue Paranormal Activity. A pesar de que la primera entrega se distribuyó en 2017, ya se han realizado cinco entregas, y visto como termina la última de ellas, se espera mínimo una más.

La primera entrega de Turner Clay ¿Realidad o ficción?

Turner Clay es el auténtico protagonista de toda la saga. Es el director y empezó en el cine con proyectos de cine de género con un presupuesto paupérrimo, State of Emergency (2010). Pero fue la primera película de Blackwell Ghost, que se realizó en 2017, la que ha puesto el director en el radar.

La película empieza con una propuesta metacinematográfica. Turner Clay se presenta a si mismo como un director de cine de género, y nos presenta su siguiente proyecto, un documental sobre fantasmas. Para cualquiera espectador avispado, es evidente que esto es ficción y es una herramienta metacinematográfica más (a pesar de que en Internet siempre se pueden encontrar pardillos que preguntan sobre la veracidad de la saga), pero lo cierto es que Clay adornará la obra de una pátina de verismo (por lo menos en esta primera entrega) que si le dota de mucho "realismo" (acepción que tiene que cogerse con pinzas, cuando hablamos de temas paranormales).

Blackwell Ghost

Un hombre, un sueño

Blackwell Ghost 1 se adentra en la vida de Clay y la realización de su "documental". Un golpe de suerte le llamará a su puerta cuando un compatriota suyo le invite a su casa para que documente los fantasmas que él cree que habitan en su casa. La saga opta por un Found Footage, o más bien una variación de este, porque el metraje que vemos es el que teóricamente ha preparado y cocinado en la sala de montaje el propio cineasta.

Pero realmente lo interesante lo encontramos en la cocción de Blackwell Ghost 1. Hay que avisar de antemano al espectador que no espere emociones fuertes. Para nada. De hecho, el discurso entero de la película se realiza precisamente en contraposición al esquema de este tipo de cine, señalando de manera clara la saga Paranormal Activity, con la que comparte similitudes pero con la que rivaliza por su visión de lo paranormal. La película, presenta lo que podría ser "un encantamiento" si este fuera real. Es decir, golpes, ruidos, y en algunos casos extremos, movimientos de objetos. Blackwell Ghost 1 sabe captar el interés del espectador por presentar los elementos de una manera progresiva y siempre jugando entre las lindes de lo "real" y lo "sobrenatural". Evidentemente sabemos que todo es ficción, pero el pacto de ficcionalidad puede llegar a ser muy firme en ciertos momentos de Blackwell Ghost 1.

Por otra parte, Blackwell Ghost 1 marcará un modelo que todas las otras entregas seguirán. Incluso en lo de su corta duración, porque todas las películas apenas superan la hora de metraje. Lo único que añadirán las siguientes entregas serán ciertos detalles, que aún así siguen siendo muy disfrutables. Para un servidor, el cenit se alcanza en la cuarta película, que es la culminación de las propuesta de Blackwell Ghost.

Una segunda entrega

A partir de esta película, Clay Turner dirigiría cuatro más. Solo Blackwell Ghost 2 está relacionada con el caso de la primera casa (el fantasma de Blackwell, al que hace mención el título de la cinta), y realmente es la peor película de la saga, porque no aporta demasiado a la primera entrega y la estructura que utiliza es realmente extraña, cortando el clímax de la trama (evidentemente, exceptuando esta película, todas las demás siguen un clímax final que significa la aparición más "palpable" de una aparición fantasmal). El espectador puede prescindir de ella e ir directamente a la tercera entrega.

La casa de los 1000 cadáveres

La tercera y cuarta películas cambian de ubicación y ya no nos cuentan más la historia del fantasma de Blackwell, sino que nos presentan una nueva historia, pero siguiendo el mismo esquema. Otra vez nuestro protagonista vuelve a recibir información de una casa donde suceden extrañas apariciones, y donde vivió un asesino en serie. Estas dos siguen el mismo modelo de la primera, pero añadiendo ciertos detalles (relacionados con nuevas técnicas que le sirven al protagonista para encontrar fantasmas, así como parte del lore del protagonista) que apuntalan la saga.

Agotamiento de la fórmula

La quinta entrega también se ubica en el mismo espacio que la tercera y la cuarta, pero parece que la fórmula se ha exprimido ya al máximo, y no tiene la misma frescura que las películas precedentes. Aún así, viendo que puede cambiarse de localización en cualquier momento, siempre hay esperanzas de seguir viendo entregas que merezcan la pena.

Turner Clay, maestro de ceremonias

Una de las claves del éxito parece el carisma del propio protagonista, que consigue crear un vínculo bastante fuerte con el espectador. De manera muy inteligente el guion de las diversas entregas es capaz de elaborar detalles relacionados con su vida personal, así como también la implicación del protagonista con el proyecto fílmico, lo que sirve para que empaticemos con él.

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