Snorkel (2018), una coproducción de Caballo Films y Malvalanda (Eduardo Villanueva y María del Puy Alvarado en Producción ejecutiva), se trata del segundo cortometraje dirigido por el realizador valenciano Borja Soler (codirector junto a Rodrigo Sorogoyen de Stockholm, ganadora de un Premio Goya 2014, Premio Feroz y tres Biznagas en el Festival de Málaga 2013; director y guionista del cortometraje Ahora seremos felices, Premio Feroz a Mejor Cortometraje 2018 en la 33 edición del Festival Cinemajove; y en desarrollo del largometraje Spanien) y escrito por la guionista Manuela Sijé.

Protagonizado por Israel Elejalde (Magical Girl, El hombre de las mil caras, La clausura del amor, Hamlet o La función por hacer), Eva Llorach (Premio Goya 2019 a Mejor actriz revelación, Premio Feroz 2019 a Mejor actriz protagonista, Premio José María Forque 2018 a Mejor interpretación femenina y Premio CEC 2018 a Mejor actriz revelación por Quién te cantará), Bruna González (La enfermedad del domingo, Verónica o De repente, la noche), Daniela Soneira (Clau), Juan Vinuesa (Premio Unión de Actores y Actrices 2019 a Mejor Actor de Reparto en Teatro por Algún día todo esto será tuyo), Alejandro Serrano (Superlópez, El mejor verano de mi vida o Hospital Central) e Iván Chavero (Verónica, Todos lo saben y La valla). El equipo lo terminan de componer Diego Cabezas (Fotografía), Mireia Soto (Música) y Roberto Fernández (Sonido).



Snorkel

Crítica de ‘Snorkel’

Ficha Técnica

Título: Snorkel
Título original: Snorkel

Reparto:
Israel Elejalde
Bruna González
Daniela Soneira
Eva Llorach
Iván Chavero
Alejandro Serrano
Juan Vinuesa

Año: 2019
Duración: 11 min.
País: España
Director: Borja Soler
Guion: Manuela Sijé
Fotografía: Diego Cabezas
Música: Mireia Soto
Género: Drama
Productoras: Caballo Films y Malvalanda

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Tráiler de ‘Snorkel’

Sinopsis

Inés y su hermana pequeña, Julia, están de vacaciones haciendo lo que más les gusta: snorkel. Cada noche a las ocho en punto las niñas se colocan cerca de su padre y esperan. Su madre siempre llama a esa hora. Cuando eres niño y tus padres se separan, tienes que entender muchas cosas de golpe. Otras cosas no.



Lo extraordinario del lenguaje cinematográfico

Unos niños practican en un pantano la actividad que da título al cortometraje: Snorkel. Poco después, Inés advierte a su hermana pequeña, Julia, que son las ocho, y que, por lo tanto, su madre debe estar a punto de llamar. Así empieza el cortometraje dirigido por el realizador valenciano Borja Soler.

Con esta sencilla pero sugerente escena inicial, Soler ya presenta el hilo conductor sobre el cual se construye su realización: la llamada telefónica de la madre a la que esperan cada día a la misma hora sus dos hijas pequeñas. La misma escena constituye además toda una declaración de intenciones, pues en ella radican los principales elementos que conforman la realización y que culminarán en la deliciosa escena final.

En Snorkel, de nuevo, las productoras del formidable cortometraje Madre dan muestra de lo poco que a veces se necesita para producir buen cine. De hecho, en la realización de Soler podemos encontrar algunas similitudes con el multipremiado Madre: un argumento sencillo pero cuya compleja carga emocional hacen de él una arriesgada apuesta difícil de alcanzar, y en la que, de nuevo, lo determinante está en el cómo se narra, en el saber utilizar lo extraordinario del lenguaje cinematográfico.

Snorkel
Fotos de Caballo Films y Malvalanda

Filmar el universo familiar

En apenas 12 minutos de metraje, a través de una estructura divida en cuatro acertadas escenas, Soler filma de forma sutil y natural la complejidad de las relaciones familiares a partir del impacto de la separación de una pareja en sus dos hijas pequeñas.

Y de nuevo, como en Madre, el escenario es mínimo: tres exteriores y un interior. Sin embargo, es la lucidez en el uso del espacio y del color lo que dotará de fuerza y profundidad al relato. En sus distintas secuencias, la cámara de Soler va reflejando las luces y las sombras que pueden conformar la cotidianidad de una familia en una situación de conflicto entre los padres. De la ligereza de los tiempos de ocio propios del universo infantil, a la tensión y a los conflictos que puede desencadenar una llamada telefónica de una madre a sus hijas pequeñas- tan esperada por ellas y no deseada por su padre-, y a los momentos tiernos y de armonía entre ese mismo padre y sus hijas a plena luz.

El uso preciso del lenguaje y su justa interpretación en un reparto que sabe que, a veces se trata más de lo que no se dice que de lo que sí, de saber expresar más allá de decir, termina de conformar este honesto retrato familiar. Más allá de la contraposición entre la inocencia del mundo infantil y la seriedad y dificultades del adulto, la cámara de Soler filma la complejidad de ambos en sus relaciones y sus espacios difusos.

Snorkel
Fotos de Caballo Films y Malvalanda

Conclusión

En suma, en Snorkel no falta ni sobra nada. A través de una acertada estructura narrativa en cuatro escenas, un sutil e inteligente uso del espacio y de la luz en armonía con el vestuario, un impecable encuadre y del rigor en el lenguaje, el equipo dirigido por Soler logra construir un relato sincero sobre la complejidad de las relaciones familiares, los diferentes momentos que pueden conformar la vida familiar en una situación de conflicto, de los tiempos amargos a los tiempos felices, de sus sombras a sus luces. Una muy estimable realización que vuelve a recordarnos la fuerza del cortometraje.

Guerreros

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