En 1965 se estrenó Sonrisas y lágrimas, adaptación del musical homónimo de Broadway. Así mismo, tanto el film como el musical están basados en la novela «La historia de los cantantes de la familia Trapp», escrita por María Von Trapp. Este film fue dirigido por Robert Wise y protagonizado por Julie Andrews y Christopher Plummer.

En 1998 fue declarada como la quincuagésima quinta mejor película estadounidense de todos los tiempos y la cuarta mejor película musical por la American Film Institute. En 2001 fue catalogada por la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos como «cultural, histórica y estéticamente significativa» y seleccionada para su preservación en el National Film Registry. Fue nominada a 10 premios Óscar, alzándose con cinco de ellos, entre los que destacan a mejor película, a mejor dirección y a mejor banda sonora.



Sonrisas y lágrimas

Crítica de ‘Sonrisas y lágrimas’

Ficha Técnica

Título: Sonrisas y lágrimas
Título original: The Sound of Music

Reparto:
Julie Andrews (Maria)
Christopher Plummer (Capitán Von Trapp)
Eleanor Parker (La Baronesa)
Richard Haydn (Max Detweiler)
Peggy Wood (Madre Abbess)

Año: 1965
Duración: 172 min
País: Estados Unidos
Director: Robert Wise
Guion: Ernest Lehman
Fotografía: Ted D. McCord
Música: Richard Rodger y Oscar Hammerstein II
Género: Musical
Distribuidora: Rakuten TV

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IMDb

Tráiler de ‘Sonrisas y lágrimas’

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  • Julie Andrews, Christopher Plummer, Richard Haydn (Actors)
  • Robert Wise (Director)
  • Audience Rating: Pendiente de calificación por edades

Sinopsis de ‘Sonrisas y lágrimas’

Sonrisas y lágrimas nos lleva a Austria, 1938. María es una alegre novicia que abandona la abadía para convertirse en la institutriz de los siete hijos de un militar retirado, el capitán von Trapp, viudo desde hace poco tiempo. La casa de los von Trapp funciona como un cuartel, pero María consigue devolver la alegría a los niños y ganarse su respeto y cariño. (FILMAFFINITY).

Premios

  • 5 Oscars: Película, director, sonido, BSO (adaptada), montaje. 10 nom. 1965
  • Globos de Oro: Mejor película y actriz (Andrews) – Comedia/Musical. 4 nom. 1965
  • Premios David di Donatello: Mejor actriz extranjera (Julie Andrews). 1965
  • Círculo de críticos de Nueva York: Nominada a Mejor actriz (J. Andrews). 1965
  • National Board of Review: Top 10 mejores películas. 1965
  • Premios BAFTA: Nominada a Mejor actriz británica (Julie Andrews). 1965
  • Sindicato de Directores (DGA): Mejor director. 1965
  • Sindicato de Guionistas (WGA): Mejor guion musical. 1965


Sonrisas y lágrimas
Foto de 20th Century Fox

La historia de los cantantes de la familia Trapp

Uno de los clásicos de la industria cinematográfica musical es Sonrisas y lágrimas, de Robert Wise. Con un guion de Ernest Lehman, se adapta de la obra musical, pero expande el universo de una forma bien planteada y rompiendo el carácter teatral que pudiera arrastrarse. El film pese a haberse realizado en 1965 tiene un aroma moderno en el que se desarrollan algunas problemáticas durante el largometraje. La concepción de la imagen de la mujer, pese a mantener un ambiente opresor en alguna secuencia, sí que se puede ver una interpretación en la que se palpa la liberación femenina. No es extraño que, incluso, los personajes que debieran ser más conservadores, se les dote de profundidad y se alejen de un maniqueísmo innecesario, por lo que es interesante el trasfondo que se expone y la evolución en él.

La construcción de los personajes no se deja en una estructura simple, sino que la manera de exponer a María invita al espectador a caminar a su lado. Llena de luz y alegría, se puede ver la contradicción y es lo que hace que no se caiga en una edulcoración excesiva, prueba de ello es el resultado final del libreto. Luego, los giros de guion no se introducen de una forma forzada, sino que se hace a través de una serie de conflictos, que permiten al espectador poder entrar en todo momento dentro de la historia, aunque haya alguno que se resuelva demasiado rápido. Además, hay que recalcar que la manera de enseñar la influencia de uno de los momentos históricos claves de la humanidad, se hace sin quitar protagonismo al tema principal y es un vehículo narrativo más. Brillante.

Foto de 20th Century Fox

La novicia rebelde

La ya oscarizada Julie Andrews fue la encargada de dar vida a María en Sonrisas y lágrimas. La actriz es uno de los referentes en el mundo de las películas musicales. Al igual que ya hiciese con “Mary Poppins”, la actriz tiene una energía que sale de la pantalla y envuelve al público con ella. Mientras que atrae al espectador con su voz, luego lo termina de embaucar con su capacidad expresiva. En ningún momento Andrews se ve forzada y mantiene una interpretación firme. Además, tiene una delicadeza y elegancia que se combinan perfectamente con la fuerza escénica que muestra en escena. Luego, se ve la química que comparte con el resto de actores y es generosa al dar a cada uno su espacio interpretativo. Por último, destacar la musicalidad perfecta que se presenta en ella misma. Es alucinante.

Por otro lado, Christopher Plummer como el Capitán Von Trapp tiene un trabajo actoral atractivo, aunque es cierto que se ve opacado por la labor interpretativa de Andrews. Sin embargo, hay momentos en los que la expresión no verbal del actor impacta en el espectador y sabe pisar fuerte en plano. Pese a lucirse más comedidamente, forma un combo con Andrews muy interesante. No obstante, una de las mejores elecciones del film es el elenco infantil. Los actores que dan vida a los niños Von Trapp tienen una soltura y un dinamismo que saben encajar en una sintonía perfecta. Hay que destacar sobre todo el papel de Kym Karath, que tiene una ternura y una profesionalidad frente a la cámara excelsa. Por último, mencionar a Peggy Wood que, aunque aparece brevemente, queda en la retina del espectador.

Foto de 20th Century Fox

El sonido de la música

Uno de los conceptos que se echa de menos en la industria cinematográfica de antes es la capacidad que había para crear un espectáculo visual de sus producciones musicales. Sonrisas y lágrimas mantiene esa espectacularidad con esta Austria de los años 40, con un cuidado por la dirección artística excelente. Por lo que, se puede ver la creatividad para llevar al espectador a esos paraísos naturales y, luego, introducirlos en el universo de los Von Trapp. Además, la dirección fotográfica encumbra ese trabajo, dando unos planos y unos encuadres que triunfan. Lo mismo ocurre con el vestuario, peluquería y maquillaje, que dan todavía mayor personalidad al film. No se han dejado absolutamente ningún detalle a la improvisación. Por lo cual, el despliegue merece la pena, al llevar al público a un espacio idílico, pero coherente con la historia.

Después, la elección de color es totalmente acertada y se puede ver cómo se ha mantenido una estructura atractiva visualmente. Por lo tanto, también sigue una línea creativa bien organizada. El montaje desarrolla un resultado extraordinario. No se rompe en ningún momento el ritmo natural y con picos de emocionalidad necesarios. Además, los números musicales tienen una cohesión que evoluciona en todo momento y no se estanca. Asimismo, se une con la propia construcción narrativa sin forzarse, por lo que se siente la sinergia y forman un equipo artístico bien construido. Igualmente, hay que subrayar que la composición musical y la ejecución de ésta tienen un nivel superior y es un regalo para los oídos. A causa de ello, se puede decir perfectamente que Sonrisas y lágrimas sigue causando furor en los espectadores.

Sonrisas y lágrimas
Foto de 20th Century Fox

Conclusión

Sonrisas y lágrimas es un referente en el mundo del cine musical. La película sigue gozando de espectacularidad y ha envejecido narrativamente de forma notable. El guion es una muestra de modernidad, con respecto al tiempo en el que fue estrenada. Después, Julie Andrews realiza una labor interpretativa espectacular y con una musicalidad que brilla en todo momento. Es enigmática y cautiva hasta el último momento.

Por otro lado, el despliegue técnico es soberbio, con un montaje orgánico y una sinergia visual y auditiva que se convierte en un gozo para el espectador. Únicamente, hay alguna resolución del conflicto desarrollada de una forma demasiado rápida. Aun así, el resultado es extraordinario. El camino a la salvación con los claroscuros necesarios para ser tierna, pero no ñoña.

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