Suite Habana (2003) es una película dirigida por Fernando Pérez y que en su momento cosechó distintos reconocimientos nacionales e internacionales, entre los que podemos destacar el de mejor película en el Festival de la Habana, algo a priori bastante controvertido en cuanto a la película es una velada, pero fácilmente reconocible, crítica al gobierno cubano. En España se presentó en el festival de San Sebastián en la sección oficial de largometrajes. Se puede ver en Filmin.



Suite Habana

Crítica de ‘Suite Habana’

Ficha Técnica

Título: Suite Habana
Título original: Suite Habana

Reparto:
Francisquito Cardet
Francisco Cardet
Norma Pérez
Waldo Morales
Iván Carbonell
Raquel Nodal
Heriberto Boroto
Juan Carlos Roque
Jorge Luis Roque
Julio Castro
Ernesto Díaz
Amanda Gautier

Año: 2003
Duración: 84 min.
País: Cuba
Director: Fernando Pérez
Guion: Fernando Pérez
Fotografía: Raúl Pérez Ureta
Música: Edesio Alejandro, Ernesto Cisneros
Género: Documental
Distribuidor: Wanda Visión

Filmaffinity

IMDB

Tráiler de ‘Suite Habana’

Sinopsis

Amanece en La Habana. La ciudad despierta y comienza el día. La Habana, hoy, es un punto de referencia para muchos, un misterio para otros y un sueño lleno de contradicciones y contrastes para quienes la aman o la critican. Pero La Habana no es sólo un espacio, una sonoridad, una luz; La Habana es su gente. Y Suite Habana es un día cualquiera en la vida de unos cuantos habaneros corrientes. No hay entrevistas, ni diálogos ni narración; sólo imágenes, sonidos y música para expresar cinematográficamente el día a día de una realidad peculiar y única. Cada uno de los personajes representa la curiosa diversidad de los grupos sociales que se mueven en la ciudad … porque no hay una sola Habana: hay muchas Habanas invisibles y distintas para vivir.

Dónde se puede ver el documental



En la tradición de las películas-ciudad

Suite Habana sigue la tradición de películas como Berlín, sinfonía de una ciudad (1927) o el hombre de la cámara (1929). No hay diálogos, ni situaciones narrativas convencionales, sino que la película se dedica simplemente a “narrar la cotidianeidad”, como si la cámara fuera un espectador objetivo que únicamente se dedica a captar la realidad. Algo por cierto, que ya se demostraba como un imposible, puesto que el montaje y la música siempre muestran una ideología, sea la que sea y desmontan esta pretendida “objetividad”. Por ejemplo, en el hombre de la cámara el objetivo (consciente o inconscientemente) era mediante el documental ensalzar el ajetreo (en un sentido positivo de desarrollo económico de la ciudad) que había traído la revolución.

En este caso, nos encontramos también con un objetivo intencionado, que por más que se revista de presunta “objetividad documental” tiene una puesta en escena clara, porque, como afirma Zizek, cualquier película, sea del país que sea y del género que sea, es ideología.

Suite Habana

Fernando Pérez y el día después de la revolución

Suite Habana intenta contestar sui generis a la pregunta ¿Qué pasaría el día después de la revolución? Como diría Rosa Luxemburgo, habría que trabajar igualmente, puesto que el trabajo es el fundamento principal de la sociedad. Y esto es lo que presenta Fernando Pérez, un director que mediante sus películas y declaraciones se ha mostrado crítico con el gobierno cubano, una serie de personajes a los que acompañamos durante un día en su jornada laboral.

Personajes que no hablan, pero que cuentan mediante sus actos y actitudes lo que no plasman directamente con diálogos. Sin embargo, este trabajo, quiere decirnos el director, enajena al trabajador de igual manera que lo hacía durante el período burgués.

Suite Habana

Una sociedad hastiada

La visión no parece optimista. El director nos muestra una serie de personajes que parecen encontrarse hastiados y alienados por el trabajo. Evidentemente esto no se muestra de manera directa, pero se percibe. El director parece querer decirnos que a pesar del cambio de sistema todo sigue igual.

Problemas de ritmo

Más allá de política, el problema principal de Suite Habana es que para lo que quiere contar la película no cuenta con ningún aliciente cinematográfico. La idea es fácilmente entendible y con recortar metraje se habría ganado en un ritmo del que la película carece. Hacía la primera mitad de la película ya se han puesto todas las cartas boca arriba y lo que hay después no es más que una repetición que solo aburre al espectador. Tampoco ayuda una fotografía que está muy poco cuidada y que desluce los apartados técnicos. En este aspecto Suite Habana es objetivamente pobre y no entrará por los ojos.

ICAIC

Conclusión de ‘Suite Habana’

Suite Habana no es una película recomendable para cualquier persona que no esté mínimamente interesado en la perla del Caribe y sus condiciones político-economicas. Para el resto de mortales solo será un antídoto contra el insomnio o una pieza indescifrable.

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