En el Teatro Lara, Una noche con Federico invita al espectador a sumergirse en un viaje emocional y sensorial inspirado en el universo de Federico García Lorca. A través de la palabra, la música, el gesto y el silencio, el montaje revisita algunos de los personajes femeninos más emblemáticos del imaginario lorquiano desde una mirada contemporánea y profundamente íntima. Protagonizada por Susana Garrote y producida por Producciones Garrote, la obra conecta el legado del poeta con las emociones, conflictos y heridas que todavía atraviesan nuestra sociedad. En Cinemagavia, hemos tenido la oportunidad de entrevistar a Susana Garrote sobre el proceso creativo, la vigencia de Lorca y la sensibilidad que atraviesa esta propuesta escénica.
No os perdáis Una noche con Federico, protagonizada por Susana Garrote, en el Teatro Lara, todos los viernes a las 18:15 horas.
Resumen

Entrevista a Susana Garrote por ‘Una noche con Federico’
Diego Da Costa / Cinemagavia: Una noche con Federico propone un viaje emocional y sensorial por el universo de Federico García Lorca. ¿Qué fue lo que más te atrajo personalmente de este proyecto?
Susana Garrote: Lo que más me atrajo fue precisamente la posibilidad de acercarme a Federico desde sus mujeres. Siempre he sentido que los personajes femeninos de Lorca contienen una verdad humana muy poderosa, muy dolorosa a veces, pero también muy luminosa.
En esta obra no hablamos solo del poeta, hablamos de sus heridas, de sus deseos, de su sensibilidad… y todo eso aparece reflejado en esas mujeres que él escribió con tanto amor y tanta comprensión. Me emocionó mucho la idea de entrar en ese universo desde un lugar tan íntimo.
Diego Da Costa / Cinemagavia: En escena das vida a personajes profundamente ligados al imaginario lorquiano como Poncia, La Zapatera o Rosita. ¿Cómo fue el proceso de encontrar una voz propia para cada una sin perder la esencia de Lorca?
Susana Garrote: Ha sido un trabajo muy delicado y muy bonito. Lo primero fue escuchar muchísimo el texto y entender qué necesita cada personaje. Aunque todos nacen de Lorca, cada uno respira de una manera distinta.
Poncia tiene una tierra y una crudeza muy concretas; Rosita vive desde la nostalgia y el tiempo; y La Zapatera tiene algo mucho más impulsivo, más vital. Intenté no imitarlas desde lo conocido o desde referencias anteriores, sino encontrar qué tienen que decirme hoy a mí como actriz y como mujer. Y desde ahí construirlas. Creo que la esencia de Lorca aparece sola cuando trabajas desde la verdad.

La emoción del universo del Poeta
Diego Da Costa / Cinemagavia: La obra no reproduce textos literales del Poeta, sino que los traslada a un lenguaje más contemporáneo. ¿Qué desafíos implica reinterpretar un universo tan reconocido?
Susana Garrote: El gran desafío es hacerlo con respeto, pero sin miedo. Lorca es un autor muy amado y muy reconocido, y todos tenemos una idea previa de su lenguaje. Pero precisamente por eso era importante no hacer una pieza “museística”. Queríamos que el público sintiera que Federico está vivo, que sus conflictos siguen aquí.
La dificultad está en mantener su poesía, su profundidad emocional y su simbolismo sin necesidad de reproducir literalmente sus palabras. Y eso exige mucha honestidad en escena, porque el espectador detecta enseguida cuándo algo está hecho desde la verdad y cuándo no.
Diego Da Costa / Cinemagavia: El montaje combina palabra, música, gesto y silencio. ¿Cuál de esos lenguajes sientes más poderoso para conectar emocionalmente con el público?
Susana Garrote: Creo que el silencio. A veces el silencio en teatro es devastador. Hay momentos en los que una mirada o una pausa cuentan mucho más que un texto entero. Y Lorca tenía eso: sabía hablar de lo que no se dice. La música también tiene un peso enorme en la función porque entra por un lugar muy emocional, muy visceral. Pero el silencio… el silencio obliga al público a entrar dentro de sí mismo. Y ahí ocurren cosas muy hermosas.

Lorca en el presente
Diego Da Costa / Cinemagavia: Después de su paso por el Teatro de las Aguas, la obra llega al Teatro Lara. ¿Cómo cambia la energía del espectáculo en un espacio como este?
Susana Garrote: Cada teatro transforma la obra. El Teatro Lara tiene una historia y una energía muy especiales. Hay algo en ese espacio que amplifica la cercanía con el público, incluso siendo una sala más grande. Sientes el peso de tantos artistas que han pasado por allí y eso impone, pero también inspira muchísimo. Además, llegar al Lara supone una ilusión enorme para la compañía porque significa que el espectáculo sigue creciendo y encontrando nuevos espectadores.
Diego Da Costa / Cinemagavia: Lorca escribió sobre deseo, miedo, represión y libertad. ¿Qué aspectos de su obra crees que siguen dialogando con más fuerza con el presente?
Susana Garrote: La necesidad de ser uno mismo sin miedo. Creo que ese sigue siendo el gran tema de Lorca. Él hablaba constantemente de personas que no pueden vivir libremente sus deseos, sus emociones o su identidad.
Y aunque hayan pasado tantos años, seguimos conviviendo con muchos tipos de represión, quizá más sutiles, pero muy presentes. También sigue muy viva su mirada sobre las mujeres. Lorca entendió profundamente la frustración, la soledad y la violencia silenciosa que muchas mujeres sufrían. Y eso todavía resuena muchísimo hoy.

La artesanía del montaje
Diego Da Costa / Cinemagavia: Además de protagonizar la obra, desde Producciones Garrote participáis en áreas como música, escenografía o vestuario. ¿Qué aporta esa creación integral a la identidad del montaje?
Susana Garrote: Aporta mucha coherencia. Cuando una compañía crea desde dentro todos esos lenguajes, el espectáculo termina teniendo una identidad muy propia. Todo está dialogando constantemente: la luz, el vestuario, la música, el movimiento… En nuestro caso además hay un trabajo muy artesanal y muy emocional detrás de cada decisión. Nada está puesto “porque sí”. Todo nace de la necesidad de contar mejor la historia y de acompañar al espectador en ese viaje.
Diego Da Costa / Cinemagavia: ¿Hubo algún momento durante los ensayos en el que sintieras especialmente cercana la figura de Lorca?
Susana Garrote: Sí, varias veces. Pero recuerdo especialmente un ensayo en el que trabajábamos desde la música y el silencio, casi sin texto, y de repente apareció una emoción muy difícil de explicar.
Era como si Federico estuviera ahí recordándonos que el teatro tiene que ser verdad, tiene que tener alma. Lorca tenía una sensibilidad muy abierta, muy vulnerable, y cuando entras de verdad en su universo acabas sintiendo una cercanía muy humana con él, no solo con el mito.

La imagen y sensación de 'Una noche con Federico'
Diego Da Costa / Cinemagavia: Todos los años se hacen obras relacionadas con Lorca. ¿Qué crees que Federico todavía necesita decirnos hoy?
Susana Garrote: Creo que todavía necesita recordarnos que la sensibilidad no es una debilidad. Vivimos en un mundo muy rápido, muy superficial a veces, y Lorca nos obliga a parar y mirar hacia dentro.
También sigue diciéndonos que el arte tiene que comprometerse con la vida, con las personas, con la libertad. Federico no escribía desde la comodidad; escribía desde la herida y desde la necesidad de comprender al ser humano. Y eso sigue siendo imprescindible.
Diego Da Costa / Cinemagavia: Si pudieras definir Una noche con Federico con una imagen o una sensación, ¿cuál sería?
Susana Garrote: Sería una noche de verano en silencio, con una guitarra sonando a lo lejos y alguien recordando una vida que no terminó de apagarse nunca. Y también una sensación muy concreta: la de salir del teatro con el corazón un poco más abierto de como entraste.
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