Tank T-34 (En su nombre original Zhavoronosk, que se traduciría como alondra en español), se trata de una película soviética dirigida por dos directores, Nikita Kurikhin y Leonid Menaker, que nos relata unos hechos relacionados con la Segunda Guerra Mundial. La película ha vuelto a ser popular en los últimos tiempos, porque sirvió de inspiración para la película rusa T-34, un colosal éxito en taquilla, que utilizaba la misma premisa que esta película soviética.



Crítica de ‘Tank T-34’

Tank T-34

Ficha Técnica

Título: Tank T-34
Título original: Zhavoronok

Reparto:
Vyacheslav Gurenkov (El tanquista Iván
Gennadiy Yujtín (El tanquista Pyotr)
Valeriy Pogoreltsev (El joven tanquista Aleksei)
Valentins Skulme (El francés)
Bruno O’Ya (oficial alemán)
Ervin Abel (Oficial alemán Karl)

Artur Sopelnik (Kobzarenko)
Heino Mandri  (Oficial alemán)
Lyudmila Glazova (Mujer prisionera, trabajadora del campo)

Año: 1965
País: URSS
Duración: 91 minutos
Director: Nikita Kurikhin, Leonid Menaker
Guion: Mikhail Dudin Sergey Orlov
Fotografía: Viktor Karasyov, Nikolai Zhilin
Música: Yakov Vaisburd
Género:  Bélico.Drama
Distribuidor: Lenfilm Studio

Filmaffinity

IMBD

Fragmento de Tank T-34

Sinopsis 

Un grupo de soldados soviéticos son capturados y viven en un campo de concentración alemán. Los soldados nazis se divierten con ellos utilizándolos como carne de cañón para sus maniobras militares, dejándoles utilizar tanques como práctica de tiro. Sin embargo, un grupo de ellos liderados por el personaje que interpreta Vyacheslav Gurenkov, consigue escapar del campo. Ahora, buscarán la libertad…



Tanquistas cautivos

En la secuencia de apertura inicial se nos comenta que lo que vamos a ver a continuación es algo que sucedió en la realidad. El guionista de Tank T-34, Serguei Orlov, comenta que se inspiró en la película leyendo una historia parecida en un periódico. Además, en esta secuencia se nos hace un pequeño homenaje a los soldados caídos. La realidad está por encima de la ficción, o por lo menos, intenta hacerse presente a toda costa. Habían pasado veinte años después de la finalización de la Segunda Guerra Mundial, y aún habían muchísimas personas que habían participado directamente en la contienda.

La trama de Tank T-34 nos presenta a un grupo de prisioneros de guerra que se encuentran en un campo de concentración alemán. Muchos de ellos fueron mecánicos de tanques, y ahora los soldados alemanes del campo los utilizan para sus entrenamientos bélicos. Les dan tanques mal averiados y prueban con ellos en el campo de tiro… Sin embargo, nuestros protagonistas consiguen escapar. Como vemos, el argumento de la película difiere un poco de las habituales películas del género bélico. No hay escenas bélicas como en otras películas soviéticas de grandes masas de hombres, sino que el episodio bélico se reduce en la obra a la mínima acción. También por otra parte, es una forma de recortar gastos innecesarios…

Tank T-34
©IMBD

Un argumento parco en palabras

Tank T-34 se distancia del heroísmo soviético de las décadas anteriores para ofrecernos una película que realmente es parca en palabras. El argumento es escaso o casi inexistente, pues nos encontramos ante una película que más que basarse en el diálogo lo hace en la imagen. Apenas hay diálogos y los que hay se reducen a frases cortas, con respuestas de sí o no. No existe una línea narrativa clara, sino que el guion del filme se dedica a realizar una captura de diferentes historias relacionadas con el intento de huida que realizan nuestros protagonistas (los prisioneros soviéticos capturados, las ciudades ocupadas por los alemanes…). La imagen está por encima de la palabra, y la puesta en escena refuerza este mensaje.

Tank T-34
©IMBD Podemos ver el tipo de planos, arriesgados e hipervitaminados que emplea la puesta en escena.

La sobresaturación total

Tank T-34 es una película que es hija de su tiempo. En el año 1965 la Nouvelle Vague ya había empezado a dar sus primeros frutos dentro de la innovación cinematográfica, y todos los experimentos visuales que se estaban practicando en aquella época se ven reflejados en esta película, que recoge todas esas manías de la puesta en escena para preparar una película que parece un continuo experimento en lo que aspectos técnicos se refiere.

Así tenemos planos oblicuos de tomas poco habituales, planos que exaltan el blanco y negro de la fotografía hacía el paroxismo, también un montaje caótico y acelerado. De hecho, en este último aspecto, es donde la película puede resultar más tediosa, porque el montaje es realmente un auténtico despropósito si se analiza en términos clásicos. El filme prima la sensación y el impacto emocional antes que el tono racional.

Zhavoronok
©IMBD

Un final más pesimista

A diferencia del Remake protagonizado recientemente por Aleksander Petrov, la película tiene un final mucho más pesimista. En la película rusa prácticamente todos los miembros de la tripulación conseguían sobrevivir, mientras que en la original soviética fallecían todos. Esto, que a priori puede parecer una simple anécdota, nos da de manera bastante clara las diferencias entre una y otra. Así es como se entiende el heroísmo por un mismo pueblo pero dos condiciones contextuales totalmente diferentes.

Tank T-34 no escatima en utilizar algunas imágenes que pueden resultar impactantes. Obviamente no estamos en un nivel de violencia de otras películas soviéticas como Masacre, ven y Mira (1985), pero desde luego no es una película bélica convencional. También influye el tono experimental que empapa la obra.

Conclusión de ‘Tank T-34’

Tank T-34 es más una rareza que una gran película. Se une a la extensa lista de películas soviéticas que tocaron el tema de la Invasión alemana, aunque lo hace desde una óptica poco convencional. Aún así, es una película que hoy en día está más para ser analizada en las escuelas de cine que para ser consumida por el gran público.

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